Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Marcel Broodthaers

Logotipo de Notodo Notodo 16/12/2016 Irene Galicia
Imagen principal del artículo "Marcel Broodthaers" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Marcel Broodthaers"

Escritor, crítico de arte, cineasta… parece mentira que con esta trayectoria Marcel Broodthaers no viera la luz hasta su entrada en la cuarentena. Pero es que elaborar un complejo aunque homogéneo discurso poético y plástico al tiempo que uno se construye como personaje dentro de su propia creación, lleva su tiempo.

Broodthaers emerge en un tiempo y un lugar dominado por la actitud crítica, e incluso subversiva, contra la ideología del arte y contra el arte convertido en ideología. Un contexto en el que los artistas llevaban al límite el acto estético en la era del capitalismo avanzado, y que culmina con La sociedad del espectáculo de Debord y el Mayo del 68. Su obra sondea los límites del arte, de la relación con el espectador y de la construcción social del museo como institución pública, examinando la influencia del lenguaje en las percepciones y la manera en que los museos afectan a la producción y consumo de arte.

Un tiro de dados jamás abolirá el azar de Stéphane Mallarmé fue el texto decisivo para Broodthaers, no solo como poeta, sino como artista visual. Alguna vez lo dijo Marcel Duchamp: “Mallarmé está en el origen del arte contemporáneo, porque inconscientemente inventó el espacio moderno”. Y eso es precisamente lo que impresionó a Broodthaers del poema de Mallarmé, cómo presentaba el lenguaje libre de convenciones espaciales y tipográficas. Al haber sido librero y tipógrafo antes que artista, más adelante convirtió las palabras, las letras y los números en obras de arte, en signos que más que remitir a un asunto, se convirtieron en el tema central de la obra. Ahora sus objetos, poemas, proyectos e instalaciones se reúnen casi en su totalidad en esta exposición retrospectiva antológica en el Museo Reina Sofía en la que se evidencia cómo a través de su dominio del lenguaje desde la ironía, el juego y la poesía, inicia una investigación conceptual sobre la naturaleza del mismo.


Su punto de partida es un indudable gusto por la literatura; mediante la experiencia literaria nos introduce en sus bien fundamentadas opiniones, sobre política, economía, instituciones políticas y cultura. El punto de vista del artista en relación al giro lingüístico en el arte de los sesenta es imprescindible para comprender el legado que Broodthaers supone para el arte contemporáneo. Acabó creando algo “insincero” con un sentido humor muy belga y compartiendo con sus maestros Duchamp y Magritte -quien decía que “el arte de pintar es un arte de pensar” e inundó su obra con una constante meditación crítica sobre la relación entre el mundo y el hombre- su común apreciación de que los objetos del arte son sobre todo su contexto, la vitrina en que se muestran, el precio que se les pone, la cartela que los explica...

Más que un maestro del chiste visual, Broodthaers, como Magritte, es una especie de filósofo cuya causticidad y humor negro casi fúnebre lo convierten en un auténtico poeta del objeto. Pero lo que separa a Broodthaers de Magritte es que, mientras el pintor se dedicó a demostrar con imágenes el abismo que hay entre las palabras y las cosas, Broodthaers usaba directamente las cosas como imágenes y las palabras como palabras con toda su ambigüedad y su locura.

Ligero, astuto y vendible, su famosa definición lo dice todo: “artista es el autor de definiciones”. Su objetivo fue apartarse de una poesía literaria para crear una poesía del objeto, transformando así la literatura en escultura, su fracaso como poeta en un éxito, la superficie plana de las palabras en volumen. Porque la razón del arte no debe ser el adoctrinamiento, sino percibir asombrados una complejidad que se vuelve comprensible mediante una fascinante manipulación de la mirada.










Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Notodo

image beaconimage beaconimage beacon