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Muere Yalal Talabani, el líder kurdo que ayudó a mantener unido Irak tras la invasión de EEUU

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 03/10/2017 Ángeles Espinosa
El expresidente iraquí Jalal Talabani durante una reunión con el embajador estadounidense, en 2007 en Bagdad. © Proporcionado por ElPais El expresidente iraquí Jalal Talabani durante una reunión con el embajador estadounidense, en 2007 en Bagdad.

El primer presidente no árabe de Irak, el líder kurdo Yalal Talabani, ha muerto este martes en un hospital de Alemania, según han informado medios kurdos. Talabani, que estaba a punto de cumplir 84 años, tuvo que renunciar a la jefatura del Estado en 2014 a consecuencia de un derrame cerebral sufrido en diciembre de 2012. Muchos observadores atribuyeron el deterioro de las relaciones entre el Gobierno central de Bagdad y el regional de Erbil a su ausencia. En un curioso giro de la historia, el veterano de la causa kurda fue también el hombre que ayudó a mantener unido Irak.

En medio de las tensiones separatistas, Talabani actuó como canal de comunicación entre el entonces primer ministro Nuri al Maliki y el presidente regional, Masud Barzani, quien ahora acaba de desafiar al Gobierno de Bagdad con un referéndum de independencia. Ese reparto de papeles entre ambos dirigentes kurdos, el cosmopolita Talabani y el más tribal Barzani, había sido fruto de la intervención estadounidense de 2003 y el derribo de Sadam Husein. Mientras el líder del Partido Demócrata de Kurdistán (PDK) se ocupaba de la gestión del Kurdistán, Talabani se convirtió en miembro del Consejo de Gobierno y fue clave en la redacción de la Constitución iraquí, que reconoció la autonomía que esa región gozaba de hecho desde la guerra de 1991. En 2005, fue designado presidente de Irak por la Asamblea Nacional Transitoria, cargo en el que fue reelegido al año siguiente y de nuevo en 2010.

Hombre voluminoso y con gran sentido del humor, Talabani destacó desde el principio por sus habilidades diplomáticas, algo a lo que sin duda contribuía que además de kurdo hablara árabe, persa e inglés. Más de una vez logró con sus bromas rebajar la tensión y el recelo que su origen kurdo causaba entre los miembros árabes del Gobierno. “Es el único que logra mantener a chiíes y suníes negociando”, aseguraba un diplomático occidental durante lo más crudo de la guerra sectaria. También actuaba de muro de contención ante los excesos de Barzani, según recordaba recientemente un analista de Erbil.

Al igual que la mayoría de los políticos kurdos de su generación, Talabani fue antes un combatiente de la causa de su pueblo. Como miliciano peshmerga en las filas del PDK, participó en la sublevación de principios de los años sesenta del siglo pasado contra Bagdad. Pero el movimiento separatista se hundió al perder el apoyo de Teherán con el acuerdo fronterizo alcanzado entre Irak e Irán en 1975. Convencido de la necesidad de un nuevo enfoque en la lucha, abandono el PDK y fundó con grupo de intelectuales y activistas la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK).

Enseguida empezó a organizar una nueva campaña armada contra el Gobierno de Bagdad por la independencia kurda. A partir del estallido de la guerra irano-iraquí de 1980, logró el apoyo del nuevo régimen iraní surgido de la revolución de 1979. Hasta que las armas químicas de Sadam acallaron la revuelta a finales de los años ochenta. Con la intervención estadounidense de 1991 y el consiguiente establecimiento de una zona de exclusión aérea en el norte de Irak, Talabani y Barzani pudieron formar el Gobierno Regional de Kurdistán, lo que no impidió que sus fuerzas se enfrentaran en una guerra civil dos años más tarde.

El hombre al que los kurdos se refieren afectuosamente como “Mam Yalal” (tío Yalal), un tratamiento que él mismo sugirió al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad cuando le visitó en Bagdad, también fue un líder duro. Más allá de las anécdotas sobre los bastonazos que propinaba a los miembros discrepantes de su partido, su empeño en silenciar las voces críticas terminó por causar una escisión. Uno de los fundadores de la UPK, el recientemente fallecido Nashirwan Mustafa, abandonó la formación para crear el tercer partido de Kurdistán, Goran (Cambio), que desde 2009 se ha convertido en su principal competidor.

Talabani estaba casado con Hero Ibrahim Ahmed, una activista kurda muy volcada en la cultura y fundadora de la cadena de televisión Kurdsat. Deja dos hijos, Bafel y Qubad; este último vice primer ministro del Gobierno regional.

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