Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Los inversores celebran el pago y la acción marca nuevos máximos

EL PAÍS EL PAÍS 25/05/2014 Miguel Jiménez

Los inversores han celebrado este lunes el anuncio del dividendo extraordinario de Repsol impulsando las acciones de la petrolera a nuevos máximos desde la expropiación de YPF. Los títulos de la empresa ya venían de marcar la semana pasada sus cotizaciones más altas desde 2011, con lo que superan holgadamente el nivel en que se encontraban justo antes de que se confirmase la decisión del Gobierno argentino de expropiar un 51% de la antigua filial de la española. La cotización estaba en 17,48 euros el 16 de abril, la víspera del anuncio de la expropiación. Este mediodía se han intercambiado a 20,60 euros tras subir un 1,75%. Por tanto, se han revalorizado cerca de un 18% en ese plazo.

Los títulos de Repsol llegaron a caer a 10,96 euros en julio de 2012, cuando buena parte de los analistas creía que Repsol no lograría una indemnización por la expropiación. El presidente de la compañía, Antonio Brufau, decidió que la compañía debía trabajar en paralelo en dos direcciones para recuperar en lo posible el valor de lo expropiado. Por un lado, la batalla jurídica. Por otro, la negociación y el diálogo.

En la compañía estaban convencidos de que una estrategia no podía funcionar sin la otra. Que una negociación provechosa solo era posible si el Gobierno argentino sentía la presión de las demandas presentadas por la petrolera española. Repsol abrió múltiples procedimientos judiciales. Entre ellos destacaba la demanda ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi), el organismo de arbitraje del Banco Mundial. Pero, a la vez, fueron muy importantes las demandas contra compañías que pretendían invertir en el yacimiento de Vaca Muerta. La inseguridad jurídica ahuyentaba a los inversores y hacía más necesaria para Argentina la negociación.

Esa posición es la que permitió a la compañía llegar a un acuerdo no solo sobre el importe de la indemnización (5.000 millones de dólares) sino también sobre la forma de cobro y, especialmente, sobre las garantías.

Desde que se anunció el acuerdo, las acciones de Repsol han subido más de un 12%, con un acelerón en las últimas semanas al comprobarse que la indemnización se hacía efectiva.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon