Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Los pura raza de la Policía

Logotipo de El Mundo El Mundo 07/06/2014 Sagrario Camacho (EFE)

De pura raza española o hispanoárabe, la unidad más antigua de la Policía Nacional, la de Caballería, está a punto de celebrar sus 190 años y sigue en plena forma para cumplir con la misión con la que en 1825 fue creada: "evitar los robos y tropelías que en su caso se ejecutaran...".

Pero para ello ha tenido que adaptarse a los tiempos con un entrenamiento continuo para que ni los petardos, ni los gases ni las grandes aglomeraciones asusten a los 210 caballos que componen esta unidad del Cuerpo Nacional de Policía.

Los que en los orígenes de la unidad se llamaron "celadores reales" llegan con tres años a su "cuartel general", en la Casa de Campo de Madrid y en sus cercanías, en Sevilla y en Valencia, para someterse a un exhaustivo entrenamiento, a una doma que dura entre dos y tres años, durante los que adquirirán las habilidades necesarias para el servicio policial.

Desde que deja de ser potro y hasta que cumplen entre 20 y 22 años, los caballos de la Policía permanecen activos en las diferentes misiones que tiene encomendada la unidad. Así hasta la "jubilación". Momento en el que son adoptados por agentes o terceras personas o donados a asociaciones de discapacitados para actividades de equinoterapia.

Hasta decir adiós a su vida laboral, son 18 años de trabajo y prácticas para que los animales desempeñen su labor, fundamentalmente en espectáculos públicos y deportivos, protecciones estáticas y dinámicas, seguridad ciudadana, vigilancia y control en ciudades o en zonas donde los coches policiales no pueden entrar, como playas o parques.

Y es que los 250 agentes que componen esta unidad y montan los caballos, que tienen una alzada mínima de 1,6 metros, cuentan con una posición privilegiada que les permite controlar la situación con mejor visibilidad que los policías de a pie.

© Proporcionado por elmundo.es

Para acostumbrar al animal a los diferentes entornos, se le somete a una formación continua para adaptarle a los distintos servicios y las circunstancias que pueden presentarse, como los fuertes ruidos producidos por detonaciones, petardos o sirenas, por la presencia de coches o helicópteros, bengalas o botes de humo, sustancias químicas u otros obstáculos.

Grandes acontecimientos como las celebraciones de la reciente final de Champions o protestas ciudadanas en las que se requiere una especial movilidad y visibilidad, son algunos de los trabajos de los equinos.

Unos animales que si hasta 2007 se adquirían a ganaderos civiles, ahora se suman al cuerpo en virtud del convenio de cría caballar que en mayo de ese año suscribieron la Secretaría de Estado de Seguridad y el Ministerio de Defensa por el que la Yeguada Militar dona caballos a la Policía Nacional.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon