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Los jóvenes visionarios que están dando una segunda vida a la vieja Polaroid

El Confidencial El Confidencial 08/08/2016 Lucía Caballero

Las cámaras de la marca Polaroid son el buque insignia de lo ‘vintage’. El cofundador de la empresa e inventor del material polarizado que permite obtener una foto impresa tras el disparo, Edwin Land, presentó la primera máquina instantánea en febrero de 1947 en una reunión de la Sociedad Óptica estadounidense.

Desde entonces, la compañía ha lanzado muchos otros modelos y metido la cabeza en otros sectores, como el de los móviles, para los que ha desarrollado una pequeña impresora. Pero gran parte del universo audiovisual de hoy en día circula por internet: los álbumes tradicionales han pasado de moda y las redes sociales hacen las veces de sala de exposiciones colectiva.

Ante semejante panorama, la compañía estadounidense ha decidido por fin adentrarse en el terreno virtual de la mano de una ‘startup’ tecnológica afincada en Silicon Valley. El resultado de la colaboración es Polaroid Swing, una aplicación para iPhone con los colores de la insigne marca que tiene solo unas semanas de vida.

“Nuestro objetivo era crear un nuevo medio audiovisual: están las fotos, los vídeos y, ahora, las imágenes polaroid”, explica a Teknautas el cofundador de la empresa emergente, Tommy Stadlen. La herramienta utiliza la cámara de los iPhone para capturar “un momento”; una imagen dinámica que el usuario puede compartir en la comunidad de la ‘app’ y en las redes sociales.

Cortesía de Polaroid Swing © Proporcionado por El Confidencial Cortesía de Polaroid Swing

La cámara captura 60 fotogramas durante un segundo y la aplicación ejecuta luego un algoritmo de interpolación para producir una foto con movimiento. “Creamos un ‘frame’ en cada hueco, con lo que conseguimos un efecto de fluidez”, describe Stadlen. La aplicación ofrece además una serie de filtros que el usuario puede aplicar en tiempo real mientras toma la fotografía.

“Cuando recordamos no nos vienen a la memoria retratos estáticos ni largas secuencias, sino pequeñas escenas”, prosigue el británico. “Queríamos atrapar esos instantes en el tiempo, expandirlos y permitir a las personas interactuar con las fotografías y moverlas, dándole realidad”. Sin embargo, asegura que no tratan de dar una imagen ‘retro’ ni apelar a un pasado nostálgico. “El objetivo era combinar la herencia de la antigua Polaroid con lo último en innovación para conseguir un producto del siglo XXI”.

Imagen polaroid embebida:

De Londres a Silicon Valley

Stadlen y el otro cofundador de Polaroid Swing, Frederick Blackford, vivían en la misma calle de Londres cuando eran niños, por lo que son viejos conocidos. El primero trabajaba como consultor y asesor político —participó en la campaña de Obama en 2008—, mientras que Blackford se encargaba de su propia empresa de ‘marketing’.

Fascinados por la historia de Land y sus máquinas fotográficas, se aproximaron a la empresa fundada por el visionario. “En 2013 nos reunimos por primera vez con Polaroid, hemos estado dos años conversando con ellos y estudiando cómo podíamos trasladar la magia de la vieja cámara Polaroid al mundo digital”, indica Stadlen.

Se fijaron en los distintivos de la marca, desde el clásico borde blanco de las fotografías a su filosofía. “No se trata de electrónica de consumo, sino de inspirar sentimientos”, recalca. Tenían que idear una forma de traducir todos estos elementos al formato digital. “Nos rodeamos de los mejores ingenieros y diseñadores para construir algo en la intersección entre el arte y la tecnología”, explica Stadlen.

Cuentan con el apoyo económico de Polaroid (uno de los accionistas principales de la empresa) y Biz Stone, cofundador de Twitter y actual presidente de la ‘startup’, además de otros inversores. El equipo técnico está integrado por expertos egresados del MIT, extrabajadores de Apple, Google y Facebook y el diseño corre a cargo del fotógrafo Cole Rise, cuya contribución previa en Instagram mereció que sus responsables bautizaran un filtro en su honor.

“La idea del movimiento vino al final del proceso”, advierte Standlen. Eligieron el apellido ‘swing’ por varios motivos: se refiere tanto al dinamismo de las fotos (‘swing’ significa oscilar en inglés) como a un antiguo modelo de cámara que Polaroid lanzó en los años 60, la Polaroid Swing. “El objetivo era crear algo que empujara a la gente a expresarse artísticamente y en eso coincidimos con Land”, dice el cofundador de la ‘startup’.

Además de progresivas actualizaciones, tienen pendiente el lanzamiento de la ‘app’ para Android, aunque Stadlen argumenta su predilección por Apple. Para él, los de la manzana mordida comparten la filosofía de Polaroid de combinar diseño y tecnología.

Y ahí no se acaba su ambición. Según Stadlen, su verdadera meta es construir un concepto completo de imagen polaroid que abarque no solo la dimensión virtual, sino también la digital y la física. “Tenemos un laboratorio de ‘hardware’ [ubicado en San Francisco] y estamos trabajando para conseguir la manifestación física de este nuevo medio digital”, indica. “Nos sentimos privilegiados por estar escribiendo el siguiente capítulo en la icónica historia de Polaroid”.

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