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Mourinho, el enfermo imaginario

La Vanguardia La Vanguardia 06/10/2015 Rafael Ramos
En vista de los resultados, el técnico portugués está buscando una cabeza de turco en el vestuario. © Getty En vista de los resultados, el técnico portugués está buscando una cabeza de turco en el vestuario.

A José Mourinho le han cambiado el apodo en Inglaterra. Ya no es the special one sino the sick one (el enfermo). Un paciente que sufre de delirios de grandeza y complejo de persecución y ve enemigos por todas partes: en la prensa, en el vestuario de Stamford Bridge, en la UEFA, entre la propia directiva del club, en los árbitros... Si fuera Macbeth, los árboles del bosque de Brinam estarían avanzando constantemente para destruirlo, y no tan sólo al final de la obra. Y lo peor de todo es que se ha quedado sin médico, porque a la doctora Eva Carneiro la licenció tras el primer partido de liga, como si la culpa del empate a dos en casa con el Swansea hubiera sido suya al entrar al campo para atender a un jugador lesionado. Todos son siempre culpables, menos él.

Es el estilo Mourinho en su más pura esencia, fabricarse enemigos para distraer la atención de sí mismo cuando las cosas van mal, y si de paso puede conseguir ventaja para su equipo a base de quejarse, pues tanto mejor. Y para ello no repara en medios. Como cuando en el 2005 , tras la expulsión de Didier Drogba en la ida de los octavos de final de la Champions, acusó falsamente al árbitro sueco Anders Frisk de haberse reunido con Frank Rijkaard en la zona de vestuarios del Camp Nou en el descanso. A raíz de ello el colegiado recibió amenazas de muerte de hinchas del Chelsea y se retiró del fútbol. Y en el partido de vuelta, Pierluigi Collina dio por bueno un gol de Terry previa obstrucción de Carvalho a Valdés que decidió la eliminatoria.

La historia se ha repetido muchas veces, en el Bernabeu ("yo me pregunto por qué"), y en Stamford Bridge. Es un provocador nato. Disfruta con saña sacando de sus casillas a Arsène Wenger, ridiculizándolo como un perdedor nato ("tiene equipo para ganar la liga cada año") y un voyeur. Pero sus enemigos no quedan circunscritos al Arsenal, el Barça y la comunidad arbitral, sino que siempre necesita un cabeza de turco a mano para distraer la atención de sus propios déficits, ya sea Iker Casillas o ahora John Terry. Y dado que el tiro le salió por la culata al tomarla con la doctora Carneiro, ha tenido que buscar nuevas víctimas.

Con el equipo más cerca de la cola que de la cabeza de la clasificación, tan sólo ocho puntos en el talego y a diez del Manchester City, Mou no se anda con contemplaciones. Si tiene que sentar al capitán en el banquillo como si fuera el culpable único de los problemas defensivos, pues que así sea. Si ha de viajar a Oporto para un importante choque de Champions sin Terry, Matic y Remy, cap problema. Si ha de humillar al serbio sacándolo del campo a la media hora de entrar como sustituto frente al Southampton, que se fastidie. El vestuario, antes leal a su excelsa persona, está que trina. Más de uno ha empezado a darse cuenta de cómo se las gasta el portugués.

El cuadro inglés volvió a la derrota y quedó en la zona baja de la Premier League. Las redes se ceban con Mourinho

Consciente de que la actual situación es insostenible, ha desafiado públicamente a Roman Abramovich a renovarle su confianza o cesarlo. Y ha conseguido que Terry, una de sus víctimas (y antaño uno de los más fieles) salte a la palestra para hacer un canto inexistente de unidad. Es una pena que en los vestuarios futbolísticos impere la omertá, porque sería interesante que Pedro y Cesc contasen lo que de verdad se cuece . El propietario ha ratificado su confianza en thesick one, lo cual no se sabe si es bueno o malo. Ya no aspira a ganar la liga, sino a clasificarse entre los cuatro primeros, y en la Champions todo es posible. Y a la doctora Carneiro no la necesita porque ya tiene un buen seguro privado...

Récord Ibra

Dos goles de penalti en le classique frente al Olympique de Marsella han convertido a Zlatan Ibrahimovic en el máximo goleador en la historia del PSG, con 110 dianas. Más que el portugués Pauleta y que leyendas del club como Rochetau, Dahlem, M'Pele, Susic, Rai y Carlos Bianchi. A los 34 años, y uno después de haber sido suspendido por hablar de Francia como "ce pays de merde" (todo por un mal arbitraje, algo que pasa en cualquier sitio), vive una segunda luna de miel. El rebelde sueco de origen bosnio, que no supo entenderse con Leo Messi en el Camp Nou, no se conforma con el liderato de la Ligue 1. Su gran aspiración es la Champions.

Klopp y los reds

Si una cabeza había de rodar el fin de semana, las casas de apuestas ponían su dinero en la de Stuart Lancaster, el seleccionador inglés de rugby. Pero la que ha caído ha sido la de Brendan Rodgers después de tres años y medio en Anfield. Cuatro victorias en lo que va de temporada (incluida una a los penaltis sobre el modestísimo Carlisle en la Copa) eran un balance peligroso. El Liverpool ya ha establecido contactos a través de intermediarios con el alemán Jurgen Klopp, que en el verano dejó el banquillo del Borussia Dortmund con dos ligas en el historial. Había dicho que se tomaría un año sabático, pero el caramelo es demasiado goloso.

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