Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Mascherano renueva hasta 2018

El Mundo El Mundo 07/06/2014 ANDRÉS CORPAS

Apodado Jefecito, habría que ir acostumbrándose a denominarle Jefazo. El aumentativo es necesario a tenor de la experiencia que acumula Javier Mascherano en el Barcelona, una de las razones que seguro que tuvo en cuenta el club para anunciar su renovación. Su contrato, que expiraba en 2016, se alargará dos años más, aunque se incluye la opción de añadir aún otro. Con todo, se ha revisado el documento, aunque su cláusula de rescisión de mantiene intacta: 100 millones de euros.

Mascherano tendrá un doble motivo para festejar su acceso a la treintena. Su futuro parecía estar fuera del Barça, sobre todo por algunas palabras suyas bañadas en una fina capa de incertidumbre antes de que finalizara el campeonato. Una vez concluido, y con Luis Enrique organizando la nueva temporada desde su despacho en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, parecía improbable que el argentino se fuera del equipo. Básicamente, porque el apoderado del banquillo azulgrana dejó claras sus intenciones durante su presentación: "Es un ejemplo claro de lo que puede ser un capitán", pese a que nunca llevó el brazalete por encima de la camiseta. Más bien, su carácter le ha convertido en un líder sin pedazos de tela en su brazo. "Los jugadores buenos e importantes nos los quedamos", zanjó el técnico.

© Proporcionado por elmundo.es

En sus palabras se encuentra una de las claves del rendimiento de Mascherano. Nunca habla de más, siempre alto y claro. Recio, sobrio, sin estridencias. Como juega. Bien sabía cuando le asignaron su taquilla en el Camp Nou en 2010 que la del al lado, la de Sergio Busquets, era la de un titular indiscutible. Asumió su rol, pero se reinventó por obra y gracia de Pep Guardiola. De medio defensivo, a central. Todo comenzó cuando suplió por necesidad a Carles Puyol, en una posición inédita durante su carrera. Y ahí ha seguido. Tanto, que llegó a confesar en su día: "Vivo del presente, y por eso me considero más central que centrocampista". Por eso se convirtió, palabras textuales, en una de las "niñitas de los ojos", los "soles" del entonces técnico azulgrana, junto a Seydou Keita. Por su importancia cuando calzaba botas o zapatillas. Dentro o fuera de un terreno de juego.

Así, como medio con pasaporte de central, ha jugado en muchos de los 184 partidos que ha disputado con el Barcelona. Desde que llegara procedente del Liverpool, ha ganado en polivalencia y en palmarés: dos Ligas, una Liga de Campeones, un Mundial de Clubes, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y dos Supercopas de España.

Su continuidad refrenda su peso en el equipo tras un curso irregular, pero no sólo para él. No es sencillo ser central del Barça por el estilo de juego, porque los espacios son universos por su inmensidad y, cuando se comete un fallo, el defensa se pierde en el espacio. Cabe aplaudir su capacidad de reinvención, puesto que tras su reforma integral para ver el fútbol más atrás, se ha convertido este pasado curso en el zaguero que más partidos actuó: 44 envites, dejando a Gerard Piqué en segundo lugar con 37. Juntos han conformado la pareja de titulares en esa parcela, aunque se van a rehabilitar esos dominios.

Tras el adiós de Carles Puyol, el club se marcó como objetivo firmar a dos centrales. Uno apunta a que será Marquinhos, otro jugador con el don de la ubicuidad, pues también puede actuar como lateral derecho como ha demostrado en la Roma y su actual club, el Paris Saint-Germain. Falta por saber si vendrá otro, como es la intención del Barça, así como conocer cuál será el rol de Mascherano. En principio, se intuye que será el escudero de Busquets ante la marcha de Alex Song, aunque sin olvidar sus raíces adquiridas en los últimos tiempos.

Poco a poco, el Barcelona prosigue su remodelación del equipo. Firmado el nuevo entrenador, Luis Enrique, y el portero Marc-André ter Stegen, el club negocia por el portero de la Real Sociedad, Claudio Bravo, y por el medio del Sevilla, Ivan Rakitic. Y con la renovación de Mascherano, ha cerrado la séptima durante el último año, tras las de Busquets, Tello, Iniesta, Montoya, Bartra y Piqué, amén de adecuar el contrato a Messi. Y lo que queda, puesto que también piensa aligerar la plantilla, como evidencia la próxima operación de traspaso de Cesc Fàbregas al Chelsea. No será el único en irse.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon