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Mujeres en los Consejos

EL PAÍS EL PAÍS 02/06/2014 El País

Las empresas cotizadas en Bolsa deberán establecer un objetivo preciso de presencia de mujeres en los Consejos de Administración. La nueva Ley de Sociedades de Capital estipula que la comisión de nombramientos y retribuciones fijará el número deseable y la manera de alcanzarlo. El objetivo de esta medida es lograr que los máximos responsables de las empresas tomen conciencia de la enorme disparidad que ahora rige en los gobiernos corporativos y traten de ponerle remedio. La medida es bienintencionada y puede conseguir que mejore la raquítica representación que las mujeres tienen en los Consejos. En estos momentos, sólo el 17% de los puestos están ocupados por mujeres y todavía hay tres empresas del Ibex que no tienen ninguna consejera. Cualquier iniciativa legal destinada a mejorar este porcentaje debe saludarse como positiva y merece todo el apoyo.

Pero medidas como ésta se adoptaron hace tiempo en los países nórdicos para facilitar la paridad en empresas, centros de investigación y otros organismos, y pronto se demostró que el efecto era limitado. Con el tiempo, muchos de los interpelados por la norma acababan generando tolerancia a un mecanismo cuya única sanción consiste en ponerles socialmente colorados. En algunos casos tuvo efectos paralizantes, pues una forma de evitar problemas era marcarse objetivos muy bajos.

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El Gobierno ha seguido en este caso lo previsto en la directiva europea que debe entrar pronto en vigor, después de que fracasara el intento de imponer por ley una cuota obligatoria del 40% de mujeres en los Consejos de Administración. Entre quienes en su momento se opusieron a la cuota figuraba la canciller Angela Merkel, que ahora acaba de aceptar, por presiones de su socio socialdemócrata de Gobierno, que Alemania regule un sistema de cuota obligatoria. Otros países como Holanda o Francia estudian medidas similares.

El sistema de cuotas no es del agrado de nadie, ni siquiera de las mujeres que pueden beneficiarse de él. A nadie le gusta que se pueda pensar que ha sido promovido a un puesto no por méritos, sino por imperativo legal. Pero vistos los exiguos progresos que hasta ahora han propiciado las medidas de tipo voluntarista, es posible que pronto podamos comprobar que a pesar de fijar objetivos, la presencia de mujeres en los Consejos no mejora de forma sustancial. Si eso ocurre, habrá que plantearse, con rigor y sin más demoras, un sistema que, sin anular la meritocracia y en igualdad de cualificación, aplique una discriminación positiva en favor del sexo menos representado, que es el femenino.

El sistema de cuotas se ha demostrado eficaz a la hora de aumentar la presencia de mujeres en las listas electorales. La sociedad debe prepararse para dar pasos más firmes en favor de la igualdad también en las empresas, en el bien entendido de que el objetivo último de las cuotas es quedar obsoletas porque la práctica haya incorporado la paridad como algo natural.

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