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Los botines de Nairo Quintana

El Mundo El Mundo 30/05/2014 JON RIVAS

La forma de pedalear de Nairo Quintana es exquisita. A veces parece que va atrancado, pero sólo es una ilusión. Cada pedalada avanza una enormidad. Su gusto estético es un poco más dudoso. Los botines rosas que lució en la ascensión al Monte di Grappa, el lugar en el que se parapetaron las tropas austríacas durante la I Guerra Mundial, tenían delito. Porque es una cosa muy seria, pero tal vez los directores de los equipos deberían protestar ante los jueces por el aspecto de Nairo más que por su forma de bajar el Stelvio.

Que le pregunten si no a Perico Delgado, multado etapa tras etapa durante un Tour de Francia por lucir zapatillas blancas en una época en la que sólo se permitían las negras. Y sólo era porque el calor de aquel mes de julio le derretía los pies.

El aspecto de Nairo era un horror, como en katiuskas rosas de chavalería de jardín de infancia, modelo Hello Kitty, ganó el colombiano la etapa y casi el Giro, poniendo distancias respetables con todos sus rivales, Zoncolan mediante. Y no sólo era el botín, sino el maillot de una pieza, todo rosa, el casco rosa de subir; el caso rosa de llanear, las cintas del manillar rosa... Un festival color Giro para quien va a ser su ganador, pero no por ello menos feo. Un horror.

Pero el rosa le hace veloz, que no guapo, y eso es lo que le importa a Nairo Quintana, que no tuvo piedad en su terreno. La contrarreloj no es una especialidad en la que se atranca, ni mucho menos, pero si encima es cuesta arriba, ahí no tiene rival, aunque el italiano Aru -ha nacido una estrella sarda- le puso las cosas difíciles aunque finalmente se tuvo que conformar con el segundo puesto.

Nairo lo tenía todo planeado. Después de los diez kilómetros de llano, cuando comenzaba la ascensión, se bajó de la bicicleta y se montó en otra. Se desprendió del casco aerodinámico y lo sustituyó por otro convencional, también rosa, todo con la ayuda de Eusebio Unzue, que volvió a los tiempos pasados para socorrer a su corredor a pie de cuneta. El tiempo que perdió en la maniobra lo ganó en las cuestas, para dejar ahora a Rigoberto Urán a 3:07, al italiano Aru a 3:48 y al francés Rolland a 5:26, unas diferencias considerables, como para pensar que en el Zoncolan seguirá vestido de ese rosa Disney Channel que lució en la crono.

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