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Los inversores dejan 5.000 millones

El Mundo El Mundo 09/06/2014 MARISA RECUERO

El dinero llega, aunque aún se resista a quedarse en la economía real. En sólo tres meses entraron en España 5.000 millones de euros procedentes de inversores extranjeros, atendiendo a los últimos datos de la balanza de pagos facilitados por el Banco de España, correpondientes al primer trimestre de 2014. En concreto, se trata del dinero con fines especulativos invertido en deuda pública y acciones cotizadas, entre otros productos de cartera. Es lo que se conoce como inversiones de cartera en el argot financiero.

La grata sorpresa es que en el mismo periodo de 2013, esa cifra fue negativa, registrándose una salida de dinero de España de 2.600 millones, entre enero y marzo, por parte de inversores extranjeros. En poco menos de un año, la balanza de pagos dio un giro hacia la entrada de capital. «Los mercados van muy rápido», advirtieron a este diario fuentes financieras, que vaticinaron, en este sentido, una mejora de la financiación para este año.

La evolución de la inversión de cartera del exterior a España registró salidas de capital consecutivas entre 2010 y 2012. Esos tres años, los inversores extranjeros estuvieron sacando su dinero del país, año tras año. El ejercicio 2013 fue la excepción, con una inversión de cartera extranjera superior a los 30.000 millones -en concreto, 31.560 millones-, siendo la última parte del año la que registró más inversión.

No obstante, esta situación se enfrenta a la que atraviesa la inversión directa que llega a las empresas procedente de inversores extranjeros. Y es que en el primer trimestre de 2014, el dinero que entró en el tejido productivo español cayó un 66% en relación a un año antes.

Entre enero y marzo del año pasado, la inversión extranjera directa fue de 9.600 millones de euros. Este año, la cifra disminuyó hasta los 3.200 millones en el mismo periodo. En concreto, se trata de inversiones destinadas a compra de empresas o aumentos de la capacidad productiva de multinacionales extranjeras afincadas en España. En los seis años de crisis, la inversión directa de extranjeros en el tejido empresarial se ha hundido un 44%, tomando como referencia los datos que facilita el Banco de España.

Los analistas consultados coinciden en que el motivo es que el 60% de la inversión extranjera directa procede de los socios europeos, que también están en crisis. «El reto del país ahora es recuperar esa inversión directa, que es la que impacta en la economía real», según reconocieron fuentes del mercado, que no pasaron por alto que este tipo de inversiones evoluciona de manera más lenta que las de cartera. "Para que el capital productivo se recupere, hay que darle tiempo", precisó José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.

Desde que arrancó la crisis, la evolución de la deuda pública española en manos extranjeras se ha duplicado. Atendiendo a los datos que maneja el Tesoro Público, hace seis años, el volumen de deuda registrada en poder de inversores extranjeros era de 144.771 millones de euros. A cierre de marzo de 2014, esa cifra fue de 302.710 millones, superando por primera vez la cota de los 300.000 millones. Sin embargo, un mes después, volvió a perderla. Y es que según los últimos datos facilitados por el Tesoro, la inversión extranjera en deuda pública fue de 295.927 millones de euros.

Tomando como referencia los seis años de crisis, en 2012, la deuda pública española que estaba en manos extranjeras sufrió su primera caída de este ciclo económico, disminuyendo más de un 20% en un año. A cierre de 2012, el volumen de deuda en poder de inversores extranjeros fue de 224.662 millones. En 2011, esa cifra era 281.439.

El bono español a 10 años está en los niveles mínimos de su historia, ofreciendo una rentabilidad del 2,67%. El pasado mes de abril, último dato de referencia, la deuda española se la repartían, sobre todo, entre los inversores extranjeros y la banca, con cuotas del 42% y 29%, respectivamente.

Las empresas no financieras y los ciudadanos de a pie son los que menos invierten en deuda, además de las administraciones públicas, que apenas tienen 58.000 millones destinados a esta cartera. Dicho de otra manera, un 8,3% del total de lo invertido en deuda pública española.

La banca colapsa las empresas tasadoras ante los test del BCE

El próximo viernes es el último día del que disponen los bancos para entregar al Banco Central Europeo (BCE) la documentación pertinente de sus carteras de créditos de cara a la prueba de revisión de la calidad de estos activos a la que serán sometidos por el supervisor. Es lo que se conoce como AQR. El problema es que las solicitudes de tasación de esos activos a las compañías tasadoras, por parte de los 16 grupos bancarios españoles que tendrán que someterse a esas pruebas, colapsó las oficinas de estas empresas y provocó el retraso en la preparación de la documentación. La situación derivó en «presión» en los auditores que están gestionando la información, obligándoles a agotar hasta la fecha límite establecida, según reconocieron a este diario fuentes conocedoras de las citadas pruebas.

En total, la banca solicitó una media de 16.000 tasaciones a las tasadoras españolas, a distribuir entre 1.000 y 1.800 por entidad. El próximo 13 de junio concluye la revisión de los activos y es ese día cuando las entidades deberán entregar al BCE una plantilla con un análisis detallado, cartera por cartera, dejando constancia de la cobertura y provisiones de cada una, así como la clasificación de los activos, es decir, dudosos, subestándar o normales.

Una vez entregada la citada información, el BCE dispone hasta principios de julio para realizar los ajustes de capital de cada entidad en función de la revisión de sus carteras de activos. Es decir, puede ocurrir que haya grupos bancarios que se enfrenten a las pruebas de resistencia con un capital de calidad menor del anunciado en diciembre de 2013, que es la fecha elegida por el BCE como referencia.

Las entidades recibirán la visita de los examinadores entre agosto y septiembre, periodo en el que se realizarán los test de estrés, sometiendo a los bancos a escenarios macroeconómicos estresados. El resultado se conocerá en octubre. Las entidades son BBVA, Sabadell, BFA, BMN, Popular, Santander, Bankinter, Ibercaja, la Caixa, Ceiss, Cajamar, Catalunya Banc, Kutxabank, Liberbank, Unicaja y NCG.

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