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Margallo ultima en Rabat la primera visita de Felipe VI al extranjero

EL PAÍS EL PAÍS 16/06/2014 Javier Casqueiro

Los medios usaban hasta hace poco los términos tío y primo para destacar la familiaridad entre el actual Rey de España, Juan Carlos I, y el monarca de Marruecos, Mohamed VI, que heredó esa relación como el trono de su padre Hassan II. Mohamed VI y Felipe VI son casi de la misma generación, tienen 51 y 46 años, y el primero podría ejercer ahora simbólicamente de hermano mayor. Pero esa buena conexión está aún por descubrir. No se han visto mucho y se conocen poco pero tienen dos retos bastante similares en muchos aspectos. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, está este lunes en Rabat para desencallar varios asuntos atascados en los tratos bilaterales, algunos muy problemáticos, y aprovechará también para ultimar el primer viaje del futuro rey Felipe VI al exterior. Será a Marruecos y en pleno Ramadán, lo que también tiene su peculiaridad.

Mohamed VI y Felipe VI ya lo han hablado en privado por teléfono. Se verán en Marruecos, en una fecha aún por fijar exactamente, pero que coincidirá en las próximas semanas con el inicio del Ramadán, un mes en el que el país marroquí se paraliza en prácticamente todos los sentidos y que comienza a finales de junio. Esa no será una experiencia nueva, en cualquier caso.

El año pasado, en pleno julio, también en Ramadán, el rey Juan Carlos acudió a Rabat aún convaleciente de una operación de hernia, con muletas y con una expedición espectacular de ministros, cargos públicos y casi una treintena de empresarios. La cita se organizó a toda prisa y con bastante improvisación, pero el monarca alauí se desvivió en detalles. Tuvo que llamar personalmente a muchos de los principales empresarios marroquíes que se suelen tomar ese mes de vacaciones para que se quedaran y mantuvieran charlas con sus homólogos españoles. Los ejecutivos hispanos, también de las grandes firmas del Ibex, sufrieron los rigores del verano marroquí, con autobuses sin aire acondicionado y encuentros en hoteles sin comida y bebida oficialmente durante todo el día.

Mohamed VI y Felipe VI son casi de la misma generación y tienen retos similares en muchos aspectos

Don Juan Carlos I fue recibido en el mismo aeropuerto de Rabat por Mohamed VI, algo que no hace habitualmente y que se interpretó como otro gesto ante el esfuerzo del monarca español por viajar en esas fechas y aún convaleciente. De hecho una de las gestiones más peliagudas de aquellos días fue encontrar una silla que encajara en las necesidades físicas del monarca español. Cenaron juntos, en privado y con la familia real. Como deferencia, el rey Juan Carlos se quedó otra jornada más sobre la agenda prevista.

El rey español ya había mantenido ese tipo de encuentros y deferencias con Hassan II desde su primer viaje en 1979. Cuando Hassan II falleció, en 1999, el rey español acudió a Rabat al funeral y se mantuvo durante una hora y media de pie, a pleno sol, sin apenas parar de llorar. Alguna de las autoridades marroquíes presentes en aquel momento se quedó impresionada del dolor que manifestó don Juan Carlos y preocupada por si podía llegar a sufrir una lipotimia. Y eso que su primer contacto había sido todo un duelo. Don Juan Carlos fue proclamado rey de España el 22 de noviembre de 1975, dos días después de la muerte de Franco, y tras 16 jornadas de la marcha verde en la que miles de marroquíes se manifestaron en la frontera del Sáhara para reivindicar ese territorio. Fue un momento crucial.

Esa conexión, ahora, está por cimentar porque sus estilos vitales y públicos son muy diferentes al de sus progenitores. La mayoría de los observadores consultados estos días en Marruecos mantienen que la relación con España, que goza ahora de una de sus mejores sintonías históricas, no variará prácticamente nada con el nuevo reinado. Y ese es el deseo manifestado, en público y en privado, por las autoridades de ambas naciones. Esa es también la razón de este pronto viaje, que no tiene ningún protocolo establecido, porque la sucesión en España es la primera vez que ocurre, pero que sí entronca con la tradición que se fijó desde el inicio de la democracia para el primer desplazamiento exterior de los presidentes del Gobierno. Tras Marruecos Felipe VI cumplirá el mismo requisito con Portugal y Francia.

Algunos medios marroquíes, como la revista MarocHebdo, han recordado estos días sin embargo que Mohamed VI y Felipe VI pertenecen a la misma generación pero han tenido poco trato. El futuro rey español ha pisado poco Marruecos. Otros periodistas han destacado, por otra parte, que ambos monarcas se enfrentan a grandes retos en sus instituciones y a momentos críticos en sus respectivos países, aunque con muy diferentes ritmos y controles democráticos. El debate de la reforma constitucional está igualmente presente, en España con un texto envejecido desde 1978, y en Marruecos con un documento que se aprobó en 2011 y que tiene pendientes algunas leyes relevantes por desarrollar.

La vigilancia de las dos monarquías es también muy distinta. En Marruecos se desconoce todo del presupuesto real, que no está sometido a ningún escrutinio. El rey marroquí dispone de innumerables palacios, recursos y poderes, incluso en el ámbito político y religioso, y ha sido considerado una de las personas más ricas de África, según un reciente análisis de la revista Forbes. Los medios se miden mucho al abordar algunos asuntos relativos a la realeza, tanto desde el punto de vista de su vida privada, aunque esta semana la revista Hola de Marruecos ha desplegado todo tipo de fotos de la boda de la princesa hija de su hermana mayor, como de otros aspectos, como su estado de salud o sus frecuentes viajes privados al extranjero.

La televisión pública 2M, muy cuestionada por el partido en el Gobierno, tuvo que pedir disculpas la pasada semana por emitir una foto del monarca durante un paseo que quiso improvisar por las calles del centro de Túnez porque esa parte del viaje no se consideraba actividad oficial. El semanario Telquel minutó la semana pasada que un telediario había llegado a cubrir con 32 minutos de los 37 disponibles todo tipo de actos del rey Mohamed VI.

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