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Los científicos confirman la transmisión del coronavirus de camellos a humanos

EL PAÍS EL PAÍS 05/06/2014 Jaime Prats

Se había especulado con las cabras, ovejas, gatos o camellos entre los sospechosos de transmitir el coronavirus responsable del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV, por sus siglas en inglés). Pero, hasta ahora, nunca se había llegado a demostrar el contagio entre una de estas especies y una persona. Por vez primera, un estudio publicado por el New England Journal of Medicine documenta con análisis genéticos cómo un camello infectó a su propietario y refuerza la tesis de que estos animales son el puente (o, al menos, uno de ellos) que usa el virus para contagiar a los humanos desde el reservorio biológico donde se refugia.

Esta primera evidencia arranca de la infección de un hombre de 44 años que ingresó en la unidad de cuidados intensivos del hospital Rey Abdulaziz de Yida (Arabia Saudí) el 3 de noviembre con graves dificultades respiratorias y murió 15 días después. El paciente tenía un hato de nueve camellos, cuatro de los cuales habían manifestado síntomas de congestión nasal y abundante mucosidad, por lo que los trató con un medicamento que administró directamente en las fosas nasales. Esto sucedió una semana antes de que la victima manifestaran los primeros síntomas.

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Al tener conocimiento de esta información, los médicos del centro tomaron muestras tanto de las secreciones como de las mucosas de los animales —que se repusieron sin mayores problemas— y las compararon con las del paciente. La presencia de “secuencias genéticas idénticas” entre los coronavirus identificados en el enfermo y uno de los camellos “apuntan a una transmisión directa entre el animal y el individuo analizado sin ninguna etapa intermedia”, indican los autores del trabajo, en el que han participado especialistas de la Universidad del Rey Abdulaziz. Los exámenes serológicos muestran que el coronavirus —un tipo de patógeno que debe su nombre a las puntas que tiene en su superficie— circulaba entre los camellos antes de infectar al enfermo, y que hasta entonces no se encontraba en el paciente. Es decir que, favorecido por un contacto estrecho con el rebaño, el virus pasó del animal al ciudadano saudí, y no al revés.

“Es un trabajo interesante”, apunta Adolfo García-Sastre, profesor de microbiología en el hospital Monte Sinai de Nueva York, “y aunque al tratarse de genes idénticos nunca se puede descartar del todo el riesgo de contaminación [en el manejo de las muestras], los datos de anticuerpos son bastante consistentes en el sentido de describir el primer caso claro de contagio de camello a humanos”.

Con todo, García-Sastre destaca que siguen sin resolverse numerosas incógnitas relacionadas con la enfermedad. El trabajo deja abierta la posibilidad de que haya otros animales que también contagien el coronavirus a personas. Y tampoco resuelve otra duda que plantea el virólogo. Este patógeno es muy común entre los camellos de diversos países, por ejemplo Egipto, donde es sencillo encontrar ejemplares con anticuerpos contra el MERS. “¿Por qué si está tan extendido en los rebaños apenas hay descritos contagios a personas en Egipto?”, se pregunta.

El estudio sugiere que los camellos representan un papel de intermediarios en la transmisión del virus. No serían su reservorio natural, es decir, donde el virus se refugia y salta a otras especies —una idea que García-Sastre considera especulativa—. Este refugio primero no se ha podido aún identificar.

Arabia Saudí es el país más castigado por el MERS, con 688 casos y 282 fallecidos desde que el coronavirus se detectó en septiembre de 2012. Estos últimos datos los ofreció el martes el Ministerio de Sanidad. Recuentos previos oficiales habían subestimado el número de afectados: el anterior informe hablaba de 575 infecciones y 190 fallecidos. En el comunicado difundido a principios de semana, las autoridades del país aclararon que este incremento no obedece a un repunte del brote sino a la incorporación de casos no incluidos hasta ahora en las estadísticas.

Los nuevos datos se anunciaron después de hacerse pública la destitución del subsecretario de Estado de Sanidad, Zied Mimesh. Antes, la crisis sanitaria desatada por el coronavirus se había cobrado el cargo de otro político, el ministro de Sanidad, Abdallah al-Rabiah, que renunció el 21 de abril.

Los coronavirus son unos patógenos muy comunes. La mayoría de las personas se infectarán de alguno de ellos a lo largo de sus vidas y, salvo excepciones, no tendrán más que afecciones leves respiratorias en las vías altas (nariz, laringe faringe). Pero hay excepciones, como el que causó el SARS en 2003, con 775 muertos. También el coronavirus originario de la península arábiga es distinto. Detectado por vez primera en 2012 provoca tos, fiebre y neumonías que pueden acabar con la muerte del afectado. Pese a su elevada letalidad, afortunadamente, el virus se contagia con dificultad, especialmente entre humanos.

En su último informe, del miércoles pasado, la Organización Mundial de la Salud había registrado 681 casos en todo el mundo, de los que 204 han fallecido. Tras Arabia Saudí, los países más afectados son Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Jordania y Kuwait. Se han reportado contagios importados en Canadá, Estados Unidos o Hong Kong.

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