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Los jueves, milagro

EL PAÍS EL PAÍS 05/06/2014 Juan Ángel Vela del Campo

Con un concierto que podríamos calificar enfáticamente “de cine” comenzó el pasado jueves un ciclo de seis conciertos –bajo la denominación Contrapunto de verano- a cargo del cuarteto Quiroga, arropando la música para cuarteto de cuerda de Kurtág con obras de Haydn y Mozart, en concreto la Opus 20 del primero y los seis cuartetos dedicados a Haydn del genio de Salzburgo. De Kurtág, uno de los compositores vivos más fascinantes, se pudo escuchar su primer cuarteto, de 1959, compuesto en París, adonde se había trasladado el músico húngaro-rumano un par de años antes buscando climas de mayor libertad artística que en su tierra natal en aquellos años. No es por su juventud –justamente es su opus 1- el Kurtág con el que estamos más familiarizados, pero su interés es innegable y el cuarteto Quiroga lo interpretó de ensueño. Dado que los próximos cuatro conciertos de esta serie van a tener lugar en los cuatro jueves de junio, me atrevo a encabezar este comentario con el título de una película de Berlanga justamente de 1957, el año en que Kurtág dio el paso fundamental de salir de su tierra.

 Si el primero de los cuartetos de la opus 20 de Haydn tuvo una realización impecable y el cuarteto de Kurtág fue expuesto con una sobriedad a la altura de su grandeza conceptual, en Mozart, y particularmente en los dos últimos movimientos de su cuarteto número 16, el cuarteto Quiroga rozó la perfección con una interpretación primorosa dentro de unos criterios clásicos aderezados con una expresividad dulce y contrastada, mostrando una acusada personalidad en el equilibrio entre dominio de la forma y belleza del color. Su lectura fue contenida a la par que luminosa. La atmósfera que crearon fue envolvente y familiar. Le va al Quiroga como anillo al dedo el diálogo entre el mundo clásico y el más contemporáneo, y así el concierto resultó de gran atractivo. Verdaderamente, el nivel de calidad de los cuartetos de cuerda en España está experimentando en los últimos años un progreso admirable

 La estructura del resto de los conciertos de esta serie es idéntica: Haydn- Kurtág- Mozart. Varían las obras pero no el esquema organizativo. Si el nivel interpretativo se mantiene al nivel del primero, como es de esperar, el recuerdo-homenaje a Berlanga resulta más que evidente. Ya están avisados: los jueves, milagro, en la sala de cámara del Auditorio. Al menos en junio.

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