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Los buitres amenazan la aviación española: diez personas muertas en lo que va de año

El Confidencial El Confidencial 20/08/2016 Sergio Ferrer

A finales de mayo dos personas fallecían en Navarra después de que su avioneta impactara contra un buitre. Era la tercera colisión de este año que, en total, se han cobrado la vida de diez personas. Desde 2006 el número de accidentes con estas aves asciende hasta veintiséis, quince de los cuales han tenido lugar cerca del aeropuerto de Madrid-Barajas. Por este motivo, un investigador español alerta esta semana en la revista 'Nature' sobre la necesidad de estudiar las causas de esta situación para ponerle freno.

"Urge tomar medidas. Con aviones de pasajeros no ha pasado nada, pero podría ser un hecho grave", explica a Teknautas el autor de la carta a 'Nature' e investigador de la Universidad de Lleida, Antoni Margalida. Los buitres leonados ('Gyps fulvus') pueden superar los siete kilogramos de peso y medir más de dos metros y medio con las alas abiertas: "Hay fotos de fuselajes que parece que hayan chocado contra una roca".

Margalida quiere averiguar por qué los accidentes se han multiplicado desde 2006. La población de buitres creció de manera exponencial entre los 70 y los 90, pero no ha aumentado en los últimos años como para poder ser la razón; el tráfico aéreo tampoco se ha incrementado. "Tiene que haber una explicación y la prioridad es buscar soluciones", comenta el investigador.

Para encontrar una posible hipótesis es necesario remontarse hasta 2006, cuando comenzó la oleada de colisiones. Tras la crisis de las vacas locas se obligó a los ganaderos a no dejar cadáveres de animales en el campo —en comederos conocidos como muladares—. "La disponibilidad de comida para los buitres se redujo en un 80%", añade Margalida.

Estas especies habían ofrecido un valioso servicio a ecosistemas y ganaderos durante milenios, al eliminar posibles focos de enfermedades. De repente comenzaron a pasar hambre. "Las denuncias por ataques al ganado aumentaron y cundió el pánico", recuerda el investigador. Los cambios en la demografía y comportamiento del buitre leonado fueron tales que incluso se detectaron animales en zonas tan poco habituales como Bélgica.

En esas mismas fechas empezaron las colisiones: "No tenemos certeza de que exista una relación causa-efecto, pero es necesario investigarlo", advierte Margalida. En su opinión, la escasez de alimentos pudo provocar que estas aves se mudaran a zonas cercanas a poblaciones humanas y vertederos. "También es posible que se hayan abierto nuevas pistas en lugares de paso para los buitres sin que nadie se haya dado cuenta". La normativa fruto de la crisis de las vacas locas se derogó en 2011, pero la reapertura de muladares se ha aplicado con lentitud.

Ejemplar de buitre leonado en Monfragüe, Extremadura. (Thinkstock/Jevtic) © Proporcionado por El Confidencial Ejemplar de buitre leonado en Monfragüe, Extremadura. (Thinkstock/Jevtic)

Marcaje y radares

Margalida considera que la solución pasa por mejorar nuestros conocimientos sobre el buitre leonado, cuyo estudio ha sido olvidado en favor de especies amenazadas como el quebrantahuesos y el alimoche. Para ello habría que marcar con GPS suficientes ejemplares como para obtener información sobre sus rutas de vuelo, "sobre todo cerca de aeropuertos como Barajas" y ver dónde comen.

Con esta información permitiría clausurar los comederos cercanos a corredores aéreos por debajo de 1.200 metros. "Algunas zonas de alimentación como vertederos pueden ser difíciles de eliminar, pero los muladares son fáciles de reubicar", explica Margalida.

Otra solución sería implementar radares que detecten la presencia de aves planeadoras cerca de los lugares de conflicto. La península ibérica es un lugar de paso para las especies migratorias, y no sólo los buitres causan accidentes, "también las grullas y las cigüeñas". En los aeropuertos se ahuyentan los pájaros más pequeños mediante cetrería, pero para animales tan grandes sería necesario espantarlos con otros sistemas todavía por desarrollar.

Quebrantahuesos, buitre negro, alimoche... Aun sin contar a nuestros políticos, España alberga el 95% de la población europea de aves carroñeras. El buitre leonado es la especie más abundante, con cerca de 26.000 parejas en todo el país. Margalida teme que el aumento de los accidentes desate el odio hacia unos animales que no despiertan la mayor de las simpatías a pesar de su importancia capital sobre los escosistemas: "Es un problema, pero es el propio hombre el que lo ha creado". Bajo la atenta mirada de estas aves, a nosotros nos toca solucionarlo.

Avioneta accidentada en Aribzu. (Navarra) © EFE Avioneta accidentada en Aribzu. (Navarra)
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