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"Los pensionistas deciden elecciones... ¡Menos mal!"

La Vanguardia La Vanguardia 17/06/2014 Lluís Amiguet

Los problemas de las pensiones son consecuencia de un éxito de todos: cada vez más ciudadanos llegan a los 80 y 90 años de vida.

¿Quién pagará su pensión?
Nadie pagará el despilfarro de las prejubilaciones a los 50 que vimos en los ochenta por las reconversiones: eso se acabó.

¿Lograremos salvar las pensiones?
Cobraremos menos y sólo si reformamos el sistema. Bismarck pagó las primeras pensiones en 1881 a los prusianos de 65 años cuando sólo uno de cada tres llegaba a esa edad.

La calcularon para pagar a pocos.
En España la primera pensión la abonó en 1919 el Seguro Obrero cuando apenas un tercio de los ciudadanos llegaba a los 65. Hoy más del 90 por ciento llega a cumplirlos.

Pronto pagarán tantos como cobrarán.
Nuestra pirámide ya no tiene a muchos jóvenes trabajando y cotizando en la base para unos pocos pensionistas mayores en la cúspide. Va camino de convertirse en tronco donde habrá casi los mismos jóvenes pagando abajo que viejos cobrando arriba.

¿Habrá un cotizante por pensionista?
Casi: de 4 trabajadores hoy por cada mayor de 65 años pasaremos a 1,25 en el 2050.

¿Qué aconsejó el comité de expertos?
Que las pensiones no se deben pagar aumentando deuda pública, así que el sistema debe ingresar tanto como gasta... O quebrará.

Eso significa o aumentar las cuotas o reducir pensiones, o las dos cosas.
El Gobierno ha asumido nuestro consejo de la forma más cómoda para él y peor para los pensionistas: ha congelado las pensiones hasta que los ingresos sean igual a los gastos.

Pues hoy las pensiones de los padres salvan del hambre a muchos parados.
Y mientras no haya inflación, tal vez no haya presión social, pero en cuanto repunte será obvio que sufren un gran recorte. Entonces habrá grandes protestas en la calle, y eso, en el fondo, me da esperanzas de que al fin se reforme el sistema de verdad.

Y, además, los pensionistas votan.
Son ocho millones de votos y, como confirma el CIS, votan más que la media. Así que es muy difícil ganar unas elecciones contra los pensionistas... ¡Y menos mal!

Habrá reformas: ¿hacia dónde?
La pensión media va a ser inferior -mucho más que ahora- al salario medio. La cuantía de las pensiones va a caer en los próximos años entre un 30 y un 35 por ciento.

¿Cómo repartiremos esa precariedad?
Tenemos varios modelos: uno es el asistencial, como en EE.UU. o el Reino Unido: se paga una pensión mínima a todos y quien quiera y pueda más, que se pague una privada.

Cada uno ahorra o no por su cuenta.
En el modelo chileno, adoptado por otros países, la cuantía de tu pensión depende estrictamente de lo que has cotizado al Estado, y lo que percibes al final se calcula según la evolución de la inversión en el mercado.

Tanto vas pagando, tanto cobrarás.
En ese modelo no hay solidaridad intergeneracional, porque cada generación se paga lo suyo y quien no paga no cobra nada.

El nuestro aún es algo solidario.
Pero también crea situaciones muy injustas al considerar para el cálculo de tu pensión sólo los veinticinco últimos años. Muchos cotizaron el máximo de jóvenes, pero se quedaron en paro a los cincuenta y han acabado percibiendo una pensión mínima.

Usted defiende un sistema nocional.
Porque es contributivo: cobrarías en función de lo que has cotizado, pero no sólo los últimos 25 años, sino durante toda tu vida.

¿Al final cuánto percibiríamos?
Tu pensión se cuantificaría con un cálculo sobre todo lo que hubieras cotizado en una cuenta nocional virtual para después ajustarlo a la esperanza de vida de tu generación. De ese modo, lo haríamos sostenible y así solidario con los pensionistas futuros.

Un cálculo complejo, pero completo.
Al ser contributivo, desincentivaría el fraude, porque todos sabrían que cobrarían según cuánto hubieran cotizado toda su vida.

Veo que habrá que ahorrar.
Y alargar al máximo su vida laboral: dé por hecho que a los 67 y más seguirá trabajando, así que deberá estudiar para no perder rendimiento y ser competitivo, porque, incluso después de los 50, la mejor inversión será estudiar y reciclarse para ser empleable.

¿Y si ahorro invirtiendo en vivienda?
Era buena inversión para nuestros padres por la gran inflación que sufrieron y las devaluaciones. Comprarse el piso era un modo de proteger sus ahorros... ¡Y vaya si ahorraron los españoles! Tanto como cualquier otro país europeo, pero casi todo en pisos.

Ahora no parece tan buena inversión.
Por tradición la hemos mantenido: el 90 por ciento de los pensionistas españoles tiene piso en propiedad, frente al 55 por ciento de los alemanes; pero también el 80 por ciento de los baby boomers españoles es propietario frente al 44 por ciento de los alemanes.

Hoy muchos sólo pueden pagar deuda.
Yo tengo un fondo de pensiones y la desgravación es enorme, y regresiva: sería más justo suprimirla y reducir impuestos sobre el ahorro. Pero el mejor ahorro cuando la vida laboral se alarga es invertir en tu capital intelectual: estudiar y reciclarte.

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