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Miguel del Arco: "El Pavón Teatro Kamikaze está en el aire"

Logotipo de El Mundo El Mundo 27/09/2017 JOSÉ LUIS ROMO

Confiesa Miguel del Arco que, cuando piensa en La función por hacer le parece, que "la estrenamos ayer... y otras veces me parece que han pasado tres vidas". Aquel montaje, estrenado en el hall del Teatro Lara en 2009, fue la deslumbrante presentación de la Compañía Kamikaze, una formación que el director y su socio, el productor Aitor Tejada, pusieron en marcha en 2001 para la grabación de cortometrajes y que se ha convertido en una de las grandes compañías escénicas de nuestro país gracias a montajes monumentales como Veraneantes, Misántropo, Antígona o su rompedora puesta en escena de Hamlet. Esta trayectoria y la puesta en marcha de El Pavón Teatro Kamikaze en lo que fue la sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico les ha hecho merecedores del Premio Nacional de Teatro por "la valentía de sus propuestas y la adhesión de un público fiel que respalda este proyecto único en el panorama actual de nuestro teatro", según explicaba el jurado.

"Para mí es una felicidad muy grande. Varios años me habían dicho que se había barajado mi nombre para el galardón pero me emociona mucho que nos lo hayan dado como colectivo", prosigue Del Arco, quien junto a Tejada, el actor Israel Elejalde y el productor Jordi Buxó gestiona el nuevo rumbo del Pavón desde el pasado verano. "Es muy importante lo del colectivo porque siento que este teatro es como una casa. No estamos sólo nosotros cuatro, hay mucha gente detrás y el público además nos ha apoyado y animado mucho... Para que te hagas a la idea, el otro día vino una señora de unos 80 años y me decía: 'Miguel, a ver si comes más, que estás muy delgado'. Cosas así me emocionan". Y, en efecto, sin duda, uno de los grandes méritos de la compañía Kamikaze es haber convertido su sede en una gran casa del teatro en la que no sólo se exhiben sus proyectos y los de las compañías invitadas, sino que también se celebran, charlas, talleres con expertos de primera línea, se venden literatura dramática y se incita, en definitiva, a un mayor vínculo emocional de los espectadores con el hecho escénico.

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Sin embargo, Miguel del Arco asegura que este hermoso proyecto "está en el aire". El alquiler al que se enfrentan es muy alto, los créditos lastran sus propuestas y aún no es sostenible económicamente pese a que su programación, en la que se encuentran montajes firmados por autores tan respetados internacionalmente como el galo Pascal Rambert, sea una de las más interesantes y exigentes del panorama nacional.

Como explica Del Arco, la compañía no cuenta con ninguna ayuda pública. "De alguna forma este premio creo que puede ser el espaldarazo que necesitábamos. Nos dice que vamos en la buena dirección. La verdad es que la disposición de las autoridades en principio es buena. Tenemos la suerte de que al ser cuatro personas cada uno puede dar ánimos cuando los oros están más bajos de moral porque ha sido un año frenético y muy duro".

El galardón, dotado con 30.000 euros, les ha sido concedido "por la puesta en marcha de un proyecto colectivo en el que se desarrollan con excelencia las diversas ramas de la creación escénica: dirección, dramaturgia, producción e interpretación" y, si repasamos la lista de sus montajes, con aquella emblemática adaptación de Pirandello a la cabeza, sólo se les puede dar la razón. En la memoria quedan agarrados momentazos como la épica borrachera de Carmen Machi transmutada en Helena de Troya en Juicio a una zorra, la desolación de Israel Elejalde, un Alcestes con versos de Cernuda, en Misántropo o el espectacular primer acto de su Hamlet, como si fuera un relámpago dentro una habitación. Momentos sublimes de nuestro teatro brindados por una compañía que han hecho del amor por el riesgo su seña de identidad.

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