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Los restaurantes favoritos de Rita Barberá

La Vanguardia La Vanguardia 22/02/2016 Raquel Andrés

Mariano Rajoy acompañado de la exalcadesa de Valencia Rita Barbera y el exresident de la Generalitat Francisco Camps en una céntrica terraza de Valencia

Mariano Rajoy acompañado de la exalcadesa de Valencia Rita Barbera y el exresident de la Generalitat Francisco Camps en una céntrica terraza de Valencia
© La Vanguardia

Mientras el juez investiga a todo el grupo municipal del PP de Valencia -excepto al independiente Eusebio Monzó-, su compañera de partido y exalcaldesa Rita Barberá sigue sin dar la cara por los casos de presunta corrupción destapados. En los últimos días ha protagonizado apariciones públicas muy contadas, como la de esta semana para ir a la peluquería, justo cuando -por su condición de senadora- tenía que haber acudido a una reunión con el President Ximo Puig.

La trama que investiga el supuesto blanqueo de dinero para financiar al PP valenciano, de momento, no la afecta. Su amenaza más directa llega por otros derroteros, menos enrevesados. Restaurantes, compras y viajes describen cómo era la vida de Rita Barberá al frente del gobierno municipal de Valencia tras más de dos décadas en el poder: 466 facturas comprometedoras que destapó el grupo Compromís con llamativos gastos entre 2009 y 2014. Nada menos que 278.000 euros a cuenta de las arcas públicas.

Del total, 41.590 euros corresponden a 107 facturas en restaurantes. Aunque la exalcaldesa tenía sus preferencias: donde más dinero se gastó Alcaldía fue en The Gourmet, el restaurante de un hotel de lujo estilo ‘art decó’ muy cercano al Mestalla, el estadio del Valencia CF, donde en un solo día una factura para 18 comensales ascendía a 1119,60 euros. Su oferta está centrada en la “cocina mediterránea con carne, pescado y especialmente arroces” en una atmósfera “con un toque retro-avanguardista” y también ofrece espacios para “más privacidad o intimidad”. Entre sus vinos, presumen de tener una oferta “única” en Valencia con precios que van desde los 15 euros hasta los 7.500 euros. Tienen menú a la carta, menú diario (35€) y menú degustación (50€).

Sin embargo, el que al parecer más gustaba a Rita Barberá era Els Capellans, también en los alrededores del estadio: es del que más facturas constan, un total de 22 por valor de 2540,36 euros. Servían huevos rotos hortelanos con jamón de bellota y aceite de trufa y crema de setas, entre otros platos, además de carnes como carrillada, entrecotte o chuletas de lechal. Actualmente está cerrado.

Menú de la casa a 73 euros

El segundo restaurante que más frecuentaba -a este sí podrá seguir acudiendo, aunque ahora sin cargarlo a la cuenta del Ayuntamiento de Valencia- y donde más dinero público dejó en los cinco últimos años fue en el restaurante El Canyar. De estilo modernista, está muy cerca de la plaza de toros. Portavoces del establecimiento indican que el menú de la casa tiene un precio cerrado: 73 euros, aunque existe la posibilidad de optar por uno más económico, en torno a los 40 o 50 euros. Al parecer, Rita Barberá nunca se planteó la opción de abaratar costes, ya que de forma invariable todos los comensales de las 20 facturas de este local pidieron el menú de 73 euros, que incluye arroz a banda del senyoret (paella de pescado y marisco pelado), carpaccio de gamba blanca, merluza de pincho, gamba de Denia o langostinos.

El segundo restaurante donde más dinero pagó y el tercero que más frecuentó es La Sucursal, en el IVAM, el museo de arte moderno de Valencia. De los tres menús que ofrece el local -el más barato cuesta 55 euros-, de nuevo la comitiva municipal elegía habitualmente el más caro, con productos frescos 100% de temporada. Las facturas reflejan que los platos solían ir acompañados de bebidas para paladares selectos, como cinco vinos tintos Hacienda Monasterio a razón de 42 euros la botella. No podía faltar el whisky Glenrothes, que pidieron un día tres comensales a 9 euros la copa.

La factura más ‘modesta’ de La Sucursal es de las pocas que especifica todo lo que tomaron los comensales. Se trata de manjares más ‘terrenales’, como huevos asados, arroz amb fessols i naps, zumo de tomate o incluso bebidas tan habituales como agua o cerveza. Era el 4 de enero de 2012 y, quizás fruto de los buenos propósitos de Año Nuevo, tan ‘solo’ cargaron a las arcas públicas una factura de 357,48 euros, de la que se deduce que serían cinco personas.

La segunda partida de restauración más escandalosa del ‘RitaLeaks’ es la del Hotel Las Arenas, en el que el Ayuntamiento se dejó 3.864,71 euros. Una sola factura consigna 2.034,99 euros por un “almuerzo”, sin más detalles. Famoso hotel de lujo en primera línea de playa en la Malvarrosa, ubicado en el antiguo balneario fundado en 1898, ha acogido diversas ediciones de los debates del Fórum Europa Tribuna Mediterránea, como el de Mònica Oltra y su presentador, el agricultor Vicent Martí, que creó polémica por denunciar el contraste entre ‘su mundo’ y el del lujoso hotel.

Langostinos, ostras, vieiras... y alcohol

El detalle de lo que tomaron los comensales no aparece en todas las facturas: en la mayoría de ellas, tan solo aparece “menú” (o “menú concertado”) como concepto. En algunas, como extra, aparece alguna botella de alcohol fuera del precio del menú. En cambio, sí hay otras que dan pistas de lo que prefería degustar la exalcaldesa de Valencia y su entorno.

En el restaurante Vuelve Carolina, del prestigioso cocinero Quique Dacosta y Manuela Romeralo, a tres minutos andando del Ayuntamiento de Valencia, se abonaron manjares como langostinos y ostras, así como 102 euros en tres botellas de vino. En la misma plaza del Ayuntamiento, la alcaldesa y los concejales eran clientes habituales de El Gastrónomo, donde pedían platos como bonito con pimiento, vieiras, Jabugo o steak tartare.

El restaurante Chez Lyon también era de los preferidos y en él nunca faltaba jamón de pato, paté de setas, perdiz o solomillo. Para degustar pescado fresco, Rita Barberá acudió al Restaurante La Paz, donde consta que saborearon calamar a la plancha, atún trinchado, clochinas (almejas valencianas) y mejillones, esgarraet, paella “de marisco peladito” o una bandeja de fruta pelada. En otra factura también figura “fruta preparada”. Al parecer, al entorno de la exalcaldesa le gustaba comer bien y sin ensuciarse las manos.

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