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Los barones reclaman a Rajoy medidas que frenen la fuga de votos de las clases medias

El Mundo El Mundo 02/06/2014 C. REMÍREZ DE GANUZA

El anuncio de Rajoy, el sábado, de una próxima bajada del impuesto de sociedades fue el colofón de una semana de inquietud y hasta de alarma poselectoral en las filas del PP. Barones y alcaldes presionan desde sus territorios para que el Ejecutivo mueva ficha de cara a mayo de 2015 y haga gestos hacia las clases medias.

"Hay que administrar los resultados con inteligencia... Lo que ha ocurrido hoy a las 14.30 horas va a tener consecuencias". Esto es todo lo que Mariano Rajoy dijo sobre la retirada de Rubalcaba ante el Comité Ejecutivo del PP, el lunes pasado, en plena resaca electoral europea. Pero a los suyos, acostumbrados a sus frases enigmáticas, les quedó muy claro el mensaje. El líder popular les estaba advirtiendo de que tuvieran calma, que era consciente, como ellos, de la debacle electoral, pero que en este momento el problema lo tenía el adversario, y no era cosa de distraer al personal...

Así, al menos, es como lo cuentan los que asistieron a aquel "funeral", del que todos salieron medio contentados con el "plan para activar el partido" anunciado para septiembre, y en el que sólo Esperanza Aguirre pronunció la palabra "autocrítica".

Pero al día siguiente, el portavoz popular en el Congreso, Alfonso Alonso -miembro de la dirección del PP pero personal y políticamente vinculado a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría- trasladó la cara más inmovilista. Descartó cualquier cambio o "cosa rara" en el partido o en el Gobierno; abogó, para el futuro inmediato, por que los populares "nos parezcamos más a nosotros mismos"; y hasta advirtió a sus diputados que volvieran al trabajo "autocriticados de casa". El propio Rajoy se mostró renuente a cualquier giro político y, mucho menos, a un cambio de Gobierno.

Voto lineal en toda España

La comparecencia de Pedro Arriola, sociólogo de cabecera de Rajoy y máximo defensor del perfil bajo, acabó por encender las alarmas de quienes, sin extrapolar siquiera los resultados, temen un mayo de 2015 trágico. "No podemos seguir así, renunciando a la ideología y hasta al programa", decían algunos dirigentes regionales, entre los que había quien, además, se quejaba de que el asesor áulico llamara frikis a Podemos: "'Mi hijo les ha votado y no es un friki', me decía un antiguo votante del PP, ¿pero es que no nos vamos a dar cuenta de que es muy serio lo que nos está pasando?", se quejaba.

Así, en pocas horas, y al tiempo que se iban celebrando por toda España las juntas directivas regionales, la inquietud volvió a apoderarse de los populares. Nadie asumía responsabilidad política alguna sobre los resultados: "El castigo electoral no ha ido contra los gobiernos regionales, sino contra el nacional, el voto ha sido lineal, general, en toda España", decían, "y el Gobierno debe reaccionar". "Yo tengo muy claro que los nuestros no nos han dejado de votar por los recortes en Educación o Sanidad a los que nos hemos visto obligados", decía un presidente provincial del norte de España, "sino por los impuestos, por Cataluña, por la corrupción y por Bolinaga".

Desde los despachos y desde los territorios comenzaron a cruzarse las llamadas, y la presión de los barones y de los alcaldes fue tomando cierto cuerpo de crisis larvada. Unos y otros, desde todos lados, pedían al Gobierno que mueva ficha para recuperar al electorado. "Ya no vale seguir al tran tran, con los datos de las ventas de coches y los aumentos de las hipotecas. Esto de la lluvia fina, a lo mejor consigue empapar a Rajoy en las generales, pero a nosotros no nos llega para las autonómicas de mayo", decía un dirigente regional. "Y menos", añadía, "frente a un PSOE que, aunque lo esté pasando mal, se va a acabar rearmando".

"Más política", era también la demanda -y la promesa, a la vez- desde Génova, que discretamente trasladaba la necesidad, en esta segunda parte de la legislatura, de nuevas medidas de Gobierno que trasciendan la economía. Ya el jueves, y en medio de la misma discreción, Génova tomaba su primera iniciativa, al convocar una ronda de contactos. Este próximo martes se celebrará la primera reunión del vicesecretario de Organización, Carlos Floriano, con los presidentes provinciales y el secretario general del partido en cada región. Por primera vez, el análisis de los resultados se hará con cada comunidad autónoma por separado, y las reuniones se sucederán día a día, hasta la próxima semana.

Algo se movía pues, en medio de la "preocupación" y el "miedo" confesado por algunos cargos regionales y municipales. Pero toda la corriente que lleva a Génova lleva la misma agua: «El Gobierno debe cambiar el rumbo», decía un dirigente regional, "y hacer guiños a las clases medias urbanas". Sobre el papel, tres reivindicaciones básicas: primero, una bajada de impuestos y algún gesto hacia las profesiones liberales; segundo, una mayor implicación delos ministros; y tercero, una mayor coordinación entre Gobierno y PP.

Pero, además, y según los testimonios: un mensaje contra la corrupción, como el de no permitir imputados en las listas; una involucración de los cuadros del PP en la labor de Gobierno; un plan de comunicación que implique a todos los cargos en cada asunto, y un relato para la política económica: "No podemos ser siempre los bomberos de la crisis, tenemos que trasladar ilusión y contar la España que queremos"...

El viernes, el Gobierno aún se resistía. La vicepresidenta, Sáenz de Santamaría, negaba cualquier giro. Pero el sábado, Rajoy anunció la bajada del impuesto de sociedades. Algo se movía al tiempo que crecía la presión de los territorios.

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