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Los extraños avistamientos de ballenas azules en Galicia que asombran a los científicos

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 24/09/2017 Pablo López. Vigo
Uno de los dos ejemplares de ballena azul avistados recientemente en Galicia. (Instituto para el estudio de los delfines mulares/BDRI) © Externa Uno de los dos ejemplares de ballena azul avistados recientemente en Galicia. (Instituto para el estudio de los delfines mulares/BDRI)

Para los científicos es un hecho histórico y para los aficionados una historia increíble. El animal más grande del mundo ha irrumpido en Galicia, una extraña aparición para la que se buscan explicaciones convincentes. En el plazo de dos semanas, sendas ballenas azules se han dejado ver primero en la ría de Muros y Noia y el pasado miércoles cerca de las islas Ons, en ambos casos en la plataforma continental, a unas pocas millas de la costa. A la incertidumbre inicial le siguió la confirmación. Los cetáceos que nos visitan, del tamaño de un edificio de ocho plantas, son balaenopteras musculus, o lo que es lo mismo, la mítica y majestuosa ballena azul.

En las dos semanas transcurridas entre uno y otro avistamiento, los científicos han pasado de la sorpresa inicial al asombro, que les invadió cuando certificaron que se trataba de ejemplares distintos. Eso ya no puede ser producto de la casualidad ni de un individuo desorientado que se aleja de su ruta. “Podemos imaginarnos que las ballenas se fueron de nuestras costas ahuyentadas por la industria ballenera y que ahora están volviendo”, apunta Bruno Díaz, director del Bottlenose Dolphin Research Institute (BDRI), organismo con sede en O Grove, que fue el que encontró el segundo cetáceo.

El primero, de unos 20 metros, lo avistó un barco pesquero y el guardacostas Paio Gómez Chariño, que tomaron fotos y vídeos que fueron analizados por los especialistas de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma). Todo apuntaba desde el primer momento a que, en efecto, se trataba de una ballena azul, probablemente un subadulto.

“El animal parecía agitado, respirando con mucha frecuencia y sin salir mucho a la superficie, lo que dificultaba la identificación”, explica Alfredo López, responsable del Cemma. Con todo, la coloración y la cresta dorsal coincidían con las de la balaenoptera musculus, lo que descartaba que se tratase de un rorcual común. Investigadores que trabajan con ballenas azules en Chile o en las Azores analizaron el vídeo y confirmaron las semejanzas.

Un "hito histórico"

Lo que parecía un caso aislado se ha convertido, en palabras de Bruno Díaz, en un “hito histórico” de primer orden tras la aparición del segundo ejemplar, en esta ocasión a unas diez millas de la costa pontevedresa, a la altura de Ons. El cetáceo fue avistado por el propio Díaz y su equipo, a bordo del barco de observación del BDRI, lo que les permitió localizar y documentar el ejemplar en condiciones mucho más favorables.

Lo recuerda así: “Vimos de lejos un grupo de ballenas comunes y delfines y nos acercamos. Entonces observamos que había una ballena que tenía un soplo mucho más grande, así que empezamos a sacar fotos para tener registro gráfico y poder analizar las imágenes después con calma”.

(Foto: BDRI) © Proporcionado por El Confidencial (Foto: BDRI)

El análisis no dejó lugar a dudas. Las dimensiones del mamífero, de alrededor de 24 metros, y la coloración y la aleta dorsal certifican que se trata de una ballena azul, una especie que estuvo al borde de la extinción a principios del siglo pasado y de la que en la actualidad quedan unos 25.000 ejemplares en el mundo, apenas 400 en aguas atlánticas. “Fue una alegría enorme. Cuando trabajas en esto y encuentras una especie nueva siempre te alegras, pero ver una ballena azul, un animal que es un símbolo de la conservación marina, es una sensación indescriptible”, relata el director del BDRI.

“Lo que está pasando en Galicia con la aparición de cetáceos es algo único, y en el caso concreto de esta ballena azul debo decir que es además es fantástico, sobre todo por tratarse de una especie que apenas puede verse en las Azores y que está amenazada en todo el planeta”, continúa el científico. En esta época del año, estos majestuosos mamíferos marinos realizan la migración hacia el sur, en busca de aguas más cálidas para pasar el invierno.

(Foto: BDRI) © Proporcionado por El Confidencial (Foto: BDRI)

El avistamiento del pasado miércoles fue una casualidad solo relativa. El equipo del instituto de investigación de O Grove llevaba semanas realizando observaciones mar adentro, después de haber detectado un gran aumento de la diversidad de la fauna marina, casi sin parangón en la Tierra.

“Debe de haber un afloramiento de nutrientes muy importante, porque los barcos están pescando mucho, y en estos días hemos visto hasta ocho especies distintas de cetáceos: calderones, ballenas comunes, delfines… Es algo poco habitual, los sitios que hay en el planeta con condiciones como estas se cuentan con los dedos de las manos”, sostiene. Y añade: “Tenemos una enorme fortuna por poder gozar en nuestras costas de una riqueza natural tan grande, esto tiene que servir para concienciar a la gente de lo importante que es cuidar y conservar la naturaleza”.

Desde el Cemma también hablan de “hecho histórico”. Son los dos primeros avistamientos de ballenas azules vivas en las rías gallegas de los que se tiene constancia, precisa Alfredo López, que recuerda que hace algo más de una década se encontró un ejemplar en avanzado estado de descomposición en una playa de Ribeira, de la que se tomaron muestras que confirmaron que se trataba de una balaenoptera musculus.

(Foto: BDRI) © Proporcionado por El Confidencial (Foto: BDRI)

Con un tamaño similar a la altura del acueducto de Segovia y un peso de más de 170 toneladas, la ballena azul es el animal conocido más grande que jamás haya poblado la Tierra. Su corazón puede pesar tanto como un coche y su lengua, como un elefante. Sobre las causas por las que se han podido ver dos ejemplares distintos de tan imponente especie en tan poco tiempo, todo son especulaciones.

Desde el BDRI se cree que tal vez la costa gallega estuviera alguna vez en la ruta de las ballenas azules, pero que cambiara de senda debido a los estragos causados por la industria ballenera y ahora retome viejas costumbres. Un total de 18 puertos gallegos llegaron a dedicarse a la caza de la ballena desde la Edad Media hasta finales del siglo XX, aunque el principal objetivo de sus arpones era el rorcual común, y no esta ballena azul tan amenazada y descomunal que ahora nos visita.

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