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Mas mantiene la consulta del 9-N

EL PAÍS EL PAÍS 02/06/2014 Miquel Noguer
Artur Mas, presidente de la Generalitat, en directo desde el Palau de la Generalitat. © ALBERT GARCIA Artur Mas, presidente de la Generalitat, en directo desde el Palau de la Generalitat.

La abdicación del Rey no variará ni un ápice la hoja de ruta de los partidos soberanistas catalanes y, singularmente, la del presidente de la Generalitat, Artur Mas. “Habrá cambio de Rey, pero el proceso político catalán sigue adelante”, recalcó este lunes el presidente catalán, minutos después de que don Juan Carlos compareciera para explicar su paso atrás.

Si bien la Generalitat espera del príncipe Felipe una actitud más constructiva que la expresada los últimos meses por el Rey acerca de la cuestión catalana, no cree que ello baste para desbloquear la situación entre los presidentes Mariano Rajoy y Artur Mas. Eso sí, CiU cuidó el lenguaje y lanzó algunos guiños para mantener abierto el diálogo con la Corona a sabiendas de que pase lo que pase con la consulta prevista para el 9 de noviembre, el diálogo sera imprescindible.

La valoración que hizo Mas desde el Palau de la Generalitat fue mucho más allá de una simple declaración para salir al paso de los acontecimientos. Agradeció la labor del Rey, deseó “suerte” al príncipe Felipe y aseguró que espera “lo mejor para el conjunto de España igual que para el conjunto de Cataluña”. Fue a partir de este punto cuando lanzó dos mensajes de amplio calado político.

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De entrada, pidió que la nueva etapa esté presidida por el respeto al llamado “derecho a decidir” de Cataluña. “Pedimos a todas las instituciones del Estado, todas, que respeten la voluntad del pueblo catalán, que respeten su voluntad de decidir su futuro colectivo y que lo hagan con actitud de respeto y de diálogo permanente”.

En segundo lugar, destacó que Cataluña apostó en su día por la Constitución y las instituciones que de ella emanan y que esta confianza se ha visto truncada. “Hubo una apuesta mayoritaria, sincera y comprometida del pueblo catalán [por el modelo de monarquía constitucional], pero dicha apuesta ha resultado ser insuficiente y, en los últimos tiempos, ha habido una desconexión de parte del pueblo catalán respecto a las instituciones españolas”. Preguntado por los periodistas, Mas no descartó que entre las causas que han motivado la abdicación se halle la crisis territorial catalana. El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol se expresó en términos parecidos.

El catalanismo conservador que encarna Convergència i Unió siempre se ha mostrado especialmente respetuoso con la figura del Rey e, incluso en los momentos de actual tensión, ha intentado que la figura de Juan Carlos I no se mezclara con el proceso soberanista. En privado, el Gobierno catalán esperaba del Rey, y ahora del Príncipe, una suerte de mediación que evite situaciones traumáticas pase lo que pase con la consulta del 9 de noviembre.

Por esta razón, la Generalitat recibió con especial preocupación el comunicado que la web de la Casa Real hizo público en septiembre de 2012 en el que criticaba el proceso soberanista. “Lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas”, sostenía. Desde entonces, el catalanismo conservador se ha fijado especialmente en la figura del Príncipe, de quien destacan su “interés” en lo que está pasando en Cataluña, algo que ejemplifican sus constantes visitas a esta comunidad en el último año.

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Artur Mas, ayer en el Palau de la Generalitat. / Q. GARCÍA (AFP)

El líder de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, de UDC, solicitó mano izquierda al futuro rey: “Hay que pedirle desde Cataluña que sea muy sensible, que aquí hay un pueblo que tiene voluntad de ser”.

Sin embargo, otras fuentes de la dirección de CiU aseguran que no esperan “nada” del Príncipe a corto o medio plazo. “La Corona no cambiará de criterio, el Gobierno tampoco le deja margen para ello”, apuntan estas fuentes.

Pero que CiU espere poco de la Corona no quiere decir que no quiera mantener la predisposición al diálogo. En este sentido, destaca el hecho de que CiU y sus alcaldes se mantuvieran mayoritariamente al margen de las decenas de concentraciones a favor de la República que se celebraron en Cataluña. “La República española no es nuestra causa; lo nuestro ahora es la consulta del 9 de noviembre”, insistieron fuentes de la federación.

Otro gesto de enorme calado político será la posición que CiU mantenga ante la ley orgánica que dictará el proceso para que Felipe VI jure ante las Cortes. Sus votos no son necesarios para la aprobación de la norma, pero darán una indicación clara sobre el grado de apoyo que tiene el Príncipe entre el nacionalismo catalán. La dirección de CiU no ha tomado todavía una decisión sobre esta ley, pero fuentes de la dirección defendieron este lunes abstenerse. “No podremos votar a favor porque se trata de una institución que es contraria a nuestros intereses políticos, pero tampoco creo que vayamos a votar en contra”, apuntó un dirigente, quien aseguró hablar a “título personal”.

El independentismo tradicional vio el anuncio del Rey como una oportunidad de oro para mostrar su rechazo a la Monarquía. Apenas habían pasado unos minutos desde el anuncio de la abdicación y Esquerra Republicana ya llamaba a apoyar las concentraciones a favor de la República. Su líder, Oriol Junqueras, participó en una frente al Ayuntamiento del que es alcalde, Sant Vicenç dels Horts (Barcelona). La portavoz de ERC, Anna Simó, animó a los catalanes a participar en ellas mostrando banderas independentistas. “El proceso que inicia el Estado español no se basa en la democracia popular, sino en la dinastía. No podemos estar de acuerdo. La ciudadanía debe poder decidir en las urnas, igual que los catalanes decidiremos el 9 de noviembre”, dijo Simó, quien adelantó el voto contrario de ERC a la ley necesaria para la sucesión. Iniciativa-Esquerra Unida también la rechazará. “Hay que abrir un cambio de modelo de Estado, no una simple sucesión”, sostuvo su portavoz Dolors Camats.

El soberanismo expresó públicamente cierta división de opiniones entre los que apoyan la República española como primer paso para la independencia catalana y los que consideran que nada tiene que ver con Cataluña el relevo al frente de la Corona. Algunos dirigentes independentistas recordaron en las redes sociales el discurso que el Príncipe hizo en su primera visita oficial a Cataluña, en 1990. “Cataluña es lo que los catalanes desean que sea”, destacó entonces en el Parlamento catalán. Este discurso, sin embargo, lo hizo en un momento en que el independentismo estaba bajo mínimos y en un contexto de defensa del marco constitucional.

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