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Los cimientos de la liga española se vendrán abajo sin el Barcelona

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 30/09/2017 Alfredo Pascual
© Externa

"Si ese proceso avanza, que esperemos que no, los clubes catalanes no podrían jugar en LaLiga. Las independencias unilaterales no son a la carta y no sería fácil llegar a un acuerdo. Si hacen un proceso unilateral, igual que se irían de la Unión Europea, los clubes catalanes no podrían jugar en LaLiga. Creo que la liga de Cataluña sería un poco como la de Holanda, y en derechos de televisión TV3 no le dará lo mismo que ahora recibe. El Barcelona dejará de ser un gran club de Europa".

La cita pertenece a Javier Tebas, presidente de la liga de fútbol española, pero la podrían suscribir miles de aficionados que, a lo largo del drama identitario que se vive estos días en Cataluña, han hecho cábalas sobre lo que perderían los clubes catalanes, y en especial el FC Barcelona, en el hipotético caso de que se consumase la independencia de la región. Tienen razón en varios aspectos: la Ley del Deporte, en su disposición adicoonal decimoséptima, estipula que el Principado de Andorra es la única región extranjera que puede participar en la competición española, por lo que los clubes catalanes quedarían inmediatamente excluidos de la competición en tanto que no se actualice el texto legal. Hay otro detalle del que no se ha hablado tanto: los jugadores catalanes que renunciasen a la nacionalidad española serían automáticamente considerados como extracomunitarios, de modo que el número de ellos que podrían jugar en Europa sería muy reducido, ya que las principales ligas solo pueden tener cinco en plantilla, aunque solo pueden coincidir tres sobre el césped.

Sin embargo lo que nadie se ha cuestionado es si la liga de fútbol española puede permitirse la salida de los equipos catalanes. Y la respuesta es no. LaLiga no sobreviviría sin el FC Barcelona; al menos no como la conocemos, con la variedad de estrellas internacionales y la abundancia de jóvenes talentos. Sin el Barcelona, la liga se enfrentaría a un potencial desplome de su cifra de negocio de hasta el 50%, con el consecuente deterioro de la industria aledaña, como la prensa deportiva o las casas de apuestas. El motivo es sencillo: los datos, tanto económicos como de audiencia, indican que lo que conocemos como liga española es, en realidad, el tiempo que pasa entre un Clásico y otro. A diferencia de la inglesa, que cuenta con siete u ocho equipos relevantes a nivel internacional, España solo cuenta con dos motores que, además, funcionan complementariamente.

Dos gotas de agua

Los aficionados del Real Madrid piensan que su club es lo opuesto al FC Barcelona, y viceversa, sin embargo los datos económicos presentan una realidad completamente distinta. Sobre el papel, Madrid y Barcelona son dos gotas de agua: sus ingresos la temporada pasada fueron idénticos (620 millones de euros), ocupan sistemáticamente el podio de los clubes más ricos del mundo —junto al Manchester United— y tienen una estructura de ingresos similar, donde las partidas por ventas significan lo mismo que la recaudación en taquilla más los derechos de televisión, un esquema reservado para la elite del fútbol mundial.

Un club promedio de la liga española obtiene el 55% de sus ingresos por televisión, un tercio por la taquilla del estadio y apenas un 20% en comercialización. Los dos grandes, por contra, hacen la mitad de su caja en las giras de verano y vendiendo camisetas. Es un esquema de ingresos propio de marcas globales al que no se acerca ni el Atlético de Madrid, que ocupa el puesto 13 entre los clubes más ricos del mundo según Deloitte y es el único compatriota que acompaña a Madrid y Barcelona en el top 20.

Recientemente, LaLiga ha comenzado a vender los derechos de retransmisión de los partidos de forma conjunta, siguiendo el modelo de la liga inglesa, lo que beneficia claramente a los clubes pequeños y perjudica a Madrid y Barcelona, que por separado podrían haber obtenido mejor precio. “Real Madrid y Barcelona han sacrificado parte de sus ingresos por televisión para potenciar sus marcas en nuevos mercados. Prefieren perder algo de dinero y llegar a más sitios y, además, hacerlo como una competición y no a nivel individual, porque a futuro les es más rentable. Esta renuncia solo la puede hacer quien está plenamente convencido de que está haciendo las cosas bien a nivel marketing”, explica Eduardo Fernández-Cantelli, profesor de Sports Management del IE y exdirector de marketing del Real Madrid de baloncesto.

“España tiene mucho terreno perdido con respecto a la Premier League, que lleva años potenciando la competición. Así, en Estados Unidos un día ponen al Arsenal, otro al Liverpool, otro al City, otro al Chelsea… Tienen ocho o nueve equipos entre los más ricos del mundo, mientras que en China o en otros grandes mercados identifican España con Madrid y Barcelona. La liga en este aspecto está haciendo las cosas bien, generando ingresos y desarrollando la imagen del resto de la competición, pero aún estamos lejos de que los equipos no tan grandes generen interés en mercados potentes como Latinoamérica”, continua el economista.

La falta de interés por los equipos que no tienen a Messi o Cristiano no es solo una cuestión de fuera. La suma de las audiencias nacionales de todas las competiciones durante el año pasado es demoledora: para igualar los espectadores de Barça y Madrid hay que sumar las de ocho equipos, Valencia, Espanyol, Dépor, Eibar, Granada, Osasuna, Leganés y Sporting. La distancia mayor en toda la tabla es precisamente la que separa al equipo del Camp Nou del Atlético, tercero en la clasificación, pero con la mitad de audiencia. "Está claro que la liga es el enfrentamiento entre el Barcelona y el Madrid, que son dos colosos, con animadores eventuales como el Atlético de Madrid, que se ha asentado, o la Real Sociedad, que este año está imparable", afirma José María Gay de Liébana, economista y autor del libro 'La gran burbuja del fútbol'.

‌El principal reclamo que ha utilizado LaLiga para exportar la competición es El Clásico. El efecto arrastre ha surtido efecto, pero a quienes más ha reforzado es a sus protagonistas, cuya rivalidad nunca fue tan intensa y rentable: “La liga es totalmente dependiente de sus dos actores principales, que a su vez dependen entre sí. ¿Qué haría el FC Barcelona sin el Real Madrid? Probablemente Messi no querría jugar en una competición en la que no está Ronaldo, porque sería como si Luke Skywalker le quitas a Darth Vader. ¿Qué va a hacer toda la película? ¿Matar soldados de asalto? No es lo mismo, has perdido toda la emoción”, dice el economista Albert Guivernau, autor del informe 'El negocio del fútbol profesional y su impacto en la economía'.

Los enfrentamientos entre el Real Madrid y el FC Barcelona se han convertido en algo más que un partido de fútbol. Se trata de uno de los eventos deportivos (o de cualquier otra índole) más seguidos en todo el planeta, solo por detrás de la final del Mundial de fútbol y de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. De hecho, es un fenómeno en constante crecimiento que bate récords un año tras otro. El último partido, en abril, se retransmitió en 185 países, consiguiendo un alcance total de más de 600 millones de espectadores, aproximadamente el triple que la Super Bowl de fútbol americano.

“Real Madrid y Barcelona son rivales íntimos, por eso se parecen tanto entre sí. En todos los mercados hay un líder y unos seguidores que tratan de copiarle. Cuando uno se adelanta, el otro rápidamente le sigue, no hay más que ver casos como el de las giras de verano, que han comenzado a hacerlas a la vez”, sostiene Guivernau. Para Gay de Liébana, “que la liga pierda El Clásico es un desastre. Es el partido más seguido a nivel mundial, y restarle ese privilegio a la liga sería muy parecido a un suicidio económico”.

Resulta obvio que la rivalidad entre el Madrid y el Barcelona sirve para agrandar ambos clubes, pero si uno falla todo se podría venir abajo: "La Premier, por la solidez de su estructura, podría permitirse la salida del Manchester United, el club más rico del mundo, mejor que la liga española con el Madrid o el Barcelona. Además, la salida de uno de ellos repercutiría enormemente en el otro; hasta mis estudiantes más ingenuos comprenden que Madrid y Barcelona no son enemigos, sino complementarios”, dice Fernández-Cantelli.

El Clásico es uno de los eventos deportivos más importantes del mundo (EFE) © Proporcionado por El Confidencial El Clásico es uno de los eventos deportivos más importantes del mundo (EFE)

Todos, en pérdidas

No obstante, pese al empuje del Clásico, la salida de uno de sus miembros pondría en peligro las cuentas del resto de rivales. Pocos equipos escaparían de las pérdidas, por lo que la presencia del Barcelona en Primera División es vital para la salud financiera de los clubes. Los datos que ofrece la liga en su Informe Económico-Financiero anual son muy elocuentes. En primer lugar, porque el 49% de los ingresos ordinarios (excluidos los traspasos, que son muy volátiles) que generan todos los equipos corresponden directamente a los dos grandes. Esto significa que sin el FC Barcelona, LaLiga perdería en torno al 25% de sus ingresos directos. Esto siempre 'ceteris paribus', esto es, teniendo en cuenta que el resto de ingresos se mantienen inalterados, algo que sería improbable, ya que la competición se quedaría muy devaluada. ¿Cuántos ingresos perderían el Málaga, el Valencia o el Sevilla si no jugasen todos los años en la misma liga que el Barcelona? Guivernau se atreve con una proyección: "La salida de uno de los dos grandes repercutiría en todos los demás actores; la liga perdería, al menos, entre un 20% y un 25% de sus ingresos, aunque esta cifra podría perfectamente llegar al 50%, sin olvidar los negocios dependientes, que también lo notarían, como la hostelería, la prensa deportiva o las casas de apuestas”.

Se puede hacer una aproximación, especulando, al comparar los ingresos de los equipos de Primera con los de Segunda. En Primera, sin el Real Madrid y el FC Barcelona, la facturación anual es de 1.217 millones de euros (datos de la temporada 2015/2016), y los de Segunda, con 4 equipos más, es de 163 millones. Es cierto que no es lo mismo Primera que Segunda (las grandes ciudades tienen equipo en la máxima competición), pero también que una de las principales diferencias es competir contra el Real Madrid y el FC Barcelona, como se demuestra en las tablas de audiencia. Además, la mayor parte de sus ingresos procede de los ingresos de televisión, que no serían los mismos sin los dos grandes.

Todos los partidos más vistos la temporada pasada incluyeron al Madrid o al Barcelona (Kantar) © Proporcionado por El Confidencial Todos los partidos más vistos la temporada pasada incluyeron al Madrid o al Barcelona (Kantar)

Al margen de las estimaciones, hay datos concretos que muestran que, sin el FC Barcelona, la mayor parte de los equipos de la liga estarían en pérdidas. La clave está en la inyección por los derechos de televisión que recibieron en la temporada 2015/16, cuando LaLiga recompró los derechos de los equipos para venderlos de forma agregada. Gracias a esta operación consiguió elevar la facturación de televisión en 236 millones de euros, lo que supuso un incremento del 30%.

No es lo mismo vender todos los derechos juntos que los de cada equipo por separado, ya que la retransmisión de los partidos de los clubes pequeños no es rentable. LaLiga presume de ello en su informe anual: “El incremento de los ingresos de retransmisión se puede explicar por la recompra de los derechos por parte de LaLiga a clubes, a nivel bilateral, para posibilitar la suscripción del nuevo acuerdo de venta conjunta de los derechos televisivos”. Los ingresos extra, esos 236 millones, se utilizaron para financiar a la mayor parte de los equipos, salvo el Real Madrid y el FC Barcelona, que solo percibieron 10 millones, el 4%. "Podemos decir que el Real Madrid y el Barcelona están financiando a sus competidores con esta operación", dice Guivernau.

El beneficio operativo antes de impuestos de los equipos de Primera sin Real Madrid y FC Barcelona fue de 107,4 millones de euros. Sin embargo, sin los 226 millones adicionales que se repartieron, el resultado hubiese sido muy diferente, con unas pérdidas acumuladas de casi 130. En otras palabras: gracias a la comercialización conjunta de los derechos de televisión y su posterior reparto, los equipos de la liga han conseguido salir de números rojos e ir pagando su deuda con Hacienda. Esta estructura, que depende en gran medida del Clásico, se vendría abajo de salir el Barcelona. Y, al ser ingresos operativos (recurrentes año a año), los equipos no tendrían más remedio que ajustar gastos operativos para equilibrar sus cuentas. Como hay poco margen para ajustar las partidas de consumo (mantenimiento, viajes, etc.), probablemente se ajustaría en salarios. Los clubes se desprenderían de las fichas más altas mediante ventas, lo que implicaría una devaluación inmediata de la competición y restaría capacidad para competir con el resto de países por atraer talento.

La competición se encuentra en plena transición hacia el modelo inglés, pero aún no tiene los cimientos suficientemente robustos para sostenerse tras la pérdida de un pilar: "LaLiga es un producto en claro crecimiento. Todos los clubes, y especialmente los dos grandes, están invirtiendo en potenciar el producto a medio y largo plazo, por eso me parece una locura que saliese el FC Barcelona. No tendría ningún sentido a nivel económico. ¿Para irse a dónde, a la liga francesa, que está como la española hace unos años? Sería un paso atrás y eso no van a permitirlo ni el FC Barcelona ni el resto de la liga”, afirma Cantelli, que descarta cualquier posibilidad: "Si Cataluña llega a independizarse, se alcanzaría un acuerdo inmediatamente para que los equipos catalanes siguiesen jugando en España, no lo dudo, da igual lo que diga Tebas: cuando la ideología se pone difícil, los principios se hacen flexibles”.

Gay de Liébana le pone un toque de humor: "A mí una liga catalana me vendría genial, porque mi Espanyol sería siempre el segundo y tendría acceso a la Champions, que es un sueño, otra cosa es con qué jugadores y a qué nivel lo haría”, dice para concluir que "una cosa es lo que los políticos quieran, o los sentimientos de la gente, y otra es la pela, que decimos aquí en Cataluña. El Barcelona tiene que quedarse en la liga española, porque si no veremos una masacre de estrellas en la liga, y eso no lo quiere nadie".

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