Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Los berlineses rechazan la construcción de pisos en el aeropuerto de Tempelhof

EL PAÍS EL PAÍS 25/05/2014 Luis Doncel
Los berlineses rechazan la construcción de pisos en el aeropuerto de Tempelhof © Gorka Lejarcegi Los berlineses rechazan la construcción de pisos en el aeropuerto de Tempelhof

Los berlineses dieron ayer una sonora bofetada al alcalde de la ciudad, el socialdemócrata Klaus Wowereit. El referéndum convocado para decidir qué hacer con el antiguo aeropuerto de Tempelhof se ha saldado con un no al plan del Gobierno regional de construir 4.700 viviendas, oficinas para 7.000 trabajadores y una gran biblioteca en el anillo que rodea al parque de 230 hectáreas. Lo que nació como una iniciativa popular ha acabado convirtiéndose en un fracaso político del muy desgastado Wowereit.

Un 64,5% de los electores votó a favor de que el aeropuerto, en plena ciudad y con un peso simbólico muy importante, siga tal y como se dejó en 2008, cuando dejó de funcionar y se convirtió en un gigantesco parque al que la gente va a hacer barbacoas, montar en bici o tumbarse sobre la hierba. El referéndum, que coincidió con las elecciones europeas, es vinculante, ya que logró que más de un 25% del censo votara.

“¿Le confiaría a este hombre otro aeropuerto?”. Cárteles con esta pregunta con la foto de un Wowereit desmejorado se podían ver estas últimas semanas por todo Berlín. Formaban parte de la campaña del partido de izquierdas Die Linke y jugaba con la idea del otro gran proyecto que puede acabar convirtiéndose en la tumba política del otrora popular Wowereit: el modernísimo y carísimo aeródromo de Berlín-Brandenburgo que lleva dos años y medio de retraso y varios miles de millones de euros de sobrecoste.

En realidad lo que se votaba ayer eran dos leyes: una preparada por un grupo de vecinos que rechazaban la construcción de casas en las cercanías del parque; y otra elaborada por el Gobierno de coalición de socialdemócratas y democristianos de la ciudad-estado. Si este segundo hubiera recibido el sí, se habría aprobado el plan de urbanismo, y el resto del espacio se habría quedado protegido, según señalan en el grupo socialdemócrata de Berlín. Pero ha sido la iniciativa popular la que ha triunfado.

El debate sobre Tempelhof toca la fibra sensible de muchos berlineses, que no olvidan el papel que tuvo el aeropuerto durante el bloqueo de la parte occidental de Berlín a finales de los años cuarenta por parte de las fuerzas soviéticas. El puente aéreo sobre Tempelhof unió durante un año la parte capitalista de la ciudad con el resto de la República Federal Alemana y evitó su desabastecimiento de bienes de primera necesidad. En parte por recuerdo de su pasado, los berlineses acaban de concederle un indulto al viejo aeropuerto y permitir que siga como hasta ahora, sin grúas ni viviendas de diseño.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon