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Made in Catalonia

Logotipo de El Mundo El Mundo 25/09/2017 ALBERT MONTAGUT

Los deseos independentistas chocan con una realidad: ni la UE ni ningún país democrático los ha apoyado públicamente. El Govern ha tratado de centrarse en la prensa, pero el editorial del FT fue terrible para sus intereses

A Sasha Polakow-Suransky, periodista de la sección de Opinión de The New York Times, no le tembló el pulso ante aquel artículo titulado I Have A Dream. Y a su autor,

Artur Mas

, entonces president de la Generalitat, no le quedó otra que aceptar el cambio de headline que le proponían: A referéndum for Catalonia.

Las grandes cabeceras como The New York Times o el Financial Times y los medios globales como la CNN y la BBC han sido el refugio internacional por donde ha transitado el independentismo después de fracasar en sus contactos diplomáticos y constatar que ningún líder europeo, ni uno solo, les ha recibido jamás.

Si a esta situación, de preocupante vacío, le añadimos los

continuos avisos

de las más altas instancias de la UE sobre la ilegalidad del proceso, es lógico que, ante este mayúsculo desastre diplomático, la Generalitat se haya refugiado en los medios, las universidades, la emisión de newsletters, la movilización y la propaganda desde sus propias delegaciones en el extranjero para explicar sus planes. El Govern está presente en Bruselas, y también en Francia, Alemania, Italia, Portugal, Dinamarca y con oficinas que abarcan EEUU, Canadá y México, y Reino Unido e Irlanda.

Pese a una pretendida y frenética actividad diplomática, jamás se ha explicado en el exterior cuál es la oferta política, económica, ciudadana, europea y social que emergería de una posible independencia y sus consecuencias para los ciudadanos. El debate se ha centrado siempre en la identidad y el derecho a votar. «Llegado el momento, ya veremos qué pasa», se dice desde el Govern.

Las dos ideas que prevalecen en el seno de la Generalitat son: no se puede expulsar a 7,5 millones de personas de la UE y la situación geopolítica de Cataluña y su futura aportación es imprescindible para la UE.

En el debate internacional, efectivamente, nadie ha escuchado la postura de la Generalitat sobre importaciones, exportaciones, aranceles, la zona euro, las pensiones, el impacto comercial, las fronteras, la inmigración, la educación o la defensa. Los ciudadanos que apoyan el referéndum, más allá de sentirse resarcidos y espoleados con la propaganda y su fuerte bofetada al Gobierno de

Rajoy

, parecen estar en el limbo.

Desde el obsesivo «no se puede expulsar a 7,5 millones de personas de la UE», hasta la confirmación del presidente de la Comisión,

Jean-Claude Juncker

, de que la UE «no será neutra en lo que respecta a los tratados», el procés independentista anda por el alambre del funambulismo sin sopesar los posibles daños colaterales del proceso si cae al vacío. Y la válvula de escape han sido los medios. Con diferentes resultados.

La hemeroteca

Ahora, cuando ya es oficial que un hipotético nuevo Estado no sería reconocido por la UE y que los ciudadanos de ese nuevo país se convertirían en parias, el repaso del discurso independentista en el escenario internacional arroja verdaderas perlas de hemeroteca.

Una de las más interesantes fue la intervención de

Raül Romeva

, conseller de Asuntos Exteriores, cuando era candidato de

Junts pel Sí

, en septiembre de 2015 en el programa Hardtalk de la BBC. Estaba previsto que el interlocutor de Stephen Sackur, el durísimo conductor del programa, fuera Mas, pero Romeva le sustituyó en el último momento.

En YouTube puede verse el mal rato que pasó cuando quiso rebatir las palabras de Sackur: «La fuerza del argumento está en su contra y la legalidad constitucional está en su contra». El político, que refugió su nerviosismo y falta de argumentos en constantes y forzadas risotadas, se defendió diciendo que «una cosa es el territorio y otra, la gente; la UE no puede expulsar a Cataluña». Romeva, que nació en Madrid, fue europarlamentario en representación de Iniciativa per Catalunya-Verds. Es economista y tiene 46 años.

Con Mas fuera de la Generalitat y el Gobierno catalán con un nuevo presidente al frente,

Carles Puigdemont

, el esfuerzo exterior continuó y sin límite de fondos públicos. El presupuesto de Romeva para este 2017 es de 64.059.887,23 euros.

Romeva recordó en enero que su departamento fue creado con un mandato claro: «Definir uno de los pilares básicos de la República, la del Ministerio de un Estado, y poner los cimientos para que esta nueva República se construya abierta al mundo y sobre la base de la transparencia, la memoria y la participación».

Pero pese a ese esfuerzo económico, la agenda de Bruselas ha fallado, y con los ministros de Exteriores

José María García-Margallo

, primero, y ahora

Alfonso Dastis

, martilleando sus agendas y sus pasos, la Generalitat ha constatado los peores augurios para el Made in Catalonia.

El recambio

Con un escenario internacional muy a la contra, Romeva traspasó la representación de la agenda exterior catalana al propio Puigdemont, a su vicepresidente,

Oriol Junqueras

, y a la presidenta del Parlament,

Carme Forcadell

, pero sus salidas tampoco fueron exitosas.

Puigdemont viró el sentido de su brújula y decidió enfocar todo su esfuerzo en EEUU. Sus reiterados viajes al otro lado del Atlántico sólo le sirvieron para comprobar que ni el Gobierno norteamericano, ni la Fundación Carter, ni la Universidad de Harvard, ni el MIT o la ONU se tomaban el proyecto independentista en serio. Al otro lado del Atlántico nadie creyó tampoco las tesis de Puigdemont de que los catalanes están igual de oprimidos que los afroamericanos en los años 60.

Países como Lituania, que inicialmente habían mostrado interés en el proyecto, dieron marcha atrás aduciendo que su postura fue interpretada de forma «tendenciosa»; la Comisión de Venecia recordó por escrito a Puigdemont que el

referéndum del 1-O

debe respetar la Constitución. Ningún representante del Gobierno de Portugal asistió a la inauguración de la embajada catalana en Lisboa,

ni tampoco los daneses fueron a la de Copenhague

.

También han sido muy duras las palabras del nuevo presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani -

«cualquier acción contra la Constitución [española] es una acción contra la UE»

-. Tajani, como hizo su predecesor, el socialdemócrata alemán Martin Schultz, también se ha negado a recibir a Puigdemont.

Luego emergió la opinión del presidente de Francia,

Emmanuel Macron

, quien se negó a opinar sobre el referéndum independentista, para especificar que Francia

«sólo reconocía un socio y un amigo, que es España entera»

. Alemania también dijo la suya, pero la traca final la dio la pasada semana el Financial Times.

El prestigioso diario global basado en Londres, la biblia de las relaciones internacionales, las finanzas y la economía,

publicó un terrible editorial

para las aspiraciones independentistas con el título El referéndum de Cataluña no tiene base para crear un Estado, en el que se leía: «Cualquier proclamación de una Cataluña independiente carecería de legitimidad política». Para el diario, los argumentos legales, «favorecen a las autoridades centrales españolas».

El Financial Times recordó que en las famosas elecciones plebiscitarias del 27-S, los partidos independentistas lograron la mayoría parlamentaria, pero no la mayoría de los votos, por lo que «no había base para acelerar el programa secesionista». El rotativo añadía: «Las negociaciones para mejorar el autogobierno son el camino a seguir». The Economist pidió a Puigdemont que se eche atrás «en su imprudente referéndum» y a

Rajoy

que negocie.

The Times recomendó el pasado jueves a Rajoy que autorizara el referéndum. El diario conservador británico le exigía al presidente español una salida más allá de lo que el editorial calificó de «represión». The Times consideraba la crisis «grave» y con serio peligro de «ruptura».

La diplomacia

El peso de la política exterior de la conselleria recae básicamente en dos entes: el Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat) y en el Programa Eugeni Xammar. El primero se ha dedicado a la denominada diplomacia parlamentaria en Eslovenia, Dinamarca, Irlanda, Uruguay, Paraguay, EE UU, Bélgica, Suecia, Finlandia, Noruega, Estonia, Suiza y Gran Bretaña, mientras que el programa Eugeni Xammar ha centrado todos sus esfuerzos en la prensa internacional.

Diplocat se creó en 2012 y forman parte de él 40 entidades, entre las que figuran la Generalitat, los cuatro principales ayuntamientos, las diputaciones, los sindicatos, La Caixa y el FC Barcelona, entre otras. Su presupuesto para 2017 es de 2,32 millones.

La Generalitat financia el 95% de Diplocat, de ahí que la mayor parte del trabajo esté relacionado con las acciones exteriores del Govern. Es el organismo heredero del Patronat Català Pro Europa, que lideró el convergenteCarles Gasòliba, y del posterior Patronat Catalunya Món, que impulsó Roser Clavell desde los tripartitos de Maragall y Montilla.

La idea de crear un organismo de este tipo fue de

Jordi Pujol

, antes de que la Generalitat tuviera una delegación y un representante propios en Bruselas, con la finalidad de influir, transmitir la idea de Cataluña en el exterior y estar cerca de la toma de decisiones en la UE.

Pese a tratarse de una entidad autónoma del gobierno catalán, y actuar de forma independiente, Diplocat está íntimamente coordinada con los departamentos de Presidència y el de Asuntos Exteriores. El secretario general de Diplocat es Albert Royo, un joven licenciado en Ciencias Políticas y con mucha experiencia en temas comunitarios.

Para desarrollar sus funciones, Diplocat cuenta con todas las herramientas para potenciar Cataluña, pero dado que el Govern ya tiene organismos dedicados a la economía, la educación o la cultura, Diplocat se ha centrado en la diplomacia parlamentaria y en explicar por qué los catalanes quieren votar.

Diplocat ha contado con ayudas de todo tipo. Una de las más singulares fue la contratación de Independent Diplomats, una organización con sede en Londres creada por ex diplomáticos con la pretensión de aconsejar a países sin recursos a caminar hacia sistemas democráticos.

En paralelo a Diplocat, la Generalitat cuenta con el apoyo del denominado Programa Eugeni Xammar, cuyo responsable es Joan Maria Piqué, el dircom de Artur Mas en el Govern y una de las figuras más activas del proceso y el entramado de redes sociales de los soberanistas.

Eugeni Xammar fue un periodista barcelonés que actuó como corresponsal de diarios españoles en el período de entreguerras y llegó a entrevistar a Hitler después de su intento de golpe de Estado de 1923.

Mientras Diplocat se encarga de la diplomacia, los esfuerzos del programa Eugeni Xammar se dirigen hacia la prensa internacional, donde la Generalitat ha conseguido importantes logros y cosechado severas críticas.

Durante los dos últimos años, Diplocat ha informado sobre el proceso a decenas de embajadores, y el hecho de que ese trabajo, intenso, de concienciación, no se haya traducido en visitas de Estado o entrevistas con líderes europeos se justifica, en palabras de Albert Royo, secretario general de Diplocat, en que «no hay gobiernos que quieran enemistarse con España para dar apoyo a una región, cuya demanda es legítima, pero cuyo futuro aún es incierto».

'Acomodación pragmática'

En palabras de Royo, «el Gobierno español nos manda dos amenazas que son incompatibles en sus propios términos: 'España nunca reconocerá una Cataluña independiente' y 'el día en que Cataluña declare la independencia, automáticamente quedará fuera de la UE'. Mientras España no reconozca una Cataluña independiente, seguirá considerándola parte del Reino de España y, automáticamente, parte de la UE. Se produce la paradoja de que, para que España pueda expulsar a Cataluña de la UE, antes debe reconocerla».

«El día en que España reconozca al Estado catalán, las instituciones europeas y los países europeos que aún no lo hayan reconocido no tendrán ningún reparo en hacer el paso. Ese reconocimiento, que habrá sido resultado de una negociación política, abrirá la puerta a una acomodación pragmática de Cataluña en el marco comunitario, por que eso será en el interés de todas partes: catalanes, españoles y europeos», dice.

© Proporcionado por elmundo.es

Royo habla de una transición y de que, durante ese periodo, según él, el primer interesado en que se mantenga el mercado único, la aplicación de la legislación europea y la libertad de movimientos será la propia UE. El responsable de Diplocat aseguró que el vacío internacional no ha sido total. «Ha habido pronunciamientos en algunos parlamentos, como en el de Dinamarca, donde se ha pedido el diálogo. Estamos en un momento de conocimiento de nuestra realidad y no de reconocimiento», dijo.

Sobre las elecciones plebiscitarias de 2015, considera que «el resultado se tradujo en una mayoría independentistas en el Parlament y el Govern ha cumplido el mandato de los ciudadanos, la vía unilateral es la única que nos han dejado, nos han sacado fuera del marco constitucional al hacer una interpretación restrictiva de la misma, no hay artículos que prohíban un referéndum, y la respuesta, a diferencia de la que hubo en Escocia y Quebec, ha sido falsamente legalista, judicial y policial».

Desde Diplocat justifican también que no haya observadores de la Fundación Carter o de la ONU argumentando que este tipo de organizaciones no acude a un país sino tiene el permiso del Gobierno central, «y por eso no han querido participar, lo que es hasta cierto punto lógico»

Muchos han hablado sobre la política internacional de la Generalitat, pero pocos con el conocimiento del ex ministro de Asuntos Exteriores, el catalán Josep Piqué. Hace unos días, durante la presentación del libro Escucha, Cataluña. Escucha, España (Editorial Península): «Si uno se cierra a su propio minimalismo, pierde toda capacidad de proyección exterior. El ejemplo es Barcelona. Si lo que se pretende es reducirla a ser la capital de Cataluña, pierde la mayor parte de su fuerza, que se desarrolla en relación con toda España, Europa y el mundo».

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