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Mayoría o dimisión

Logotipo de El Mundo El Mundo 03/10/2017 RAÚL DEL POZO
© Proporcionado por elmundo.es

Nos dieron el queo Merkel y Hollande: "El nacionalismo es la guerra". Tradujeron la letanía de Mitterrand: "Le nationalisme, c'est la guerre!". Aquí, de momento, sólo es una crisis de Estado.

En el otoño del descontento, todas las nubes encapotan sobre nuestras cabezas y se acusa a Mariano Rajoy, como a Ricardo III, de haber malgastado el tiempo, que ahora le malgasta a él. He llegado a pensar esta mañana que el Gobierno puede ser derribado, no sólo por una moción de censura, sino por su propio partido, indignado por las zorrerías y prudencias excesivas.

La oposición le acusa de represor y maltratador por entrar a vergajazos en Cataluña. Es que, como me explica Enric Juliana, el campo de la protesta en esa comunidad es cada vez más amplio después de la intervención. "El siglo XIX aguantaba una carga de caballería; el siglo XX, bombas de humo y cócteles molotov; el siglo XXI, con las redes sociales, no soporta una agresión de la Policía a gente desarmada". Martí Vallverdú, de naciodigital.cat, me intenta convencer de que en Moncloa no hay antenas sensibles sobre la realidad catalana: "No estamos en la Cataluña pujolista. El grueso de la protesta lo conforman gentes moderadas, no alucinados. Ignoro quién informa en Moncloa sobre Cataluña, pero dudo de que sea alguien que conozca algo más que el Círculo Ecuestre".

Personas cercanas a Rajoy han recordado las veces que le hemos dado por muerto, su dominio de los tiempos y, sobre todo, que lo que necesita España ahora es lealtad a la unidad y a la soberanía nacional, cuando los nacionalistas reniegan de España y están a punto de proclamar la independencia.

La ventolera del nacionalpopulismo reaccionario, con sus plebiscitos trucados, no sólo desnuda los árboles del otoño, sino que azota Cataluña y amenaza con extenderse a Europa. También ha logrado que crezca la ira en el PP. El partido, que se extiende mucho más allá de Madrid y de la calle Génova, cree que se ha perdido mucho tiempo, que ya no hay tiempo y que Rajoy va paso a paso. Primero oirá en privado a los dirigentes de los partidos constitucionalistas y después, en público, a todos. Alguien fuerte de Génova me dice: "El ministro del Interior ha cumplido. Les había avisado de que no se fiaba de Trapero y no le hicieron caso. Ahora es el momento de la verdad. La opción es: dimisión de Rajoy o mayoría absoluta de Rajoy. Para obtenerla tiene que aplicar el 155, detener a Puigdemont, Junqueras y Trapero".

Quizás no piensan en el 155 de la Constitución, sino el 92, apartado 4, de la L. O. del Tribunal Constitucional, que autoriza a los jueces a inhabilitar y cesar a los jefes de la revuelta.

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