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Los internautas se toman la 'justicia' por su mano contra el ciberacoso

El Confidencial El Confidencial 17/11/2016 R. Pérez
© Externa

Insultos, descalificaciones, amenazas, suplantación de identidad, publicación de fotografías íntimas y datos personales... Hay pocas barbaridades con las que los trolls de internet no se atrevan. Protegidos por el anonimato que da situarse detrás de una pantalla y la seguridad de actuar en grupo, los ciberacosadores campan por la red a sus anchas convirtiendo a cualquiera en víctimas de ataques machistas, racistas, homófobos o de cualquier otra índole.

Y nadie sabe muy bien cómo evitarlo. Twitter, la red social en la que mantenerse oculto es más sencillo, lleva tiempo tratando de conseguirlo sin dar del todo con la tecla. Esta semana anunciaba su último intento. La plataforma va a dar a los usuarios la posibilidad de filtrar y silenciar palabras clave, nombres de usuarios y etiquetas, así como hilos enteros de comentarios, en un intento por ayudar a las víctimas de oleadas de acoso. También va a recuperar su anterior sistema de denuncia en el que terceras personas podían señalar estos comportamientos cuando fuesen testigo de ellos, de forma que no sea solo la víctima la que pueda denunciarlo.

Los cambios se anunciaban esta misma semana, así que habrá que dar tiempo a ver qué tal funcionan, porque Twitter tiene un grave problema con el acoso. Desde usuarios anónimos hasta personajes famosos han anunciado que dejaban la red social (de forma temporal o permanentemente) a causa del 'ciberbullying' que ejercen en la mayoría de los casos cuentas anónimas que además se reproducen como la hidra: por cada una que Twitter decide clausurar, surge un puñado de cuentas nuevas.

Los internautas pasan a la acción

Ante lo difícil que ha resultado hasta ahora que los responsables de esta red (y de otros servicios como Facebook, Tumblr o plataformas de correo electrónico) tomen medidas efectivas, algunos internautas han decidió tomar, si no la justicia, al menos la acción por su mano y organizarse para defender a las víctimas del ciberacoso, reforzar su autoestima para que no abandonen esos espacios, ayudarlas a denunciar lo ocurrido y colaborar en la documentación de sus casos

HeartMob es el resultado de una de estas organizaciones. Puesta en marcha con una campaña de 'crowdfunding', es una plataforma de voluntarios que acuden en socorro de los ciberacosados que lo piden, ya sea enviándoles mensajes de ánimo y apoyo ("Recibir un mensaje de apoyo, incluso de gente que no conoces y que se ha tomado el tiempo de escribirte para romper la cadena de las amenazas y el odio, es algo que ayuda mucho", asegura Julie Lalonde, una de las fundadoras, en 'Wired'), o ya sea recogiendo enlaces y pantallazos del acoso que están sufriendo, de forma que no tenga que ser la víctima la que haga el penoso trabajo de leer y guardar los mensajes agresivos e insultantes contra ella, para poder después denunciarlo a las autoridades permanentes.

Las creadoras de HeartMob son un grupo de activistas que lleva años luchando contra el acoso callejero, y que decidió extender sus acciones a la red. Al fin y al cabo, "el acoso callejero y el acoso en internet son los dos acoso en un espacio público", señala Emily May, otra de las fundadoras. Puesto que ese es su enfoque, otra de las ventajas de HeartMob es la posibilidad de reunir todos los ataques sufridos en la red en un una sola acción, en vez de ir plataforma a plataforma, denunciando parcialmente unos ataques que, en los casos más graves, se sufren en la totalidad de la presencia online de las víctimas.

"Hay gente alrededor en el 100% de los casos"

No es la única plataforma de este estilo que existe en Estados Unidos. Zoe Quinn, desarrolladora de videojuegos que vivió en primera persona una de las campañas colectivas de acoso más violentas de la red, el llamado GarmeGate, puso en marcha meses después Crash Override, una red de apoyo para personas que estaban sufriendo la misma situación que ella. Y TrollBusters nació con la misma idea, especialmente centrado en defender a mujeres escritoras, periodistas, blogueras o con cualquier otro perfil que las convierta en objetivo preferente de los trolls de la red. 

En todos los casos se trata de convencer a los internautas para que no se queden en el mero papel de espectadores de estas ciberagresiones, sino que tomen medidas para proteger a las víctimas y defender a los acosadores. Después de todo, "en el acoso callejero, quizá la mitad de las veces hay gente alrededor. Con el acoso online, hay gente alrededor en el 100% de los casos", concluye May. 

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