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Márquez, explorar el límite para seguir reinando

Logotipo de El Mundo El Mundo 25/09/2017 JAVIER SÁNCHEZ

La semana pasada, antes del maratón de Berlín, varios expertos analizaban en la BBC la rápida reducción del récord mundial de la distancia en los últimos años y, además de los avances en entrenamientos o zapatillas, Paula Radcliffe, plusmarquista femenina, apuntaba un porqué interesante: «El apartado mental. Si un atleta ya ha corrido en 2:03, seguro que intentará correr en 2:02. Al principio te parece una locura ir tan rápido, luego simplemente entiendes que eres capaz. Por eso las estrellas actuales tienen 33, 34 o 35 años. Por eso hay atletas que no llegan: les cuesta arriesgarse para conocerse sus límites».

La reflexión se centraba en el atletismo, pero también sirve para explicar muchos éxitos deportivos, entre ellos, el actual dominio de Marc Márquez del Mundial del MotoGP. Esta temporada más que ninguna otra el español ha buscado en todos los entrenamientos los márgenes de su pilotaje para después correr en extremos que para él mismo antes resultaban ilógicas. Las 22 caídas que ha sufrido, plusmarca propia y absoluta, demuestra cuánto se ha acercado el peligro para obtener una ventaja que, a falta de cuatro carreras, ya es relevante: 16 puntos sobre Andrea Dovizioso y 28 sobre Maverick Viñales.

La carrera de Alcañiz

fue un consistente ejemplo. Una repetición de maniobras al filo le llevaron a su quinta victoria del curso pese a asegurarse todavía algo insatisfecho con la Honda. Sólo hay que revisar sus pasos por la curva 12. Donde la jornada anterior cayó (y perdió la pole), el domingo elaboró sus más osados adelantamientos. «Ya había visto hasta donde podía llegar, aunque igualmente me he llevado algún susto. Es mi naturaleza como piloto. Si no hubiera buscado mis límites aquí hubiera acabado tercero, u octavo, pero tenía que arriesgar», aseguraba Márquez.

Hubo cuatro víctimas de esos adelantamientos: los propiamente rebasados, Jorge Lorenzo y Valentino Rossi, y los más perjudicados, Dovizioso y Viñales. Los dos primeros buscaron la escapada, pero fueron alcanzados a media carrera por Márquez: Lorenzo acabaría tercero por detrás de Dani Pedrosa y Rossi sería quinto. Los dos segundos verían desde la distancia cómo el campeonato se les escabullía: Dovizioso empezó veloz, acabó lentísimo y fue séptimo por detrás de Aleix Espargaró y Viñales remontó hasta terminar cuarto, resultado aún insuficiente.

En varias ocasiones la Honda de Márquez se agitó para quejarse de su proximidad al desastre y él demostró el control del peligro que tiene este curso: unos giros después de estar a punto de saltar por los aires, intentó incluso rebasar a Lorenzo. Sólo hubo una acción que le acongojó durante unos minutos. Al principio de la prueba, frenó tardísimo, adelantó al mismo tiempo a Rossi y Dovizioso y acabó unos metros más allá, fuera del asfalto.

«En ese momento me he dicho a mí mismo 'Tranquilo, Marc' por dentro del casco. Sabía que estaba jugando con fuego, pero no quería quedarme en el grupo y conformarme», comentaba Márquez que admitió la inseguridad de sus frenadas, sus trazadas, sus inclinaciones: «Podría haberme caído, sí». En un artículo llamado Tenis, trigonometría, tornados el escritor David Foster Wallace afirmaba que, comparado con otros deportes, el tenis es el que más juega con la geometría. «Tu actuación depende de tu capacidad para calcular tus ángulos y los ángulos de tu respuesta de tus rivales», aseguraba, pero no tenía razón.

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Las contorsiones de Márquez este año sobre su asiento, exagerado su propio estilo, reconocido el riesgo, prueban que su conocimiento del espacio ahora es exagerado. Tanto es así que no descarta dominar en circuitos que en temporadas anteriores le fueron fatales. Y es que en ninguno de los cuatro trazados restantes, Motegi, Phillip Island, Sepang y Cheste, consiguió ganar más de una vez en MotoGP y en algunos sólo acumuló desgracias. En Phillip Island, por ejemplo, fue descalificado en 2013 y se cayó en carrera en 2014 y 2016.

«No son mis circuitos favoritos, es verdad, pero este año estoy consiguiendo ir bien donde esperaba ir mal. Tendré que trabajar para ganar como he hecho aquí. Ahora tengo un pequeño margen», comentaba cerca del cuarto título de la categoría reina que le dejaría a los 24 años a las puertas de la historia:sólo Giacomo Agostini (ccho), Rossi (siete)y Mike Doohan (cinco) celebraron más.

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