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Mas antepone la consulta del 9-N a la reforma de la Constitución

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 04/06/2014 null

Barcelona. (Reuters/Inmaculada Sanz y Fiona Ortiz) - El presidente catalán, Artur Mas, antepuso el miércoles la celebración de una consulta soberanista en Catalunya a cualquier eventual modificación de la Constitución para cambiar el modelo del Estado español. En una entrevista con la agencia Reuters, el líder nacionalista de CiU, que desafió a Madrid en 2012 al proponer una consulta de autodeterminación, dijo que espera que el Gobierno central permita finalmente un referéndum que hasta ahora se ha considerado inconstitucional. "El Gobierno central tiene que dejar su miopía política y que simplemente no se meta en una consulta que se va a hacer estrictamente en Catalunya", dijo durante la entrevista en el Palacio de Pedralbes.

El líder de CiU aseguró que era difícil sofocar el movimiento independentista catalán ofreciendo una solución negociada como una reforma de la Constitución que dé a las distintas comunidades autónomas -incluida Catalunya- más autogobierno, incluyendo la recaudación de impuestos. "Yo no apuesto hoy por hoy por el cambio constitucional (..) pero (si se produce) pongo una condición: que si esta vía surge, y no depende de nosotros, se ponga al lado de la pregunta pactada por las instituciones catalanas sobre la independencia", dijo Mas.

Aunque el diálogo con Madrid está estancado, CiU llevará este mes al Parlamento catalán una ley que sentará las bases de la consulta del 9 de noviembre, apenas dos meses después del referéndum por la independencia de Escocia. "El Estado español, cuando acepte la consulta, lo que tiene que hacer es convencer a los catalanes de que es mejor quedarse en España, como hace el Gobierno británico", dijo Mas, que afirmó que un "sí" en Escocia sería bueno para Catalunya.

Reforma de la Constitución
Mas rechazó las críticas de independentistas y republicanos, que habían pedido a CiU que votara en el Congreso contra la ley de sucesión de la Corona para propiciar un referéndum sobre la institución monárquica a raíz de la abdicación de Juan Carlos I. CiU finalmente se abstendrá. "No me quiero meter ahí porque si nuestro proyecto es poder votar el 9 de noviembre, ¿por qué nos tenemos que meter ahora en cómo se organiza el Estado español?", dijo el presidente catalán. "El 9 de noviembre es una nueva frontera, un nuevo horizonte para Catalunya. Según el resultado de este consulta, tenemos más que opinar dentro de España o menos", añadió, anticipando "tensiones" si no puede darse la votación.

El 74% de los catalanes quiere poder celebrar un referéndum, según un sondeo de Feedback para La Vanguardia realizado en mayo que arroja que el 43% están a favor de la independencia, el 43% en contra y el resto, indecisos. La fuerte identidad cultural de una región con 7,5 millones de habitantes ha justificado la búsqueda de una mayor autonomía en las últimas décadas, pero han sido las políticas económicas aplicadas durante la crisis las que han intensificado las demandas en los últimos tres años.

Los recortes de gasto público del 20% durante la crisis, la percepción de que fiscalmente se les perjudica y las limitaciones a la inmersión lingüística en catalán en los colegios extendieron el sentimiento independentista. Mas, casado y con tres hijos, rechazó las críticas de que fuera un oportunista que quiera sacar provecho del auge del fervor separatista. "A los críticos les digo que se pongan primero en mi lugar y que he cogido la posición más incómoda posible, que es la que lucha contra el statu quo y los poderes establecidos, pudiendo haber cogido una mucho más cómoda", dijo Mas.

Si Mas fracasa en su intento de hacer una consulta y convoca elecciones anticipadas, a tenor del resultado de los pasados comicios europeos, los grandes beneficiados sería ERC, que superaron a CiU en votos y con los que no descarta futuros pactos. "Estamos entrando en un momento en Catalunya en el que hay que unir fuerzas y sumar esfuerzos, y no hacer las cosas como las hacíamos antes, sino de una manera nueva. Cuando en Catalunya vamos más divididos, en Madrid brindan con cava", dijo.

El presidente Rajoy y el propio Mas han resistido la presión de los líderes políticos y empresariales que les piden que negocien, algo a lo que Mas se mostró abierto el miércoles, pero únicamente para redefinir las relaciones tras la votación sobre la independencia. Mas afirmó que una Catalunya independiente contaría con 15.000 millones de euros más en ingresos fiscales cada año, cifra que rechaza el Gobierno central al argumentar que no está teniendo en cuenta los beneficios que obtiene Catalunya de instituciones nacionales como el Ejército.

Varios analistas consultados por Reuters dicen que Mas debe renunciar a la celebración de una consulta si quiere negociar una salida con Rajoy. "Rajoy no aceptará ningún cambio profundo mientras el Gobierno catalán siga presionando para celebrar un referéndum", dijo Antonio Barroso, analista político con Teneo Intelligence.

Mas dijo que su Gobierno presentará este verano una serie de análisis similares al libro blanco del primer ministro escocés Alex Salmond para explicar a los ciudadanos los beneficios de una eventual independencia catalana. "Si al final Catalunya quisiera la independencia de forma mayoritaria y quedara en una posición fuera de todo (del euro y de la Unión Europea), sería porque España la quiere fuera de todo y esto seria una venganza entre gente que se tiene que entender", concluyó.

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