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Los ultraderechistas de AfD sufren una primera fractura tras su éxito electoral

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 25/09/2017 Ana Carbajosa
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Frauke Petry, co presidenta de Afd abandona la conferencia de prensa en la que anuncia que no participará del grupo parlamentario de su partido, el lunes en Berlín. © Markus Schreiber Frauke Petry, co presidenta de Afd abandona la conferencia de prensa en la que anuncia que no participará del grupo parlamentario de su partido, el lunes en Berlín.

Con los votos todavía calientes en las urnas, Alternativa para Alemania (AfD), el partido de derecha ultranacionalista ha sufrido su primera fractura después de cosechar un éxito inédito en las elecciones del pasado domingo. Frauke Petry, copresidenta del partido y hasta ahora el rostro más reconocible de la formación, ha anunciado que no formará parte del grupo parlamentario de AfD debido a las diferencias que mantiene la familia política a la que representa con la actual dirección. La extrema derecha ha entrado por primera vez en el Parlamento alemán, al lograr un 12,6% de los votos, lo que ha supuesto un terremoto político en Alemania.

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Las luchas intestinas de un partido que desde su nacimiento en 2013 no ha dejado de renovar su liderazgo, son según los expertos la principal amenaza para su supervivencia política. Su triunfo implica la entrada de hasta 94 diputados en el Bundestag, procedentes de una lista muy heterogénea, lo que despierta temores incluso dentro de la formación al estallido de conflictos, según reconocen fuentes del partido.

Felicitaciones europeas

El triunfo de Afd en las elecciones alemanas ha sido motivo de celebración entre los movimientos populistas europeos, cuyo avance ha quedado cuestionado en los últimos meses en las urnas. La candidata del Frente Nacional francés, Marine LePen, se apresuró a felicitar a Alternativa por Alemania y consideró que su resultado constituye “un nuevo símbolo del despertar de los pueblos europeos”.

Por su parte Geert Wilders, otro de los grandes referentes del populismos de derechas europeo y líder del Partido de la Libertad holandés (PVV) felicitó a la formación y colgó en Tuiter una foto en la que aparece con Le Pen y con Petry con un mensaje que dice: "Pelearemos por nuestro país y nuestra gente". Wilders ha marcado el camino a los partidos xenófobos que como el Frente Nacional han hecho la transición del antisemitismo a la islamofobia.

Petry ha hecho su anuncio-bomba con premeditada teatralidad, en la primera y esperada conferencia de prensa de la formación. Delante de una nube de periodistas y ante el asombro del resto de la dirección del partido, Petry ha anunciado que se va. Se ha levantado y ha salido por la puerta, seguida de decenas de periodistas. “He decidido que no voy a formar parte del grupo de AfD en el Parlamento alemán, pero en principio seré un miembro independiente en la Cámara Baja”, anunció Petry.

La política a la que se considera el ala menos dura de la formación estimó que AfD se había convertido en “un partido anárquico”. “Hay un desacuerdo sobre los contenidos en el partido y no debemos callarnos porque la sociedad está pidiendo un debate abierto”, dijo la desertora, sin ofrecer más detalles de cuál será su futuro político. Está por ver qué pasará ahora con los seguidores de Petry y la corriente que representa dentro del partido y que están llamados a entrar en el Bundestag. Petry es una de las figuras más carismáticas del partido, que en estas elecciones ha logrado un mandato directo en Sajonia, al este de Alemania, donde fue la fuerza más votada con un 35,5% de los votos.

Alice Weidel, la co líder de la formación que participaba con los demás en la agitada conferencia de prensa consideró que “el escándalo de Petry supera lo irresponsable y le exijo que abandone su puesto de portavoz y que deje el partido para prevenir daños mayores”.

Ala dura

El pasado mayo, Petry quedó destronada en el congreso del partido celebrado en Colonia, donde se rechazó su propuesta ideológica, considerada más pragmática que la vigente. A Alexander Gauland, el actual colíder de la formación y exveterano político democratacristiano, se le considera sin embargo, el representante del ala dura del partido ultranacionalista. De su mano, la formación ha sufrido una radicalización de su discurso, sobre todo en las últimas semanas, que finalmente ha resultado en un éxito electoral sin precedentes. Gauland ha llegado a defender el papel de los soldados alemanes en al Segunda Guerra Mundial y a pedir que “Anatolia se deshiciera” de la secretaria de Estado de integración alemana, de origen turco.

Pero las diferencias entre Petry y Gauland son sobre todo de índole personal y reflejan una lucha de poder dentro del partido. Hasta este año, Petry y su marido, también político de AfD fueron acumulando poder y generando malestar entre otros grupos de la formación que acabaron imponiéndose. Su conflicto es además la expresión de las tensiones internas que recorren un partido en el que conviven académicos con xenófobos, ideólogos de derechas radicales, desencantados de la clase política actual y oportunistas.

“Somos un partido muy heterogéneos y eso no nos va a ayudar en el Bundestag. Cuanto mayor porcentaje de votos saquemos, más inestables vamos a ser”, reconocían fuentes del partido poco antes de las elecciones. Las mismas fuentes explicaban que a partir de 60 diputados, la composición de la lista electoral podría acarrearles problemas. “Hay mucha gente sin experiencia política, que está ahí, porque no había nadie más. Va a ser difícil controlar al grupo”, temían.

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