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Muere Jesús Mosterín, el filósofo de espíritu científico

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 04/10/2017 Javier Sadaba
Jesús Mosterín, en 2013 en el jardín de la Biblioteca de Catalunya de Barcelona. © Gianluca Battista Jesús Mosterín, en 2013 en el jardín de la Biblioteca de Catalunya de Barcelona.

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Acaba de morir Jesús Mosterín. La causa de su muerte ha sido un cáncer de pulmón. La última vez que me habló de su enfermedad la detalló con minuciosidad, haciendo las distinciones oportunas, sin ocultar nada, con esa actitud científica que ha exhibido durante toda su vida. Materialista, empírico sin vender humo, sin concesiones a credos o iglesias, el universo era su casa y él se sentía un miembro más. Una especie de mística cósmica inundaba toda su obra. Implacable con una metafísica palabrera o una verborrea que confunde falsa profundidad con filosofar, mantenía una curiosidad extrema por todo lo que atañe a nuestra existencia. Jesús Mosterín ha sido un gran filósofo y una persona que se ha asomado, con el espíritu científico citado, a cualquier área del saber. Solo se quejaba de no tener buen oído musical a pesar de haber nacido en Bilbao. Directo, sin sosa benevolencia, se dedicó a temas tan diversos como la lógica, la física cuántica, la historia, la lucha contra la tauromaquia o una posbioética que conoce los entresijos del genoma o del cerebro. Fue catedrático de lógica en Barcelona. Sus primeros libros en esta materia, Lógica de primer orden y Teoría axiomática de conjuntos, después de una relativamente larga estancia en Alemania, son un paso extraordinario en el estudio de las ciencias formales.

Su insistencia en la lucha contra el sufrimiento inútil infringido a los toros hay que insertarla en su no menor insistencia en que somos nietos de los grandes monos y que al menos los primates deben ser tratados como nuestros primos. Su libro Vivan los animales va en esa dirección. Entre tanto, ha ido escribiendo varios volúmenes sobre Historia de la Filosofía. El primero lleva el título de El pensamiento arcaico y el dedicado al cristianismo contiene más de 500 páginas. Todo con profusión de datos, toques de humor y comentarios críticos muy propios de su personalidad. Sin descaro pero sin esconderse, sin faltar al respeto pero sin callar lo que piensa. Algunos han comparado, no sin razón, su trayectoria con uno de sus maestros, Bertrand Russell. Recordemos también que otro de los libros de Mosterín, escrito con Torretti, consiste en una exposición de los lógicos más influyentes de nuestro tiempo. Investigador convencido, no dejó de ser nunca un buen divulgador. Fue liberal en economía y libertario en la consideración de los individuos como titulares de su cuerpo, de ahí su defensa cerrada del aborto y de la eutanasia. Ha estado presente en multitud de debates nacionales e internacionales y en todos ha brillado como alguien capaz de sostener sus argumentos de modo ejemplar.

Al Derecho siempre lo miró de reojo, lo tomaba como un conjunto de reglas útiles y nada más. No se consideraba de ningún sitio y se oponía con uñas y dientes al nacionalismo. Claro que a un nacionalismo, en buena parte reducido, de componentes más intratables. Trabajador infatigable, lector no menos infatigable y escritor prolífico, desaparece una figura que ha sobresalido en el panorama intelectual español. Es probable que muchos no le conozcan. Pero eso se debe a que dicho panorama intelectual no ha sido especialmente grandioso y a que a los filósofos les haya costado y les cueste entrar de lleno en las ciencias duras. Hoy, por ejemplo, no es posible filosofar sin saber de biología. Eso lo entendió perfectamente Mosterín y lo aplicó. A pesar de su gesto un tanto adusto y de que al razonar le era difícil parar hasta que le dieras la razón ofreciendo la sensación de ser un dogmático, fue un hombre de buen corazón y amigo de los amigos. Ya está en esa tierra que tanto amó.

[Jesús Mosterín, filósofo vasco (Bilbao, 1941), ha fallecido esta madrugada en Barcelona. Desde 1982 es catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Barcelona y desde 1996, profesor de Investigación en el CSIC y Fellow del Center for Philosophy of Science (Pittsburgh).Es uno de los introductores de la filosofía analítica, la lógica matemática y la filosofía de la ciencia en España y Latinoamérica. Es autor de 28 libros, entre ellos La naturaleza humana, La cultura de la libertad, Lo mejor posible: racionalidad y acción humana, La cultura humana, Diccionario de Lógica y Filosofía de la Ciencia (junto con Roberto Torretti), Los cristianos y A favor de los toros].

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