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Los bebe-gol del Mundial

El Mundo El Mundo 08/06/2014 ANA MARÍA ORTIZ
© Proporcionado por elmundo.es

Basta un rato con él para que no quepa duda de que Alejandro es hijo legítimo de aquella final del Mundial de Sudáfrica. El niño es igual de movido que el partido en el que España venció in extremis a Holanda para proclamarse campeona del mundo. Antes de la entrevista, Amaya Pérez y David Aparicio, sus padres, han negociado con él: si se porta bien, y posa sonriente para la foto, le han dicho, será recompensado con un buen puñado de emanems, una de sus golosinas preferidas. Pero el chantaje no parece haber surtido mucho efecto. No para ni un instante. Cuando no está dando pelotazos con la raqueta de Spiderman en el salón, agarra el micrófono de su karaoke infantil y hay que pararlo todo hasta que él acabe de entonar las cinco canciones que trae de serie el aparato.

Alejandro tiene cara de pillo, una irresistible sonrisa con la que lo consigue casi todo y algún capricho típico de estrella futbolística. La camiseta de la selección que Crónica le ha traído para el reportaje gráfico, por ejemplo, no le gusta. Se queja de que le produce picor y se niega a ponérsela. Sólo concede llevar una suya, menos vistosa, pero de suave algodón.

Alejandro no es consciente de ello pero ya fue fotografiado por Crónica, aunque aún oculto en la tripa de su madre. Fue portada el 20 de marzo de 2011, justo 23 días antes de su nacimiento. Sus padres posaban entonces (Sandra embarazadísima) en la misma habitación infantil del extrarradio de Parla (Madrid) por la que corretea ahora. «Llegan los bebé-gol del Mundial», se leía en el titular del artículo en el que se reunía a unas cuantas de las muchas parejas que celebraron la victoria encargando un hijo y que estaban a punto de dar a luz.

Tres años después, a las puertas de un nuevo mundial en el que España defenderá el título, este suplemento ha querido conocer a los hijos fruto de aquel reportaje (Alejandro, Gerard y Adriá lo son), pulsar si el tanto de Iniesta efectivamente desembocó en un baby boom y preguntar a los padres de las criaturas: «Y si España alza de nuevo la Copa del Mundo, ¿piensan celebrarlo con la misma efusividad?».

-Nooo-, responde desde Alcira (Valencia) Sandra Flor de Haro, la madre de Gerard, quien nació, casi con precisión suiza, el 9 de abril de 2011, ocho meses y 28 días después del gol de Iniesta. Sandra, de 30 años, es muy del Barça, así que le puso al niño Gerard por el central de la defensa española, Gerard Piqué. Su marido, Raúl, de 33 años, es muy del Madrid, así que se conforma pensando que en realidad su hijo mayor se llama así por el futbolista del Liverpool Steven Gerrard.

Decimos hijo mayor porque entre Mundial y Mundial, la pareja ha tenido otro retoño. Vino también al mundo en plena efervescencia futbolística, ya que nació el 15 de junio de 2012, durante la Eurocopa de Polonia-Ucrania que también ganó La Roja. Los dolores de parto comenzaron recién acabado el partido de la primera fase en el que España le metió 4-0 a Irlanda. Si complicado parece que la selección regrese con una segunda estrella en la camiseta (algunas casas de apuestas pagan ocho euros por cada euro invertido), ¿qué posibilidades hay de tener dos hijos y llamar a uno como un jugador del Barça y al otro como uno del Real Madrid. «Para el pequeño teníamos varios nombres, también de futbolistas: Xavi, Andrés e Iker», cuenta Sandra. «Decidimos hacer papelitos y que escogiera Gerard. Y salió Iker...». Para alivio del padre madridista, habría que añadir. Sirva como dato estadístico que en la generación de los bebé-gol del Mundial, los que cumplen tres años este 2014, en toda España hay 2.535 Iker, 4.167 David (el nombre Villa, entre los máximos goleadores de Sudáfrica, está el número 11 en la lista de los más puestos a los recién nacidos en 2011), 900 Andrés y 70 Gerard.

La victoria en el Mundial tuvo su repercusión en las pilas bautismales y también en la testosterona de los españoles, que se disparó un 29%, al menos en los organismos de los aficionados al fútbol, según la medición científica que hizo a un grupo de seguidores de La Roja el Laboratorio de Neurociencia Social Cognitiva de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia. Con la principal hormona sexual masculina por las nubes, se vaticinó un repunte natalicio para abril de 2011, pero ¿se produjo realmente?

De un modesto trabajo de campo en el entorno del pequeño Gerard se deduciría que sí. En su clase de la guardería se agrupan unos 25 niños nacidos en abril y junio de 2011. La mitad, cuenta la madre de Gerard, celebran su cumpleaños en abril. Y quizás encontremos un refrendo a la teoría del baby boom mundialistísco en la estadística nacional que ofrece el INE. Si tomamos como referencia los meses en los que podrían tener repercusión los nacimientos por el Mundial (marzo, abril y mayo de 2011), contabilizamos un total de 117.027 nacidos. Cierto que son 1.732 menos que en el mismo periodo del año anterior, cuando nacieron 118.759, pero también que la línea en picado que marca año tras año la natalidad española tuvo un descenso más moderado en ese trimestre en el que nacieron nuestros bebé-gol.

El año siguiente, en marzo, abril y mayo vendrían al mundo 3.297 niños menos. «Cuando tu equipo marca un gol la gente se suele levantar y abrazar. Se abraza al que se tiene al lado, al que incluso puedes ni conocer, pero parece que tienes con él relación de toda una vida. Esto se explica básicamente por la oxitocina, que es la hormona que influye en relaciones de confianza afectivas», explica el doctor Joan Bosch. «¿Que esta emoción desatada en un acontecimiento deportivo pueda llegar a repercutir en la cuestión de los nacimientos? Teóricamente sí, pero sería prácticamente imposible medir a nivel nacional la repercusión que pudo tener el Mundial en la natalidad».

El campo de medición es demasiado amplio, viene a decir el experto, para discriminar si, de entre todos los españoles, los aficionados al fútbol protagonizaron su particular goleada natalicia. «Sería muchísimo más fácil de medir en un espacio de experimentación cerrado», señala Bosch, director de calidad de la Fundación Althaia-Xarxa Asistencial Universitaria de Manresa.

Dianas y partos

Sabe bien de lo que habla Bosch puesto que ha participado en uno de los pocos estudios (si no el único) que ha medido la relación directamente proporcional entre un gol y el número de partos nueve meses después. En concreto, la Fundación Althaia-Xarxa tomó como referencia la diana de Andrés Iniesta frente al Chelsea en mayo de 2009 que le dio al Barça el pase a la final de la Champions en Roma. Estudió el número de niños nacidos en febrero de 2010 en varias comarcas interiores de Cataluña, muy marcadas por la afición al Barça. Y pudo constatar un aumento de los nacimientos de un 16%.

Muy del Barça es también el tercer bebé-gol de esta historia, Adriá García Ruiz, tres años cumplidos el pasado 5 de abril, el único hijo de Cristina (35 años) y Daniel (37). Adriá es vecino de Sant Feliú (Barcelona), la misma localidad donde Andrés Iniesta (quien inauguró el baby boom celebrando su propio gol con un bebé) dio a luz a su primera hija, Valeria, nacida el 3 de abril de 2011, dos días antes que Adriá, y ocho meses y 22 días después de la final contra Holanda.

No descarte que Adriá se dedique al fútbol porque el niño pide la pelota y con eso de que tiene la ciudad deportiva del FC Barcelona al lado no cuesta nada, dicen los padres, llevarlo a que le hagan una prueba, no vaya a ser que aquella gestación tan futbolística haya quedado escrita en su ADN. Es un chaval bien despierto, con una capacidad memorística poco frecuente, particularmente hábil con las matemáticas, así que, puestos a elucubrar, lo imaginamos de centrocampista a lo Xabi o Xavi, organizando el juego de su equipo.

-¿Y qué le auguran los padres de Adriá a España en este Mundial?

-Yo esta vez no lo veo tan claro -responde Cristina-. Pero en el anterior tampoco lo veía claro, me reía cuando la gente decía que a lo mejor llegábamos a la final. Este año soy igual de pesimista, a ver si también me llevo una sorpresa...

-Y si se diera la sorpresa, ¿se intentará otro bebé-gol?

-(Risas) Nos gustaría darle un hermanito a Adriá pero no sabemos ni cómo ni cuándo. Primero tiene que ganar España y si entonces viene, bienvenido sea, no lo vamos a dejar en el banquillo.

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