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Los soberanistas cierran filas para mantener su hoja de ruta con Felipe VI

EL PAÍS EL PAÍS 06/06/2014 Maiol Roger

Los partidos y entidades que defienden la independencia de Cataluña se sorprendieron el lunes con la abdicación del Rey. Confiaban en llegar al 9 de noviembre, día previsto para la consulta soberanista, sin que nada se moviera en el resto de España. Pero la sucesión en la Monarquía ha echado al traste esta previsión y ha obligado a los secesionistas a cerrar filas para convencer a los suyos de que entre Juan Carlos I y Felipe VI no hay ninguna diferencia con respecto a Cataluña.

La abdicación real entraba en sus planes hace meses, pero no ahora, a un semestre de la consulta y con todo el soberanismo encarado hacia la votación. "En algunos documentos antiguos preveíamos que antes de la independencia el Rey abdicara, pero en este momento concreto no lo veíamos venir", reconoce Jaume Marfany, vicepresidente de la independentista Asamblea Nacional Catalana (ANC). Pese a la sorpresa, Marfany da por hecho que el proceso soberanista ha pesado en la decisión de don Juan Carlos. Coincide en ello Albert Pont, presidente de la patronal independentista Cercle Català de Negocis: "Las elecciones europeas han precipitado la abdicación porque el Estado español no quiere una victoria de ERC en las municipales".

El principal objetivo de partidos y entidades independentistas es que el proceso soberanista no se vea alterado. Lo dejó claro horas después de la abdicación el presidente de la Generalitat, Artur Mas: "Habrá nuevo rey pero el proceso sigue". "La abdicación y el debate sobre la Monarquía borbónica es un asunto interno español. El proceso catalán continúa adelante, como ha destacado el presidente Mas y los partidos favorables a la consulta. Los catalanes continuamos nuestro camino", subraya Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural, entidad que nació en defensa del catalanismo y que ahora se ha pronunciado a favor del proceso soberanista.

Las entidades independentistas, siempre atentas para evitar cualquier desmarque de los partidos favorables a la consulta, celebran en este sentido el voto de CiU, Esquerra e Iniciativa en la ley de abdicación. Al ser partidos republicanos, daban por descontado el no de ERC e ICV. Pero la abstención de CiU era más dudosa. Unió presionaba para votar favorablemente, y los precedentes siempre habían situado a la federación nacionalista en los grandes pactos de Estado. "La posición oficial de CiU y su posible ausencia en la coronación son pasos muy significativos, es lenguaje político", valora Pont. Para Marfany, "es de gran trascendencia. Es la primera vez que hacen un gesto en este sentido", celebra.

Las filas están prietas ante la posibilidad de un cambio en España con el nuevo rey al frente. Don Felipe habla catalán con fluidez, como príncipe de Girona ha estado varias veces en Cataluña e incluso los soberanistas hicieron circular por las redes sociales una frase suya de 1990 para pedir un aval a la consulta: "Cataluña será lo que los catalanes quieren que sea", dijo el heredero de la corona durante una visita al Parlament.

Pero los independentistas no creen que el nuevo rey haga variar la posición del Estado sobre las demandas soberanistas de Cataluña. Cualquier atisbo de duda se apagó al escuchar su discurso del miércoles, en el que habló de España como "una nación unida y diversa". Para la dirección de ERC, la elección de esas palabras confirma lo que su portavoz, Anna Simó, apuntó tras la abdicación: "No cabe pedir a Felipe VI ninguna sensibilidad hacia Cataluña, porque todo está atado y bien atado, y porque Cataluña tiene ya su propio camino".

Pese a esa convicción, los partidos y entidades que representan el independentismo tienen el temor de que los defensores de una tercera vía entre el autonomismo y el secesionismo utilicen la figura del Príncipe para reivindicar su postura. "Debemos estar preparados para desarticular cantos de sirena que en algunas orejas acabaría gustando", ilustra Marfany, de la ANC. "Al Estado español no le ha quedado más remedio que sacar el último as que tienen en la manga. Felipe VI es el último instrumento del Estado para resolver el problema de Cataluña de forma pacífica, ordenada, y pactada", apunta el empresario Pont, quien, sin embargo, considera que Felipe VI tendrá que asumir el proceso soberanista: "No podrá hacer nada. No hay voluntad política real, solo una operación de maquillaje".

Más allá de las interpretaciones políticas, el nombramiento del rey Felipe tendrá un peso simbólico para el independentismo. En la guerra de Sucesión, las tropas borbónicas de Felipe V vencieron a las catalanas, austriacistas. La Diada de Cataluña conmemora la caída de Barcelona, el 11 de septiembre de 1714, en una fiesta convertida últimamente en una exhibición de fuerza del independentismo. "Es curioso que perdiésemos la independencia con Felipe V y la recuperemos con Felipe VI", apunta Marfany. Trescientos años después los independentistas confían en cerrar el círculo.

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