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Miles de personas defienden bajo las Torres de Quart el valenciano

EL PAÍS EL PAÍS 01/06/2014 Ferran Bono
Niños en uno de los talleres de la Trobada de València. © MÒNICA TORRES Niños en uno de los talleres de la Trobada de València.

Ocho años llevaban los maestros y padres de alumnos del Colegio Público Cervantes reclamando que la Trobada de Escola Valenciana de la ciudad de Valencia se celebrara frente al centro. Y este domingo, por fin, lograron su objetivo. Aunque el Ayuntamiento tampoco lo puso fácil y no dio permiso hasta tres días antes, miles de personas procedentes de medio centenar de centros educativos y entidades diversas se reunieron en la calle de Guillén de Castro, en el tramo que discurre entre las Torres de Quart hasta la calle de Corona, donde se emplaza El Centre Cultural La Beneficència.

La reivindicación del derecho a poder estudiar en valenciano y la denuncia no sólo del desinterés de la Generalitat por atender la demanda de esta enseñanza, sino de su decisión de reducir líneas ya existentes, se hicieron patente en alguna pancarta y en los comentarios de los organizadores. Pero como en todas las trobades, el carácter lúdico y festivo marcó la concentración por la que llegaron a pasar unas 25.000 personas, según Escola.

Los coches dejaron por unas horas de contaminar el imponente monumento de las Torres de Quart, que era la puerta orientada hacia Castilla (en dirección a la población de Quart de Poblet), para dar paso a una riada de niñas, niños, madres y padres, y ciudadanos en general, que iban y venían por los talleres y las numerosas actividades organizadas en mesas por los diferentes colegios de la ciudad con línea en valenciano. Y en mitad del recorrido un escenario a espaldas de la estatua que rinde homenaje a Miguel de Cervantes que, si bien escribió en castellano, en sus andanzas de El Quijote dejaba bien clara su admiración por el clásico valenciano de Joanot Martorell Tirant Lo Blanch, al salvarlo de la hoguera.

No ven tanta sensibilidad en la Consejería de Educación, Cultura y Deportes los representantes de Escola. Y más cuando la consejera María José Català también ha asumido desde el pasado jueves a portavocía del Consell, lo que puede implicar una mayor asunción de responsabilidades por parte del secretario autonómico de Educación y Formación, Rafael Carbonell. Durante su etapa con Alejandro Font de Mora como consejero de Educación, no se mostró, precisamente, muy propicio a instaurar líneas en valenciano. Denegó peticiones de apertura de forma sistemática, sobre las que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana se ha pronunciado en contra en tres ocasiones, según señalaban desde la plataforma cívica.

"Para nosotros ha sido una victoria haber conseguido celebrar por primera vez la fiesta por el valenciano de las escuelas y los institutos en el centro, en Ciutat Vella, porque por fin la voz de la escuela en valenciano y de la nuestra lengua ha invadido un espacio de la ciudad que bien merecido tiene que lo dignifiquemos y que lo llenemos de simbología", manifestó Laura Font, presidenta de la Coordinadora d’Escola Valenciana en la capital.

No en vano, el punto de partida de la Trobada en Ciutat Vella fue en las Torres de Serranos, la otra antigua puerta de entrada a la ciudad que queda en pie. Desde allí, un pasacalles se desplazó por el corazón de Valencia hasta instalarse en bajo la sombra gótica de las Torres de Quart, construidas en el siglo XV siguiendo el modelo del castillo de Castelnuovo de Nápoles.

“Después de determinadas políticas de [Alberto] Fabra y María José Català de cerrar escuelas públicas en nuestra lengua, de suprimir unidades educativas en valenciano y de atacar a la escuela pública, de calidad y en valenciano, era importante reconvertir la pasacalles de la Trobada de Valéncia en una manifestación como la que hemos hecho hoy, llena de música, de gente, de niños i niñas que dicen sí a nuestra lengua y la política errónea de Català", comentó el presidente de Escola Valenciana, Vicent Moreno.

La Trobada de València tuvo un marcado acento musical, con las actuaciones de la Coraleta del Micalet, Marcel el Marcià a la Mediterrània i Pep Gimeno “Botifarra”. También se dejaron ver destacados políticos de partidos de izquierda. 

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