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Muere el condenado por encubrir el crimen de los marqueses de Urquijo

EL PAÍS EL PAÍS 09/06/2014 Jesús Duva

Mauricio López-Roberts y Melgar, marqués de Torrehermosa, condenado en 1990 a diez años de cárcel por ser encubridor del asesinato de los marqueses de Urquijo, murió el pasado sábado, según una esquela que hoy publica el diario El Mundo. López-Roberts fue coautor, junto con Jimmy Giménez-Arnau, de un libro sobre el doble crimen, titulado Las malas compañías.

López-Roberts, fallecido a los 72 años, fue condenado el 26 de febrero de 1990 por la Audiencia Provincial de Madrid, que le sentenció también a pagar una indemnización de 10 millones de pesetas a Juan y Miriam, hijos de los asesinados Juan de la Sierra y su esposa Lourdes Urquijo Morenés. Ambos fueron asesinados a tiros el 1 de agosto de 1980 en su lujosa mansión de Somosaguas (Madrid).

La condena de López-Roberts se produjo en el llamado segundo sumario del caso, abierto en octubre de 1983 a raíz de unas declaraciones suya que propiciaron su detención y la de Javier Anastasio de Espona,íntimo amigo de Rafael Escobedo, quien fue penado como autor del doble crimen.

López-Roberts fue procesado en 1983 después de admitir que sabía que Escobedo estaba implicado y que su amigo Javier Anastasio se había deshecho de la pistola empleada para matar a los aristócratas. López-Roberts advirtió a Anastasio del peligro que corría de ser detenido y le recomendó que huyera a Inglaterra y de allí a Suráfrica, país con el que no existía tratado de extradición. Al no tener Anastasio dinero para la fuga, López-Roberts le prestó 25.000 pesetas. Anastasio viajó ese mismo día a Londres por vía aérea, aunque dos días después regresó a España.

Tras su imputación judicial, López-Roberts quedó en libertad provisional bajo fianza de medio millón de pesetas, mientras que Anastasio ingresó en la prisión de Carabanchel (Madrid) de donde salió en libertad provisional en marzo de 1987, año en el que huyó de España. Este jamás fue juzgado por el doble crimen porque permaneció huido al menos hasta que la justicia declaró en 2010 que sus posibles responsabilidades habían prescrito.

López-Roberts quedó marcado para siempre por el crimen de los Urquijo. Durante toda la investigación policial y judicial, fue uno de los personajes clave del caso y acaparó la atención de la prensa durante años. Al recobrar la libertad, volvió al anonimato retirándose a una finca agrícola que poseía en la provincia de Ávila.

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