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Mundial 2014: Holanda supera una dura prueba ante Australia

La Vanguardia La Vanguardia 18/06/2014 David Ruiz Marull

Australia confirmó ante Holanda las buenas sensaciones que dejó frente a Chile. Fue atrevida, vertical y nunca se sintió inferior a su rival. Pero falló en el momento decisivo. El error de Tommy Oar propició el contragolpe decisivo de la oranje. Segundos después apareció Memphis Depay, el gran talento del PSV, y resolvió un complicado choque con un potente derechazo desde la distancia, una de sus grandes especialidades (2-3).

Depay, un extremo de tan sólo 20 años, fue el perfecto plan B para Louis Van Gaal. Entró en el tiempo de descuento de la primera mitad en el lugar del lesionado Martins Indi. Un delantero por un defensa. El técnico holandés lo veía tan poco claro que no quiso ni esperar al segundo tiempo para realizar el cambio y pasó del ofensivo 5-3-2 a un 4-3-3 más clásico en los holandeses.

No tenía más remedio que arriesgar. Porque Tim Cahill no sólo había enviado a Martins Indi a la enfermería tras un golpe en un balón dividido. El mítico delantero aussie, máximo goleador histórico de su selección, se había vestido de Marco Van Basten para marcar un golazo estratosféricio con una volea inapelable con la izquierda, su pierna mala. La gran estrella australiana, su referente, volvía a aparecer, como ante Chile, para convertir a los socceroos en una de las sorpresas agradables del Mundial 2014. Ya no aporta la llegada y la presión que sí tenía en el Everton. Ahora actúa de delantero centro para sacar provecho a su excelente remate. Su gol puso el 1-1 en el marcador, 60 segundos después de que Robben rompiera la igualdad con su jugada más habitual. En una contra, regate en velocidad y disparo cruzado con la izquierda.

Holanda no pudo evitar cierta confianza tras el bochornoso 1-5 que le endosó a España. Para cuando quiso darse cuenta, Australia estaba dominando el partido, jugando con soltura, atacando con desinhibición, demostrando que su actuación ante Chile no fue un espejismo. Los socceroos pusieron en aprietos a Alexis Sánchez y compañía en la primera jornada y repitieron ante Holanda con su fútbol de esencia británica, con dos extremos y sin complejos.

Un penalti por manos de Janmaat supuso el premio ideal a la disposición de los australianos. Jedinak engañó completamente a Cillessen desde los once metros y puso en ventaja a su equipo y puso a Holanda contra las cuerdas. La derrota (e incluso el empate) les dejaba en una posición muy incómoda tras el subidón del primer día. Y ahí fue cuando se encontró con tres regalos.

Fue Jason Davidson, que milita en la Eredivisie holandesa, en las filas del Heracles, quien cometió el primer error. La línea defensiva aussie tiró el fuera de juego y el lateral izquierdo se quedó dos metros atrás, habilitando hasta tres delanteros oranje. Depay era quien llevaba el balón en los pies y se le abrió un mundo de posibilidades. Eligió a Van Persie y este fusiló al portero Mathew Ryan.

De nuevo con empate en el electrónico, Tommy Oar se encontró con un presente de Vlaar en forma de pelota perdida. En el uno contra uno frente a Cillessen, el extremo australiano eligió la peor opción. Ni chutó ni encontró un buen pase. Golpeo con fuerza para la llegada de Leckie, que no pudo más que poner el pecho.

De ahí salió el contragolpe decisivo. Rápidos movimientos, transición vertiginosa y pelota de nuevo a los pies de Memphis Depay. Su golpeo es uno de los mejores de Europa y él lo sabe. Sus tiros desde la distancia son habituales. Así que no se lo pensó dos veces y tiró con potencia. Ryan falló a la hora de despejar. Se la comió, vaya. Cuando más sufría Holanda, el prometedor delantero del PSV se erigía en salvador de su equipo y los fallos individuales condenaban a Australia.

Para el último partido, el equipo de Van Gaal, virtualmente clasificado para octavos, no podrá contar con Robin Van Persie, sancionado por acumulación de amarillas. Y Tim Cahill, que estuvo muy cerca de ser de nuevo un héroe en su país, acabó sustituido y probablemente no volverá a jugar en un Mundial. Dos amarillas (y la consecuente suspensión) y sus 34 años van a impedir que el mundo disfrute de nuevo de su talento.

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