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Macron sufre su primer revés electoral en el Senado

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 24/09/2017 Silvia Ayuso
El hemiciclo del Senado francés © Charles Platiau El hemiciclo del Senado francés

La ola macronista ha frenado en seco en el Senado. Las elecciones a la Cámara Alta del parlamento francés le han infligido este domingo al presidente, Emmanuel Macron, su primer revés electoral. La renovación de la mitad de los senadores ha confirmado la mayoría que la derecha mantenía desde 2014. Por el contrario, el gubernamental La República en Marcha (LRM) perdió escaños y se quedó con entre 24 y 27 senadores, muy lejos de su meta de convertirse en la segunda fuerza en el Senado. Un resultado decepcionante para Macron, aunque no le impedirá continuar con su proyecto de Gobierno, especialmente con sus reformas económicas. Sí podría sin embargo dificultar las propuestas gubernamentales que requieren una reforma de la Constitución.

La tendencia conservadora en estas elecciones era algo esperado. Los senadores son elegidos en Francia por un periodo de seis años y, cada tres, se renueva la mitad de los 348 escaños. No es un voto popular, los que deciden son un colegio electoral de unos 76.000 “grandes electores” conformado por cargos públicos: diputados, consejeros regionales y provinciales, alcaldes y concejales. Un espacio dominado por la derecha desde las últimas elecciones municipales y departamentales, en 2014, época en la que aún no existía el movimiento LRM de Macron.

Además, el Gobierno ha anunciado una serie de medidas que no han gustado nada a los representantes locales, como los 300 millones de euros en recortes de fondos para las autoridades locales y regionales, recuerda la agencia France Presse. Tampoco ha caído bien la promesa de Macron de eliminar un impuesto local de la vivienda para el 80% de los hogares, una medida popular entre los ciudadanos pero que preocupa a las comunidades, ya que constituye una partida importante de sus fondos.

El conservador Gérard Larcher, presidente del Senado que renovó su escaño este domingo, consideró el resultado un “mensaje claro” de los territorios al Gobierno central: “Los representantes locales que están al servicio de nuestros ciudadanos necesitan una relación de confianza y respeto con el ejecutivo”, advirtió.

Tras la arrolladora victoria en las legislativas de junio, el macronismo se mostró confiado en poder hacerse fuerte también en el Senado, donde solo contaba con 29 escaños, la mayoría de socialistas que se pasaron a LRM. Una esperanza que se fue diluyendo durante el verano. Después del último consejo de ministros, el pasado viernes, el portavoz del Gobierno, Christophe Castaner, reconoció que el ejecutivo no esperaba un tsunami similar al de junio en las senatoriales del domingo. Los resultados han sido más decepcionantes aún sin embargo de lo deseado.

El Senado queda así como el único contrapeso institucional ante un Macron que tiene el gobierno y domina cómodamente la Asamblea Nacional. Podría dificultar algunas de las reformas que Macron quiere impulsar y que requieren un cambio en la Constitución, como su proyecto de reducir el número de parlamentarios. Para ello, el Gobierno necesita una mayoría de 3/5 de las dos cámaras, 555 escaños en total. Pese a su fuerza en la cámara baja, Macron necesita 160 apoyos en el Senado para llegar a esa cifra, cifra de la que queda muy lejos. Por ello, salvo que recurra a un referéndum —algo que no descarta—, el Gobierno tendrá que esforzarse ahora más para lograr apoyos fuera de su grupo para sus reformas.

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