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Navarra irreductible, la región que se ha convertido en el oasis fotovoltaico español

El Confidencial El Confidencial 17/07/2016 Rafael de las Cuevas

Navarra es una de las provincias más oscuras de la Península Ibérica. Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), su promedio mensual de horas de sol es de 187, muy lejos de las 249 de Almería, la más soleada. Sin embargo tiene la comunidad más fuerte de pequeños productores fotovoltaicos. En la región existen 5.450 titulares de instalaciones de baja potencia —5 kW o menos, lo habitual para una vivienda—. Ninguna otra provincia española, ni siquiera las más soleadas, se acerca a estas cifras.

¿Cuál es la razón de esta luminosa singularidad? En primer lugar, la cultura de las renovables en esta zona es fuerte y viene de lejos. En 1982, el Gobierno navarro concedió las primeras ayudas a las energías limpias. Después de tres grandes planes energéticos, la electricidad generada por fuentes renovables representa el 83,7% del consumo final de electricidad en la Comunidad.

La cultura fotovoltaica de Navarra

La rama eólica de Gamesa, líder mundial en fabricación de aerogeneradores, nació en Pamplona. El Centro Nacional de Energías Renovables, dependiente de los ministerios de Economía e Industria, se encuentra a las afueras de la capital. Y aunque es cierto que no es una provincia muy soleada, existen dos Navarras: la nubosa, húmeda y verde al Norte, en las faldas de los Pirineos, y la de clima más despejado al Sur, a la orilla del Ebro. Por la cuenca del río Arga se extienden los campos de cereal y los huertos solares.

El factor determinante para el crecimiento fotovoltaico navarro está en esos huertos llenos de láminas plateadas que promovió Acciona a partir de 2006. En aquel momento, la tecnología era seis veces más cara de lo que es ahora, así que, en vez de instalar paneles sobre las casas, se optó por una solución más eficiente: llenar de placas los solares a las afueras del pueblo y que los vecinos tuvieran su pedazo de energía comunitaria.

"Somos muy nuestros con la tierra"

Mikel Paternáin, uno de esos productores, compró 5 kW en la huerta solar Monte alto, en la localidad de Milagro, un pueblo de algo más de 3.000 habitantes cerca de la frontera con La Rioja. Según Acciona, en el momento de su construcción era la instalación fotovoltaica de mayor producción del mundo.

“Navarra es una zona donde hay mucha cultura de lo propio”, explica Mikel a Teknautas, "Los navarros somos muy nuestros con todo lo que tiene que ver con la tierra y los recursos propios”. Después vino la crisis y el reventón de la burbuja fotovoltaica. Empresas quebradas y cientos de trabajadores en la calle. Productores como Mikel en pie de guerra por los recortes a las ayudas que les había prometido el Estado. Sin embargo, durante el último año, y a pesar del ‘impuesto al sol’, la cultura del autoconsumo solar se ha extendido entre los navarros.

Patxi Guembe trabaja en ISF, una empresa local especializada en instalaciones fotovoltaicas. Empezaron con una estructura mínima y ahora están recibiendo cada vez más encargos de autoconsumo. “Este año lo tenemos casi cubierto”, asegura. Entre sus proyectos destaca el de la Biblioteca y Filmoteca Pública de Navarra, que tiene 246 paneles fotovoltaicos con una potencia de 51,66 kW. Iñaki Arano, uno de sus clientes, explica cómo funciona su instalación de 3.3 kW con baterías y sistema antivertido: “No inyecto nada a la red. Sólo generamos lo que necesitamos en casa, y si en algún momento los paneles pueden generar más, se almacena en las baterías y ya está”.

Las instalaciones con control antivertido proliferan porque en el Plan Energético de 2012 se contemplaban ayudas de 2,3 millones de euros al fomento de instalaciones fotovoltaicas que no volcaran excedente a la red. Ni un solo vatio regalado a las eléctricas. En 2015 hubo cambio de gobierno: salió UPN (en el poder desde 1996) y entró la coalición formada por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E.

Continuidad legislativa en lo energético

© Externa

Entre los dos Ejecutivos existe un auténtico abismo ideológico, pero a diferencia de la política errática del Gobierno central en materia de renovables, ellos sí comparten las líneas generales de la planificación energética. El nuevo plan autonómico vuelve a impulsar el autoconsumo: 2 millones de euros para fomentar la creación de microrredes de autoconsumo eólicas y fotovoltaicas.

Patxi cuenta que ahora hay mucha incertidumbre con el cambio en el Gobierno central. “Hay mucha gente que no se decide. ¿Pongo baterías? ¿Y si el año que viene se hace balance neto?”. De momento, ellos aconsejan las baterías sólo para reducir el término de potencia y poder cambiar de tarifa. Por ejemplo, “si tienes contratado 13 kW y tienes una tarifa 2.1, le pones baterías para absorber 4 o 6 kW y puedes reducir el consumo a 9 kW”. “De esta forma —continúa— cambiarías a una modalidad de tarifa 2.0, en la que pagas menos por término de potencia”.

Mikel sigue con su pequeña participación de 5 kW en Monte Alto. Se siente engañado por los recortes en las primas que le prometieron, que califica de “fiasco”, pero sigue convencido de que tomó la decisión correcta. “Yo lo único que veo es el punto gordo”, dice con resignación, “que la cuenta corriente no vaya a cero”. Mientras tanto, espera que en algún momento cambien las cosas. “El futuro pasa por una descentralización de la producción de la energía, por redes eléctricas muy inteligentes. Yo lo que creo es que a las eléctricas, que son un gran 'lobby', les da miedo”, dice. “No lo de ahora, sino el futuro”.

Este artículo forma parte del proyecto Vivir del sol. El desastre fotovoltaico español.

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