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Los escuderos de Froome

El Mundo El Mundo 05/06/2014 JON RIVAS

En el Tour de California del pasado mes de mayo, sir Bradley Wiggins mostraba un aspecto peculiar. Ganó la carrera y subió al podio, pero parecía más un globero que un ciclista profesional. Con su barba pelirroja y las gafas de sol, componía una figura diferente, como la de un turista que recibe el premio de míster simpatía después del programa de animación de un hotel al borde de la playa californiana.

Sin embargo, Wiggins no hizo turismo, porque ganó la carrera y, por lo que se ve, le pone nervioso a Chris Froome, su compañero del equipo Sky, que antes de correr el Dauphiné Libéré, se refugia en la compañía de sus hombres de confianza para preparar el Tour. El sudafricano inspeccionó junto a Richie Porte, Mikel Nieve y David López las etapas inglesas del Tour, en el que, por sus palabras, se podría interpretar que prefiere correr sin la compañía de Wiggins. «Es un asunto delicado quién será seleccionado para el Tour», dice Froome. «Se trata de elegir que es mejor para el equipo, quién podrá aportar al máximo».

El sudafricano no quiere ver al inglés ni en pintura, por lo que se deduce de sus palabras: «Veo a Richie [Porte], preparado para intentar el podio. Él [Wiggins] ha hablado de jugar un papel de apoyo, no de formar el plan B».

La presencia de Mikel Nieve y David López en la inspección de las etapas del Tour resulta significativa. En teoría ellos dos serán los escuderos de confianza de Froome en la carrera francesa. En el equipo Sky compuesto para la ronda que comienza el 5 de julio en Leeds, también hay otro ciclista vasco, Xabier Zandio, que está incluido en el grupo que el próximo sábado tomará la salida en el Dauphíne, la carrera en la que habitualmente prepara David Brailsford el Tour con el Sky.

En los periódicos ingleses ya comienza a llamar la atención el velado enfrentamiento entre Wiggins y Froome. En la edición de ayer de The Guardian, el especialista William Fotheringam apuntaba que el hecho de que la temporada pasada, sir Bradley saliera del Giro con la rodilla dañada y que, por consiguiente, no pudiera participar en el Tour, lo único que hizo fue aplazar el problema del director del Sky durante doce meses, pero después de que Wiggins ganara en California y Froome en el Tour de Romandia, los problemas han regresado. En 2012, apuntan, el Sky también participó con dos líderes, Wiggins y Cavendish. Al final de la temporada, el sprinter abandonó la estructura inglesa.

Según The Guardian, «el Dauphiné siempre ha servido para preparar el Tour del Sky y no hay razón para que no siga sirviendo, y Wiggins no está». De hecho, el reparto de papeles es significativo: el ganador del Tour de 2012 corre la_Vuelta a Suiza con los suplentes de la formación británica mientras que Froome acude al Delfinato francés con los hombres que, en teoría, correrán con él el Tour, entre ellos los navarros Zandio y Nieve y el bilbaíno López.

Pueden saltar chispas si Wiggins y Froome coinciden en el Tour. La situación ya es de por sí tensa y puede ir a más cuando se conozca en su totalidad el contenido de la biografía del ganador de la última edición del Tour, titulada: «Chris Froome, la ascensión», que está a punto de salir a la venta y en la que considera a su compañero de equipo un arrogante. «Habría sido muy criticado por no haber cubierto ese asunto en mi autobiografía. Hasta ahora la gente sólo había visto la versión de los hechos de Bradley, así que era importante para mí escribir lo que sentí que sucedió, pero estos temas ahora son del pasado».

En el libro, que se pone hoy a la venta en las librerías, Froome desvela un dato que hasta ahora no había querido revelar. Según LEquipe, el corredor sudafricano hizo el pasado año un test en el mismo lugar en el que lo llevaba a cabo Lance Armstrong -monitorizado por el doctor Ferrari-, antes de cada edición del Tour que ganó -aunque después fuera despojado de sus siete títulos-. Subió junto con Richie Porte al col de la Madone, cerca de Mónaco, y los dos batieron la marca que había establecido el estadounidense. «Ascendí más rápido que Armstrong pero no me sentí culpable». Sin embargo, se reservó la información, que ahora desvela en su libro.

El ciclista norteamericano se sintió invencible el día en el que ascendió La Madone en 30 minutos y 45 segundos, mientras Froome, el 25 de junio de 2013, lo hizo en 30.09 y su compañero Porte, en 30.24, una gran marca para 13 kilómetros al 6,7% de pendiente media. Los dos decidieron guardar su secreto en el alto de La Madone, aunque este año, en una de las concentraciones de Tenerife, acordaron romper el silencio. «Es frustrante para nosotros, que una gran marca pueda ser suficiente como para acusarnos de dopaje».

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