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Música que alimenta

EL PAÍS EL PAÍS 17/06/2014 Teresa Cuíñas
Un miembro de uno de los grupos participantes pasa ante uno de los escenarios de la Illa das Esculturas. © LALO R. VILLAR Un miembro de uno de los grupos participantes pasa ante uno de los escenarios de la Illa das Esculturas.

Doce horas ininterrumpidas de música en directo a cambio de dos toneladas de alimentos y artículos de primera necesidad. Por ahí anda la que es la cuenta más importante del IV Festival Surfing The Lérez, que se celebró el sábado pasado en la Illa das Esculturas de Pontevedra. La entrada volvía a ser gratuita pero, como novedad, esta vez se requirió al público una aportación solidaria que, como respuesta, llenó diez furgones de solidaridad y que en estos días reparten por la ciudad varios colectivos sociales a personas con necesidades.

Por segundo año consecutivo, el parque a orillas del río Lérez acogía el evento y la asistencia de público desbordó todas las previsiones. 10.000 personas desde el mediodía hasta la medianoche, dice la organización, números amplios para la tarea difícil de cuantificar el número de espectadores de un programa con entrada libre y gratuita. Hubo bajas entre algunos proveedores previstos y con buena voluntad, que no acalló algunas quejas, los promotores intentaron satisfacer la demanda de los asistentes en la zona de restauración, la única fuente de ingresos, junto con las barras, que ya se queda claramente pequeña. Pensado para disfrutar en familia y con una oferta que incluyó menús infantiles, ludoteca para niños, talleres para todos los públicos y un placentero recinto verde, el festival competía, a más de 30 grados de temperatura, con un fantástico día de playa en la primera ola de calor de la temporada pero aún así el trasiego fue constante entre los dos escenarios que albergaron los trece recitales y el dj que remató la fiesta. Cada oportunidad como esta es oro para los festivaleros con críos, de ahí el lamento por la coincidencia con la Romaría Pop de Santiago de Compostela, el otro festival campestre del día.

 "Un chorrazo, por favor", reclamaba, a las cuatro de la tarde desde el escenario Son Estrella Galicia, Ángel Stanich a los valientes que bajo la sombrilla o cubiertos con sombreros y pañuelos disfrutaban de sus canciones ácidas y tiernas interpretadas en compañía de su banda bajo un sol de fuego. Los más estaban a esa hora refugiados en las sombras de los árboles que enmarcan el recinto, el calor obligaba y la excelencia del sonido realmente permitió apreciarlo a cierta distancia. Novedades Carminha, que inauguraron la tanda, y Óscar Avendaño fueron de los que tuvieron que lidiar con las peores horas de un día de temperaturas extremas para estas latitudes y ni los primeros perdieron ritmo e ironía ni el vigués restó empaque al rock and roll contundente que el bajista de Siniestro Total defiende al frente de Los Profesionales. Al otro lado del idílico puente de madera que separaba las dos zonas habilitadas, en el escenario Sala Karma, tampoco Guerrera o Maryland contaron con condiciones más amables en sus actuaciones vespertinas y también lo dieron todo. La súper banda que incluye miembros de Holywater y de Cró! cargó el ambiente de corrientes hipnóticas con la épica de sus composiciones. Después vino el pop de los autores de Los años muertos para aportar frescura. En el turno de Los Coronas, Camarada Nimoy y Sex Museum, en la recta final de la jornada, el aire volvía a ser respirable.

Eso sí, la seriedad de los artistas, abrigados para otra previsión meteorológica, casi resultó normcore en comparación con la extravagancia de los atuendos del público, en la onda estética propuesta por el Surfing The Lérez: Cabeza protegida, pantalón corto y camisa hawaiana, ellos; ellas con más variedad de vestidos, flores en el pelo y bikinis. Sí el atuendo fronterizo de Los Coronas y la impactante cantante de los británicos The Dustaphonics pusieron una nota de color en los palcos, llenos de música de la mañana a la noche para las diferentes generaciones que se congregaron en el margen izquierdo del Lérez.

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