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Mayor biodiversidad podría salvar a los agricultores tailandeses de la sequía

dw.com dw.com 28/06/2016 Greg Norman (AR/ER)
Una mujer en Tailandia cubre un campo de arroz con heno. © 2016 DW.COM, Deutsche Welle Una mujer en Tailandia cubre un campo de arroz con heno.

Tailandia ha sido golpeada por una de las peores sequías en décadas. Pero algunas pequeñas granjas ecológicas han demostrado que la recuperación de la biodiversidad podría ser la clave para sobrevivir a futuras sequías.

Tailandia por fin dio un suspiro de alivio con la llegada de la lluvia a finales del mes pasado. El Niño ha maltratado duramente al país y a gran parte de la región. Después de más de dos años de fenómenos meteorológicos extremos, entre ellos la peor sequía que ha sufrido Tailandia en décadas, las consecuencias de este fenómeno climático finalmente se están debilitando.

De acuerdo con el gobierno tailandés, más de 30 de las 70 provincias del país se vieron afectadas por la sequía en abril y mayo de 2016. Es el segundo año consecutivo en el que las temperaturas extremas han desecado regiones enteras. Se estima que las exportaciones de alimentos de primera necesidad, como el arroz y el azúcar, caigan por lo menos un millón de toneladas, y que el precio del arroz alcance un máximo desde los últimos dos años debido a la oferta más baja prevista.

Para uno de los mayores exportadores de este cereal del mundo, tales cifras son preocupantes. Más de un 65% del agua del país se destina a la agricultura, de modo que tanto los ríos secos como los embalses cercanos vacíos afectan duramente al sector.

De este modo, presas y pozos de agua secos han dado lugar a tensiones entre los pequeños agricultores de Suphan Buri, una importante región productora de arroz al noroeste de Bangkok.

También en las provincias normalmente fértiles y dependientes de la agricultura, como Chiang Mai, Nan y Phayao, hay muchos ejemplos de cosechas estropeadas y medios de vida amenazados.

Todo esto ha causado grandes dificultades a muchos agricultores tailandeses, pero un pequeño grupo ha superado sorprendentemente esta situación. Se trata de campesinos que han dado la espalda a la agricultura industrial y a los monocultivos y, en su lugar, practican la agricultura ecológica y aprovechan la biodiversidad como oportunidad.

Diversificar para sobrevivir

Una empresa en la provincia de Nan ha logrado, sino prosperar durante la sequía, por lo menos sobrevivir: la granja Chum Chon Ton Nam Nan Highland Swamp Field. Según su fundadora y propietaria Kul Punyawong, de 55 años de edad, la granja sigue creciendo debido principalmente a una simple propiedad: la diversidad.

Situada en una zona dominada por el monocultivo industrial, donde ahora abundan los campos de maíz seco, la granja de Punyawong produce una variedad de cultivos y numerosas frutas como el plátano y el durián.

Se pueden encontrar grupos de tailandeses y voluntarios extranjeros, así como de estudiantes cavando con azadas en arroyos y campos. La granja funciona como un centro de aprendizaje de agricultura ecológica, enseñando lo que Punyawong llama "nueva teoría de la agricultura", que tiene muchas similitudes con la permacultura (un sistema de principios de diseño agrícola, social, político y económico basado en las características del ecosistema natural).

La granja evita el uso de pesticidas y se centra en la rotación de cultivos y en la diversidad como un modelo para sobrevivir a los fenómenos meteorológicos más extremos causados por el cambio climático.

Rediseñando el paisaje

Lo primero que hizo Punyawong fue rediseñar todo el paisaje. Para ello, plantó árboles que dieran sombra para proteger el suelo, lo que reduce la evaporación del agua. Asimismo, estos árboles enriquecen el suelo con nutrientes y previenen su erosión.

Además, plantó una mezcla diversa de plantas nativas. De este modo, el suelo ahora es capaz de almacenar mejor el agua. Por otra parte, Punyawong construyó amplios estanques para recoger el agua de la lluvia.

"La agricultura ecológica es sin duda la mejor y única manera de avanzar", afirma en una entrevista a DW. "Así como otras áreas y granjas tenían poco o nada de agua durante los largos meses de sequía, nosotros no tuvimos escasez de agua", explica.

"Gracias a nuestras técnicas de conservación y ahorro de agua hemos sido capaces de almacenar agua de lluvia en nuestras tierras el tiempo suficiente para su uso durante la sequía", continúa Punyawong. La agricultora afirma que la granja ya demuestra, en pocos años desde su puesta en marcha, que esta estrategia puede ayudar a soportar los desastres naturales y las sequías.

Encabezando el colapso del sistema

Watcharapol Daengsubha – conocido por la mayoría simplemente como Kwan - estableció su propia granja huerta orgánica en el año 2011, donde producía árboles frutales como el mangostán, Lansium domesticum y Parkia speciosa (una especie de frijol). Asimismo, creó la página de Facebook 'Bangkok Permaculture' para compartir consejos e ideas, y ahora recorre el país como activista agrario para la oficina del sudeste asiático de Greenpeace.

Kwan y sus colegas dicen que este fenómeno de El Niño ha sido el peor en la memoria viva, no solo de Tailandia sino también de la vecina Vietnam y Camboya.

"La gente está sufriendo las consecuencias de las prácticas agrícolas convencionales que han estado en vigor durante años", explica Kwan a DW. Pero el principal problema es que todavía no creen que haya nada malo en esas prácticas, según Kwan, a pesar de que de este modo podrían contribuir al colapso del sistema.

Un cambio de actitud

Afortunadamente, también se pueden encontrar proyectos como la granja Chum Chon Ton Swamp en otros lugares. En la provincia de Chiang Mai por ejemplo, Siphan Techaphan, de 56 años de edad, ha establecido un centro de agricultura orgánica, que tiene como objetivo formar a los agricultores locales.

Para los implicados, la promoción de la agricultura ecológica ofrece una oportunidad para cambiar las cosas y con ello volver a conectarse con la naturaleza.

La destrucción medioambiental de la provincia de Kul Punyawong llegó a ser tan grande que la tailandesa sintió la necesidad de tener que hacer algo al respecto. Describe cómo la deforestación agraria y el uso extenso de productos químicos había dejado el suelo contaminado y la provincia salpicada de montañas llenas de “calvas". Según Punyawong tal degradación ambiental se extiende hasta Bangkok.

Punyawong cree que este es un problema de toda la nación. "Los problemas ambientales de Nan no son solo de aquí”, afirma. "Creo que si creamos un pequeño modelo agrícola que se base en la agricultura ecológica y en la gestión responsable de la tierra y del agua, seremos capaces de restaurar la ecología perdida de los recursos forestales y fluviales, y al mismo tiempo vivir de forma sostenible y feliz".

Pero es difícil lograr el cambio según Kwan. Aunque la agricultura orgánica formaba parte de la agenda del gobierno hace unos 10 años, no tuvo éxito debido a la influencia de las compañías agroquímicas sobre la política y la actitud de los agricultores. "Muchas personas simplemente creen que no es posible el cultivo sin el uso de productos químicos", explica.

Pero a medida que la sequía y las condiciones meteorológicas extremas siguen golpeando duramente el país, granjas como las de Punyawong y Kwan podrían convertirse en el modo habitual de actividad agrícola y no en la excepción.

Autor: Greg Norman (AR/ER)

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