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Malestar en las empresas españolas y japonesas por frustrarse el viaje real a Tokio

El Confidencial El Confidencial 27/03/2016

© El Confidencial La visita de Estado de los Reyes al continente asiático se daba por segura. Los preparativos de un viaje de esas características a Japón y Corea del Sur, previsto para abril, supone meses de planificación. Más teniendo en cuenta la cultura asiática, y especialmente la nipona, en la que ni un solo detalle se deja a la improvisación.

El desplazamiento de Felipe VI y doña Letizia, varios ministros del Gobierno y una previsible comitiva de primeros espadas del mundo empresarial tenía un objetivo fundamentalmente económico. Sobre la mesa, explicar a una de las mayores potencias mundiales la mejora en la economía española y oficializar firmas de varios acuerdos empresariales que reforzarían la relación hispano-nipona, como el tratado para facilitar a jóvenes españoles y japoneses un visado de trabajo, como existe desde hace meses en Canadá y Australia para satisfacción de los emigrantes nacionales.

En el Palacio de la Zarzuela reconocen que hasta el último momento la Casa del Rey continuaba con los preparativos. El Ejecutivo en funciones comunicó públicamente el viernes 11 de marzo la decisión de "aplazar" el viaje por la situación de bloqueo político. Hasta el jueves, un día antes del comunicado, la jefatura del Estado insistía en seguir adelante con la visita, después de haberse visto obligada a cancelar otros dos viajes del más alto nivel a Reino Unido y Arabia Saudí.

Zarzuela aseguró haber tomado la decisión "de forma conjunta" con el Gobierno por no ser "el momento adecuado" para una salida que alejaría al monarca durante más de una semana de España. Sin embargo, en el país nipón, lejos de comprenderlo, la noticia sentó como un jarro de agua fría reaccionando a su conocida 'alergia cultural' a la improvisación.

El presidente de la Cámara de Comercio Hispano-japonesa, Miguel Ángel Martínez Massa, así lo corrobora: "En Japón lo preparan todo con muchísimo tiempo. Nada se improvisa y hay una cierta sensación de bloqueo cuando algo no sale como se espera", explica a este diario. El viaje de los Reyes estaba llamado a a reforzar las relaciones económicas de ambos países en un momento complicado para la imagen de España en el exterior. Los reyes eméritos fueron los anteriores anfitriones del príncipe heredero de Japón, Naruhito, en 2013. (EFE) Los reyes eméritos fueron los anteriores anfitriones del príncipe heredero de Japón, Naruhito, en 2013.

"Últimamente a este país sólo se le conoce por escándalos", afirma Martínez Massa, líder de una institución que vela por que las relaciones entre empresas de ambos países fructifiquen. Los distintos casos de corrupción, la imputación de la infanta Cristina y la grave situación de inestabilidad política –tres meses después del 20-D sigue sin haber un acuerdo para formar Gobierno– son las noticias que en el país nipón, como en tantos otros, reflejan la realidad española. A esta complicada situación se añade ahora la cancelación de un viaje del más alto nivel que llevaba tiempo generando expectativas.

La Embajada de Japón en España asegura a este diario que el viaje "se retomará" en cuanto las circunstancias lo permitan. Sin embargo, el presidente de la Cámara reconoce que preparar un viaje de este tipo no es tarea fácil: cuadrar las agendas de diversas personalidades y, teniendo en cuenta la lejanía del lugar de destino, se antoja complicado organizar la misma visita en los próximos meses.

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© El Confidencial La última visita oficial al país nipón la realizó el rey Juan Carlos en noviembre de 2008. El mayor inconveniente de la cancelación es el riesgo a que algunos planes de negocio se vean frustrados. El presidente de la Cámara de Comercio reconoce que tanto instituciones como organizaciones empresariales japonesas se quedaron "internamente descuajeringados" ante la noticia de que la comitiva española no acudiría esta primavera al país asiático.

"Esto allí es impensable. En cada decisión, en cada reunión... toman partido todos los implicados y no es posible un escenario similar", insiste Martínez Massa. En efecto, la situación política ha obligado ya a los monarcas a posponer tres viajes oficiales y ya se puede considerar que ha provocado a un verdadero bloqueo institucional. Felipe VI se reunió con Patxi López y decidió no abrir una nueva ronda de contactos. (EFE) Felipe VI se reunió con Patxi López y decidió no abrir una nueva ronda de contactos. (EFE)

En Zarzuela encajaron mejor la cancelación de la visita a Oriente Medio por las buenas relaciones con Arabia Saudí y, sobre todo, después de la polémica que generó el viaje, en la que incluso Podemos solicitó públicamente que el jefe del Estado no acudiera a un país "que vulnera los derechos humanos". Más complicado será incluso retomar el viaje al Reino Unido, programado inicialmente para marzo, ya que conseguir una cita en la imposible agenda de Isabel II podría necesitar años de antelación.

Desde el pasado 20 de diciembre, Felipe VI se ha visto obligado a limitar notablemente sus desplazamientos al extranjero. El jefe del Estado tan sólo se trasladó a Portugal y Puerto Rico en viajes de ida y vuelta. Los Reyes tenían previstas varias citas de gran nivel en el extranjero durante los primeros meses de este 2016, coincidiendo con el despegue de la economía española y con el inicio de una legislatura que no se esperaba tan ingobernable. En todo caso, el monarca continuará con esta situación hasta el 2 de mayo, día en el que, si no hay un acuerdo de Gobierno, disolverá las Cortes y convocará nuevas elecciones generales, previstas para el 26 de junio según los plazos del calendario.

Los Reyes tenían previstas varias citas de gran nivel en el extranjero durante los primeros meses de este 2016, que no se esperaba tan ingobernable Por otro lado, abril será un mes especialmente intenso cuando el reloj de la cuenta atrás se ponga en marcha: apenas un mes para que las fuerzas políticas lleguen a un entendimiento. El papel de Felipe VI en este supuesto sigue siendo una incógnita.

Si los grupos parlamentarios no garantizan al monarca la posibilidad de que un candidato pueda conseguir los suficientes apoyos para resultar investido, el Rey podría no proponer a ningún otro antes de que expiren los plazos. Si, por el contrario, las negociaciones resurgen después de la festividad de Pascua y se vislumbra la posibilidad de un acuerdo en torno a uno de los líderes, don Felipe podría convocar un segundo debate de investidura.

Aun así, en el plano nacional se descarta que pueda haber un acuerdo similar al alcanzado en Cataluña. No tanto porque se consiga un entendimiento 'in extremis', sino más bien porque los tiempos son distintos. Para que se celebre otra votación de investidura es necesario que el Rey proponga oficialmente un aspirante y que el presidente del Congreso, Patxi López, refrende la decisión previa publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Después se abriría un plazo concreto de tiempo antes de fijar la fecha del debate. Por lo que, a priori, una convocatoria de un día par.

a otro, como sucedió en la Ciudad Condal, queda fuera de toda posibilidad.

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