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Los partidos no acortarán otra campaña electoral

La Vanguardia La Vanguardia 14/04/2016
© Reuters

“¿Para qué otros casi dos meses hasta las elecciones? ¿Para tener otros dos meses de bronca política en campaña electoral y encima gastar otra vez un montón de dinero?”.

Esta reflexión de un importante dirigente del PSOE, empieza a tener cada vez más eco a medida que se aproxima la fecha límite para disolver las Cortes y convocar unas nuevas elecciones generales, el próximo 2 de mayo, si nadie logra su investidura como nuevo presidente del Gobierno.

Y ya no está previsto que nadie lo consiga. El Ministerio del Interior cifró en 130 millones de euros el coste de las pasadas elecciones generales del 20-D, un presupuesto al que hay que añadir las subvenciones que reciben los partidos según su representación.

Por poner algunos ejemplos, en la cita con las urnas de hace cuatro meses, el PSOE gastó unos 9 millones de euros, Ciudadanos 4 millones, 2,5 millones Izquierda Unida o 2,2 millones Podemos... Y es que ya saca pecho Íñigo Errejón de ser “los más eficientes”. Pero el próximo 26 de junio el coste de la maquinaria electoral podría ser muy similar. “A la gente le duele mucho ahora gastar 140 millones en unas nuevas elecciones”, lamentó expresivamente el portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta.

También dirigentes del PP, como Borja Sémper, coincidieron en el hartazgo: “Me gustaría no hacer campaña porque no creo que vayamos a proponer nada nuevo, ya lo hemos contado todo”. Y hasta el ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá, dio aún más vuelo a estas reflexiones al plantear la posibilidad de acortar una nueva campaña electoral, siempre que existiera consenso entre todos los partidos, para “no dar tanto la lata” a los ciudadanos.

Pero la ley electoral no deja lugar a dudas sobre los plazos: la campaña electoral comienza 38 días después de la convocatoria de las elecciones, dura 15 días y termina a las cero horas del día inmediatamente anterior a la votación. En total, 54 días. “Acortar no, porque no podemos hurtar el debate público a los ciudadanos; pero abaratarla, por supuesto”, manifestó ayer el líder del PSOE, Pedro Sánchez, en línea con la postura que también defiende el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. La austeridad la defienden todos.

La tesis establecida es que no daría tiempo a abordar una reforma de la ley electoral para acortar la campaña si así hubiera una mayoría absoluta que lo defendiera, porque en el caso de que nadie logre su investidura las Cortes se disolverán el próximo 2 de mayo. No obstante, fuentes parlamentarias advierten que sí daría tiempo a aprobarse una reforma exprés de la ley en lectura única, si cuenta con un respaldo mayoritario.

Por ello, el PSOE preguntó discretamente al PP si tenían la pretensión de presentar una proposición de ley para acortar los plazos de la campaña electoral. “No, en absoluto”, fue la respuesta que aseguran que recibieron. “No se puede perjudicar a los partidos minoritarios, no se les puede castigar, tenemos que pensar en todos; y semejante reforma requeriría el máximo consenso”, defienden en el PP.

A lo que sí están muy dispuestos tanto el PP como el PSOE, según coinciden sus portavoces parlamentarios Rafael Hernando y Antonio Hernando, es a seguir recortando en la medida de lo posible los gastos de la campaña. Como ya acordaron ante las generales del 2011. Rafael Hernando apunta, antes que nada y como reproche a Pedro Sánchez, que habría “coste cero” si no hubiera una nueva campaña porque no se repitieran las elecciones. Dicho lo cual, muestra su total disposición a consensuar una reducción del techo de gasto.

Ya en la pasada legislatura, según fuentes del PP, dicho techo de gasto se redujo en un 15%, en un 25% el mailing –envío gratuito de propaganda electoral– y hasta el 40% en la subvención a los partidos, teniendo en cuenta que el grueso del gasto se destina a los colegios electorales, las mesas y la campaña institucional para informar de la convocatoria electoral.

Antonio Hernando, en nombre del PSOE, también propone “no acortar, sino abaratar” la campaña. Su propuesta es, directamente, “eliminar la publicidad exterior”, es decir, todo el gasto de cartelería, vallas, marquesinas y banderolas. “Todos los elementos no informativos, sino puramente propagandísticos”, explica. Reducir el gasto para el mailing, en cambio, ya han advertido en el PSOE que puede ser muy negativo, porque “es muy importante en zonas rurales”.

“Y con el acuerdo de todos –zanja Antonio Hernando– proponemos multiplicar los debates electorales”. Eso no tendría, además, ningún coste para las arcas públicas.

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