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Neymar, una estrella con problemas en la maleta

Logotipo de El Mundo El Mundo 24/09/2017 elmundo.es
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Cuando tenía 18 años, Neymar insultó al entrenador del Santos, Dorival Júnior, porque éste le negó la posibilidad de lanzar un penalti. La situación se produjo durante un partido contra el Goianense, en 2010, y guarda claras semejanzas con la que ha provocado el primer choque de egos en este PSG que reproduce los cánones del Madrid galáctico: es como una pasarela. El delantero brasileño, que había sido objeto de un penalti, tomó el balón para lanzar la pena máxima, pero su compañero Edu le dijo que él era el elegido por el técnico. Desde la banda, recibió la confirmación.

Los insultos no se hicieron esperar. Días después, el entrenador era despedido por el Santos. Tras la discusión mantenida con Cavani, Unai Emery tardó unos días en afirmar que el uruguayo era el designado para lanzar los penaltis, nadie sabe si tras elevar consultas. El técnico español no va a ser despedido por ello, pero ya tiene claro, igual que el jeque, Al-Kelaifi, que el talento adquirido trae problemas en la maleta.

Cuando las situaciones polémicas se suceden alrededor de un personaje, en algún momento hay que dejar de mirar a los lados. Neymar es un ejemplo. Sea por sus contratos, sus desplantes y hasta sus miradas, allá por donde pasa, genera controversias. Las que tienen que ver con las cuestiones contractuales no son únicamente imputables al futbolista, por supuesto. El Barcelona tiene buena parte de responsabilidad, como han dejado claro los tribunales, pero las trampas no es posible hacerlas sin la connivencia de los actores, en este caso el jugador y su padre. La confusión entre lo emocional y lo profesional lleva a muchos progenitores de deportistas a cometer errores, por no hablar de la codicia. En eso Neymar no está solo.

La ingeniería del fraude en el contrato de Neymar costó a Sandro Rosell la presidencia y abrió la senda brasileña que le condujo a la cárcel, donde se encuentra. Al jugador, asimismo, le acarreó problemas fiscales en su país. El Barcelona pagó lo defraudado con intereses pero todavía continúa abierta en los juzgados una derivada del fichaje, conocida como el caso Neymar 2. Se trata de la reclamación del grupo DIS, que tenía el 40% de propiedad del jugador, y que implica al club y a Josep Maria Bartomeu. El club azulgrana deberá defender su posición sin disfrutar ya del futbolista.

En los terrenos de juego españoles Neymar abrió, asimismo, heridas, al considerar muchos rivales que, en ocasiones, su maniobras preciosistas resultaban innecesarias y vejatorias. Lo mismo ocurría con sus gestos. Defendido por el Barcelona y su entorno, algunos ex compañeros, como Xavi, le recomendaron moderación. El ex capitán, sin embargo, lo hizo cuando ya estaba en Qatar.

La sobreprotección que tenía en el Barça quedó en evidencia cuando se tuvo que marchar de la Copa América, en 2015, sancionado con cuatro partidos, por lanzar el balón a la espalda del colombiano Armero e insultar al colegiado. En su club, tuvo sus más y sus menos con Jordi Alba, otro carácter, pero siempre bajo la mirada inquisidora y el mando de Messi. Quizás liberarse de su sombra le ha hecho sacar todo lo que tiene dentro, y no son sólo regates.

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