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Míchel y el jeque, una relación casi imposible

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 03/10/2017 Rafael Pineda
Míchel gesticula en el partido contra el Sevilla. © Jose Manuel Vidal Míchel gesticula en el partido contra el Sevilla.

“Vas a salir de esta. ¿Acaso lo dudas?”. El comentario sobre sí mismo de Javier Ontiveros, jugador del Málaga apartado por indisciplina, resume el sentimiento de un técnico, Míchel, una plantilla y una afición que afrontan el peor arranque liguero en Primera. Colista, con un punto de 21 posibles, no hay un precedente en la entidad de tan delicada situación deportiva a estas alturas de competición en la máxima categoría. Ni con el jeque Al-Thani ni antes. Ni siquiera antes de la refundación del club en 1994.

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El precedente más cercano a la posición del Málaga se encuentra en 2009, cuando el Málaga tenía cuatro puntos culminada la séptima jornada de Liga. El equipo se acabó salvando de manera angustiosa en la última jornada ante el Madrid. El segundo se dio en 1974, cuando el conjunto andaluz también sumaba cuatro puntos a estas alturas de Liga. En este caso, acabó bajando a Segunda.

“Los números son horrorosos. No hace falta que nadie me lo diga, pero de mis jugadores sólo puedo hablar bien porque creo en ellos”, afirmó Míchel después de la derrota ante el Sevilla. Sin relación con el propietario, que reside en Qatar, el entrenador afronta un reto mayúsculo. Lo curioso del asunto es que la afición no ha pedido la destitución del entrenador y sí el adiós del jeque. Sin que haya llegado de momento ningún tuit desde Qatar que diga lo contrario, pues el jeque establece su mando a golpe de redes sociales, Míchel estará ante el Leganés en la próxima jornada y su posición es defendida por los jugadores. “Esto no es responsabilidad solo de Míchel, sino también de los jugadores y de la planificación”, afirmó Miguel Torres, uno de los capitanes. Al jeque, además, le cuesta destituir a sus técnicos. Solo lo hizo con Jesualdo Ferreira, en su primer proyecto, y con Romero la pasada campaña, en siete años.

Quizás en la planificación se pueda encontrar una respuesta a la crisis del Málaga. Míchel llegó al conjunto andaluz en la jornada 27 de la pasada temporada. El Málaga era 16º con 26 puntos y estaba a siete del descenso. Acabó 11º con 46 puntos y a 15 del peligro. El equipo mostró un buen juego y derrotó a rivales como Barcelona, Sevilla, Valencia y Celta. Míchel, encantado en Málaga, estaba ilusionado con el nuevo proyecto.

El caso de Cecchini

Pero llegaron las diferencias con el dueño. Del Málaga salieron Kameni, Camacho, Fornals y Sandro, prácticamente la columna vertebral del equipo, a lo que se unió el adiós de dos pesos pesados del vestuario, casos de Weligton y Duda. El jeque, descontento con obtener solo seis millones por la venta de Sandro o 12 por Fornals, decidió asumir personalmente la política de fichajes del Málaga y apartar al director deportivo, Francesc Arnau, de algunas operaciones. Intermediarios del jeque formalizaron la adquisición de jugadores como Rolón y Cecchini. Por este último pagó 4,6 millones de euros. Es el único jugador de campo que todavía no ha utilizado Míchel.

El desencuentro mayor entre técnico y propietario llegó en pleno mes de agosto. Míchel habló con el centrocampista Javi García, del Zenit y ahora en el Betis, y llegó a un acuerdo para que fichara por el Málaga. “Tenemos el asunto de Javi García porque no pensábamos perder a Camacho y Pablo Fornals. Estamos esperando que alguien apriete el botón”, afirmó Míchel el 6 de agosto. “Con todos mis respetos al jugador, Javi García no es nuestro objetivo”, escribió el jeque pocas horas después.

El Málaga ha vendido por valor de 33 millones de euros y se ha gastado 11. Míchel, en la búsqueda de soluciones, ha utilizado a 26 jugadores y solo Cecchini no ha entrado en acción.

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