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Los magistrados miden sus fuerzas

EL PAÍS EL PAÍS 07/06/2014 María Fabra

El pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decidió ayer acogerse a cuestiones de trámite para aplazar el debate sobre el fondo: los límites de la justicia universal tras la reforma del PP que pretende limitarla.

En el orden del día figuraban dos de las causas más destacadas de las tramitadas en la Audiencia al amparo de una jurisdicción universal, el caso Couso y el genocidio del Tíbet. Con su resolución, el pleno habría marcado su criterio y compromiso ante los espacios de impunidad. Pero las fuerzas no están claras y el pleno aplazó ambas decisiones.

El debate sobre qué hacer con el caso Couso comenzó el 9 de mayo. Tras varias horas, el pleno se interrumpió para que los magistrados pudieran acudir a la toma de posesión del presidente de la Audiencia, José Ramón Navarro. Varios magistrados consultados aseguran que, de haberse votado, el pleno habría respaldado la competencia de Santiago Pedraz para seguir investigando la muerte del cámara José Couso en la guerra de Irak, al amparo de la Convención de Ginebra, que España está obligada a cumplir por haberla refrendado. Pero la votación no se produjo.

Ayer, la primera desavenencia se produjo ante el planteamiento de si la deliberación continuaba con los 13 magistrados que en mayo participaron en el inicio del debate o entre los 16 presentes. Se optó porque lo hicieran solo los 13 que acudieron el primer día, cuando las fuerzas se inclinaban por mantener vivo el caso. Para evitar esa votación se decidió por unanimidad, únicamente, desestimar el recurso de la fiscalía sin entrar en la competencia de Pedraz sobre el caso. Sin embargo, el debate sirvió, por el posicionamiento de unos y otros, para calibrar las fuerzas sobre la resolución final del tema, que se inclina por mantener la competencia sobre la causa al tratarse de una muerte producida en tiempo de guerra, una situación específicamente reflejada en la Convención de Ginebra.

Una vez resuelto el primer tema, aun sin señalarse definitivamente sobre el fondo del asunto, disminuyó la prisa por abordar el caso del Tíbet, más complicado de defender por parte del sector más aperturista del pleno. Por ello se optó, solamente, por aplazar la solución apelando a la necesidad de resolver previamente un recurso de última hora. El debate sigue abierto y las fuerzas midiéndose.

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