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Loas a Peña Nieto sin Brufau

El Mundo El Mundo 10/06/2014 CARLOS SEGOVIA

«El interés de las empresas mexicanas por invertir en España es creciente», afirmó Mariano Rajoy en la rueda de prensa en los jardines del Palacio de la Moncloa. Sonó hueco cinco días después de que el grupo estatal Pemex desinvirtiera abruptamente 2.091 millones en Repsol. Minutos después y también ante las cámaras, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, se permitía decir ante Rajoy que Pemex se había ido de Repsol «por la rentabilidad», es decir, poniendo en cuestión la gestión de la estratégica petrolera española. Rajoy no salió en defensa en ese momento de Repsol y guardó silencio. Peña Nieto, a cambio, subrayó que «la decisión financiera» que supone nada menos que abandonar una de las empresas emblemáticas de España «no significa nada en la relación entre los dos países». En otras palabras, el presidente de México respalda a Pemex, pero tranquiliza a Rajoy que eso no va a suponer dejar fuera a España del deslumbrante plan inversor que prepara el país azteca hasta 2018: 440.000 millones en infraestructuras, energías renovables, desarrollo urbano, comunicaciones y sanidad, entre otros ámbitos.

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Peña Nieto y Rajoy aislaron el problema de Repsol de sus cordiales relaciones. El presidente de la petrolera, Antonio Brufau, enfrentado a Pemex, no participó en el almuerzo oficial ofrecido en Moncloa por el presidente del Gobierno al que sí acudieron todos sus homólogos energéticos del Ibex, desde Borja Prado (Endesa), Ignacio Galán (Iberdrola) a Salvador Gabarró (Gas Natural). También, por supuesto, los constructores Florentino Pérez (ACS) Juan Miguel Villar Mir (OHL) o Esther Alcocer (FCC). Rajoy invitó en cambio al ágape incluso al torero Enrique Ponce como si estuviera seguro de que iba a sortear mejor que Brufau cualquier embestida mexicana. El director general de Pemex, Emilio Lozoya, amigo personal de Peña Nieto, resume así hasta en público la gestión en Repsol: «El sueldo del señor Brufau es alto, pero sus resultados son bajos». El presidente de la petrolera española sostiene, por el contrario, que Lozoya solo ha intentando controlar Repsol sin lanzar una OPA y ni siquiera acudió al encuentro previo de Peña Nieto con empresarios en CEOE «por cuestión de agenda, no por otra cosa», según su entorno.

Allí, sin prensa delante, todo fueron loas al presidente mexicano. El presidente de la patronal, Juan Rosell, elogió sus «grandes reformas estructurales imprescindibles para evitar el inmovilismo». Y más favorable aún se mostró el presidente del BBVA, Francisco González, hasta el punto que el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, allí presente, pudo pensar que el banquero no es tan elogioso con el Gobierno español. El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, destacó la confianza que inspira Peña Nieto y la disposición del sector energético español a invertir en México. Manuel Manrique (presidente de Sacyr y vicepresidente de Repsol) no estaba en la relación de invitados de Moncloa, pero sí se dejó ver en CEOE. Ni Enrique Ponce se atrevería a despreciar a un toro con tal plan inversor.

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