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Niñatos con Ferraris

El Correo El Correo 06/11/2015 Yolanda Veiga
Desde su llegada al Real Madrid, Benzema ha protagonizado varios escándalos. © AFP Desde su llegada al Real Madrid, Benzema ha protagonizado varios escándalos.

Sexo, fútbol y cintas de vídeo... O samba, caipirinha y strip-poker, en la versión brasileña que publicó el diario 'Globoesporte', que destapó la supuesta juerga de 'La Roja' tras el triunfo ante Uruguay en la Copa Confederaciones de hace un par de veranos (2-1, con goles de Pedro y Soldado). 'Noche de furia', tituló en la portada el diario, con un fotomontaje en el que se veían unas uñas rojas sobre una camiseta de la selección española y tres billetes (dos de 50 euros y otro azul, ¿de 5 o de 20?). Los periodistas brasileños aseguraban que un grupo de samba amenizó la velada en el hotel donde se concentraban los jugadores, que derivó en una juerga con barra libre de caipirinha y cerveza y «mujeres que accedieron a la una de la madrugada a la zona de habitaciones». La Federación Española de Fútbol lo negó sin titubeos: nada de eso pasó, el único incidente fue un robo a seis jugadores, pero sin órdago a mayor ni chicas en bikini y pasamontañas.

Aquella juerga inventada vendría a ser la versión vip de la de Halloween que montaron los jugadores del Betis hace catorce años. Eso sí que fue todo verdad, dio fe el presidente, Manuel Ruiz de Lopera. Los futbolistas no le habían invitado a la fiesta, pero allí se coló, «a la una y cuarto de la madrugada, no a las cuatro y media como se dijo», para poner fin al desmadre. Benjamín, el anfitrión de un sarao al que invitaron a «amigas normales», contó que la cazada de Lopera a sus jugadores (se presentó con el entrenador y dos directivos más) fue de película: «La hicimos en mi casa porque era el único soltero. Íbamos a estar 40 pero nos juntamos 70 u 80, había más gente que en la guerra. Llegó Lopera y vio el panorama... Había chicas que decían: 'Pues sí que es importante esta fiesta ¡Si ha venido hasta el presidente!'. Denilson se quiso descolgar por la ventana».

El guateque de los verdiblancos queda, sin embargo, en fiesta de cumpleaños infantil al lado de los escándalos de Karim Benzema. Chicas, velocidad y hasta un chantaje. El jugador del Real Madrid fue arrestado e interrogado el miércoles por la policía francesa en relación con la extorsión con un vídeo erótico al jugador del Olympique de Lyon Mathieu Valbuena. El futbolista, de padre vallisoletano, recibió una llamada anónima en la que tres personas le exigían 150.000 euros como condición para no difundir por Internet un vídeo sexual en el que aparecía él junto a su pareja. Los chantajistas contactaron con un allegado de Benzema, que habría actuado de enlace entre Valbuena y el madridista. Él ha reconocido que habló de este asunto con Valbuena, pero solo para alertarle. Mathieu, sin embargo, percibió en su tono más una amenaza que un consejo de buena fe. El abogado de Benzema asegura que su cliente «no tiene nada que ver» con el presunto chantaje y que está «feliz» de poner fin a la polémica... una más.

Los escándalos extradeportivos del merengue merecen (y lo tienen) un capítulo aparte en la página que Wikipedia tiene dedicada al futbolista franco-argelino, bajo el discreto epígrafe de ‘Vida privada’. En lo que es ya público se cuenta que hace cinco años fue acusado junto a Ribéry de haber recurrido a una prostituta menor de edad (tenía 16 años), una acusación de trazo grueso de la que ambos salieron absueltos (Ribéry reconoció que se acostó con la chica, pero dice que no sabía que entonces tenía 17 años ni que ejercía la prostitución). El rosario de polémicas del madridista incluye también varios paseos en Rolls sin carné. En marzo de 2013 le quitaron ocho meses el permiso de conducir y le multaron con 18.000 euros después de que un radar de la Guardia Civil le cazara de madrugada circulando en su Audi a 216 kilómetros por hora en un tramo limitado a 100. Tres años antes había salido ileso de un accidente tras chocar contra un árbol y en 2011 fue castigado por conducción temeraria en Ibiza. Iba a bordo de un Porsche y estaba haciendo carreras y maniobras peligrosas junto a los conductores de un Ferrari y un Lamborghini. Le multaron con 250 euros, que pagó al contado porque bien puede hacerlo con un sueldazo de 7 millones de euros al año. Este pasado mes de mayo le pararon por tercera vez, a bordo de un Rolls Royce, cerca del aeropuerto. Se había dejado la documentación en casa (luego publicó una foto en Instagram en la que mostraba la licencia de conducir) pero como le acompañaba una chica pudo ponerse ella al volante y sacar el coche de allí.

La imagen de Guti tras accidentarse en Estambul llenó muchas portadas. © EFE La imagen de Guti tras accidentarse en Estambul llenó muchas portadas. Eso que sepamos... «El caso de Benzema es raro. Se han pagado millonadas por evitar juicios y escándalos», asegura Guillermo Fouce, profesor de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid, que trata de encontrar un por qué a lo que, desde fuera, no parecen más que extravagancias llevadas al límite por un grupo de niñatos con mucho dinero y poca cabeza. No es mal diagnóstico. «Los futbolistas son muchas veces solo adolescentes. Pero adolescentes multimillonarios que vienen de estratos educativos poco elevados y que tienen una presión mediática tremenda. No les falta talento, pero les falta cabeza». La achacable a la edad y la añadida por las circunstancias: «Viven en un mundo atípico, en mansiones, rodeados de guardaespaldas que hacen de mampara, que les protegen. Ellos se sienten impunes, creen que no les va a pasar nada».

¿A qué responden sus polémicos comportamientos?

Buscan sensaciones nuevas, como cualquier joven, adrenalina, intensidad... Les gusta jugar con el riesgo, pero cuando se tiene tanto dinero ese riesgo es más potente. El que se compra un coche que llega a los 300 kilómetros por hora es porque va a conducir a 200

¿Son más vulnerables que un chaval cualquiera?

Claro. La fama y el dinero les hacen más vulnerables, por eso los clubes contratan gente que tratan de evitar que se estropeen con polémicas extrafutbolísticas, piden fichas policiales y referencias antes de hacer grandes fichajes... Algún fichaje se ha frustrado precisamente por eso.

Pero que no hayan dormido nunca en comisaría no garantiza que no se vayan a ir de juerga y vayan a acabar en el calabozo cualquier día. Y en este capítulo ha habido de todo, con anfitriones de la fiesta 'ilustres' como Romario, que jugó en el Barça a mediados de los 90: «Soy ciento por ciento infiel, me defino como un mujeriego por excelencia y, en mi apogeo de promiscuidad, llegué a acostarme con tres mujeres distintas el mismo día», confesó. Su compatriota Ronaldinho, también culé, no solo le intentó hacer sombra en el fútbol, también en la samba (por su 32 cumpleaños organizó una fiesta de cinco días). Y de Maradona ni hablamos.

Pero para celebración por todo lo de alto, la de Guti cuando jugaba en el Besiktas turco. El exmadridista acababa de salir de una discoteca y chocó el coche contra un autobús sin consecuencias mayores que una multa de 280 euros por quintiplicar la tasa de alcohol permitida en Turquía y un monumental escándalo en la prensa de allá y de acá. El castigo fue ese, porque el dinero les sobra. Ejemplar fue la indemnización que abonó Marco Reus, la estrella del Borussia de Dortmund que quiere jugar con Messi y con Cristiano. El alemán tuvo que desembolsar 540.000 euros (el sueldo de tres meses de trabajo) por acumulación de faltas... tarjetas rojas fuera del campo porque le pillaron conduciendo sin carné hasta seis veces. «Sé que fui demasiado ingenuo, fue una tontería. He aprendido la lección y algo así no me volverá a pasar», entonó el ‘mea culpa’.

Martín Cáceres en su presentación en el Sánchez Pizjuán. © Reuters Martín Cáceres en su presentación en el Sánchez Pizjuán. Otro reincidente, el uruguayo Martín Cáceres, central de la Juve y exjugador del Barca, el Sevilla el Villarreal y el Recreativo de Huelva, que hace unas semanas destrozó la carrocería de su precioso Ferrari al estamparlo contra una marquesina. Dio positivo en el control de alcoholemia y tuvo consecuencias por partida triple. Multa, retirada de carné y un tirón de orejas público del club: «Su comportamiento representa una grave violación de los compromisos asumidos en la relación con la Juventus, además de dañar la imagen de nuestro club», le afearon. Es el tercer accidente de coche que sufre el exjugador del Barcelona: en 2013 se rompió el cuádriceps y sufrió un corte en la cabeza (30 puntos) y al año siguiente se volvió a accidentar.

No gana para reprimendas a sus díscolos la Juve, porque en junio la estrella del equipo, el chileno Arturo Vidal (ahora milita en Bayern de Munich), también se la pegó con el coche, otro Ferrari rojo. Dio positivo (1,2 cuando lo permitido en su país es 0,8) y le retiraron cuatro meses el carné «Ayer fui al casino, tomé dos tragos, tuve un accidente y puse en riesgo la vida de mi mujer y en riesgo la vida de muchas personas, estoy muy arrepentido», dijo entre lágrimas a la prensa.

A Dani Benítez, exjugador del Granada, no le pilló la Benemérita. Le pilló el médico del club en un control antidoping, en febrero del año pasado. «Estaba en casa con unos amigos. Había bebido y así no podía entrenar, así que consumí cocaína porque quería entrenar. Aguante como pude y entrené», relató el futbolista, que había iniciado su curriculum de despropósitos con una agresión al árbitro al término de un partido. Habían perdido in extremis contra el Real Madrid y le lanzó una botella que le rozó la cara.

Lo de Gerard Piqué fue un intercambio bronco, pero solo dialéctico. El futbolista blaugrana salió en defensa de su hermano, Marc Piqué, al que por cierto, nadie había atacado. La Guardia Urbana de Barcelona le reprendió porque llevaba 15 minutos con el coche parado en el carril bus. Una afrenta que no perdonó Piqué: «Me tenéis envidia porque soy famoso... esta denuncia va a quedar en nada porque llamo a tu capo y me la quita... voy a hablar con tus jefes y se te va a caer el pelo». Acabó llamándoles chulos, diciéndoles que se creen «los amos del mundo por llevar uniforme». Se lo dijo a la Policía. Se lo podría decir también a algunos compañeros de césped.

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