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No crezcas o morirás

Notodo Notodo 11/03/2016 Marco Ascione
Imagen principal del artículo "No crezcas o morirás" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "No crezcas o morirás"

No crezcas o morirás es una interesante mashup entre Skins/Misfits y sus problemáticos protagonistas y el suspense violento de 28 días después. Una sangrienta aunque bien traída metáfora sobre lo que significa para muchos jóvenes crecer y entrar en la edad adulta. Aun así, mientras asistimos a una ejecución bastante correcta de las ideas que se plantean a lo largo del metraje y a una fotografía impecable digna de mención, No crezcas o morirás se queda sin gasolina a media película y no termina de rematar el tramo final con la correcta dosis de terror que uno espera de películas de esta índole.

La película se desarrolla en una isla sin nombre y sigue el día a día de seis adolescentes problemáticos y semi-delincuentes: Bastian, Pearl, Liam, Shawn, May y Thomas que, como castigo, han sido encerrados durante las vacaciones en el centro de menores en el que residen. Introducidos a través de unos videos de sesiones de terapia grabadas, vemos como cada uno de los protagonistas tiene que lidiar día sí, día también con una infinidad de problemas familiares de violencia y abandono –en especial Bastian, cuya dura infancia se recupera a través de distintos flashbacks–, abordando de forma directa algo tan escabroso como el tema del abuso por parte de adultos que la mayoría de veces son familiares. Cuando el grupo decide saltarse el castigo y salir del centro de menores se encuentran con una isla plagada de adultos zombificados que solo tienen una única cosa en su cabeza: matar a todos los niños. A partir de ahí ya sabéis las reglas... sálvese quién pueda. La verdadera naturaleza del hombre al descubierto una vez más.

Poiraud consigue mantener un alto nivel de suspense en los primeros tramos de la película, con algún que otro momento tremendamente terrorífico –la escena de la madre y su hija tiene tela–. Pero tras los primeros acontecimientos y la consiguiente huida hacia los bosques la acción se disipa, la atmósfera inquietante desaparece y lo que podría haber sido una intensa película de terror termina por convertirse en una cinta contemplativa, casi costumbrista, sobre unos cuantos adolescentes en peligro. Una pena.

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