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Luis Enrique, un líder disfrazado de 'coach'

La Vanguardia La Vanguardia 21/05/2014 Albert Domènech

Luis Enrique Martínez ha tenido que crear un microclima soleado en su mente para la puesta en escena de su primer día como técnico del F.C.Barcelona. Su vinculación con el Celta de Vigo es tan reciente que al asturiano le ha perseguido una mañana gallega, que amenazaba con estropear las instantáneas históricas que un día contarán al mundo que Lucho fue entrenador del Barça. Tenía que ser un día 21, el mismo número que él llevó a la espalda como jugador del primer equipo durante las ocho temporadas que defendió la camiseta del conjunto azulgrana. La meteorología no ha estropeado el día del asturiano: “Desde que he salido de casa llevo el sol a cuestas y una enorme sonrisa en los labios”, ha confesado él mismo en la rueda de prensa de su presentación. Las dos palabras que más ha utilizado Lucho en las 29 preguntas que ha tenido que afrontar han sido “ilusión” y “motivación”. Luis Enrique cuida la vertiente psicológica de su trabajo y ha querido dejar claro que ejercerá de entrenador desde el liderazgo, gestionando personalidades y egos dentro del vestuario. En eso recuerda a su amigo Josep Guardiola al que ha tenido presente en algún momento para mandarle un saludo y pedir públicamente que no le comparen con él. Un clásico que en su día ya asumió Tito Vilanova y, esta temporada, Tata Martino. “Yo no soy ni Pep Guardiola ni Diego Simeone, os tendréis que conformar con una versión más simple”. Lucho ha incluido en su staff la figura de un psicólogo y para explicar su función ha tirado de su particular humor: “No os preocupéis que el psicólogo me lo traigo para mí. También lo puede utilizar algún periodista si lo necesitáis”. Poca broma que la temporada es muy larga.

Luis Enrique, un líder disfrazado de 'coach' © LaVanguardia.com Luis Enrique, un líder disfrazado de 'coach'

'Lucho', al ataque
Esta modestia e ironía del técnico asturiano no esconde una de las virtudes que mejor le definen: su carácter, ya sea a la hora de jugar o dirigir a un equipo. El mismo carácter que ha mostrado ante el más de centenar de periodistas acreditados hoy en su puesta de largo. Cuando le han pedido que se defina como entrenador lo ha tenido claro: “Guapo, alto, simpático y asturiano”. Preguntado por si aplicará mano dura en el vestuario ha querido recuperar un viejo hit azulgrana vinculado con Van Gaal: “No sé que entendéis vosotros por mano dura, yo siempre positivo”. Y otra perla que sirve de aviso para navegantes. Cuestionado sobre su supuesta mala relación con Totti durante su época en la Roma ha sido contundente: “Es una leyenda. Entiendo que muchas veces los periodistas no tenéis tiempo de contrastar las noticias y se acaba haciendo un copiar pegar que no es el más adecuado". Y dejar ir esa sonrisa de niño travieso con look protagonista de la película Man in black. Lucho no ha desenfundado del todo sus armas, es consciente del reto que tiene por delante y de la exigencia de una afición desencantada con el año que ha hecho el equipo. En este sentido, las arengas del asturiano valen para cualquier película a a que se preste un poco de épica. Ahí van algunas: “Jugaremos al ataque, como siempre ha jugado el Barça”. “No me valdrán los títulos jugando al patadón”. “Vamos a exigir muchísima más hambre”. “Lo siento pero no estoy para nada asustado, sino muy ilusionado”.

Ni llueve, ni se moja
Para los fans del mercado y de los cromos de jugadores que entran y se van no ha existido ni una respuesta piadosa. Cinco preguntas directas para hablar de cinco jugadores concretos: Messi, Xavi, Mascherano, Cesc y Neymar. En todas ellas la misma respuesta en la línea del “ara no toca” del ex presidente Jordi Pujol. Y por no tocar, no ha tocado ni subirle la moral a un Xavi con un futuro incierto: “Habrá que hablar con él y valorar”. Una respuesta que no invita a ser optimista con la continuidad del egarense. La única concesión que ha hecho el asturiano es la de revelar su futuro inmediato: “Una tarde de trabajo en la que se empezarán a tomar decisiones”. No duden de que estos nombres estarán hoy sobre la mesa.

El Auditori 1899 ha sido, por un día, el Teatro de los Sueños de un Luis Enrique que también ha mostrado su faceta más romántica acordándose en todo momento de su familia, especialmente de su hija, la misma que le pregunta si es verdad que marcaba goles porque nunca lo ha visto. El vídeo que le ha preparado el club con algunos de ellos en su etapa de jugador azulgrana servirá para contentar a la pequeña. Lucho asume el reto de devolver la ilusión al Camp Nou de buena gana. Reconoce que está deseando escuchar de nuevo el himno, ahora como entrenador, y espera poder sacar la mejor versión de sus jugadores, Messi incluido. Su primer reto será recuperar el hambre de unos jugadores tocados, y hacerlo afrontando una renovación de la plantilla que promete ser exhaustiva. Lucho quiere, más allá de los nombres y la edad, compromiso. El mismo compromiso que un día le dio la directiva azulgrana de que entrenaría al primer equipo tras su paso por el filial. La hora del asturiano ha llegado y él asume la presión con la misma naturalidad de la que ha hecho gala durante la hora larga que ha durado su comparecencia. Como predican las redes sociales del Barça “Lucho is back”. Y ha llegado para quedarse.

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