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No hay vida después del Madrid

ABC ABC 07/08/2015 Raúl Martín
De izquierda a derecha: Sammi Khedira, Mesut Ozil y Ángel di María. © Diario ABC De izquierda a derecha: Sammi Khedira, Mesut Ozil y Ángel di María.

Como si de una maldición se tratase, los jugadores que han dicho «no» a la oferta de renovación del Real Madrid han visto cómo sus carreras deportivas han sufrido un importante declive. Mesut Ozil abrió la racha. El principal causante de su marcha del conjunto blanco fue su propio padre y agente, Mustafá Ozil. Él se encargó de tensar la cuerda de la negociación con Florentino Pérez hasta que se rompió. El presidente madridista le ofreció la renovación con un aumento de sueldo hasta llegar a los siete millones de euros, una cifra que no alcanzaba sus pretensiones ni las de su hijo. Pero, además del aspecto económico, otras sombras planeaban en el futuro del alemán, las de Isco y Di María. Los dos centrocampistas suponían una competencia que el media punta no estaba dispuesto a asumir.

Los intentos de llegar a un acuerdo por parte del club se agotaron en junio de 2013, cuando el padre de Ozil comenzó a asegurar que media Europa quería fichar a su hijo. Finalmente, Florentino aceptó la salida del futbolista al Arsenal por 50 millones de euros, el triple de lo que le costó al Madrid. En el conjunto londinense, Ozil cobra en torno a los ocho millones de euros, una cantidad inferior a la que percibiría de haberse quedado en la casa blanca, puesto que con las primas por los triunfos y la publicidad hubiese ganado más. En lo deportivo tampoco le han ido mejor las cosas al «gunner». Se perdió la conquista de la Décima y en las tres temporadas que lleva en la Premier League únicamente ha logrado dos FA Cup y dos Community Shield, unos títulos menores. Pero lo peor es que no ha sabido adaptarse al fútbol inglés y su rendimiento ha estado muy por debajo de lo que se esperaba, hasta el punto de perder la confianza de Arsène Wenger. Todas estas razones han llevado a Ozil a romper con su padre y a reconocer, dentro de su círculo más íntimo, que su salida del Madrid resultó un error.

El caso de Ángel Di María no fue muy diferente. El jugador argentino también buscó un aumento de su ficha hasta que vio que éste no se iba a producir y forzó su marcha. Llegó al Real Madrid de la mano de Mourinho en junio de 2010 ganando 1,8 millones de euros. En 2013 se le mejoró el salario hasta alcanzar los tres millones. Sin embargo, el centrocampista rosarino no se sintió valorado económicamente y pocos meses después le pidió a Florentino que llegase a los siete millones, cifra que aseguraba que le ofrecía el Manchester United. En el Madrid no gustó nada esa táctica de firmar para volver a pedir más dinero a continuación. Por este motivo, siguieron la misma estrategia que con Ozil: si un jugador desea marcharse del equipo tiene las puertas abiertas.

Los «diablos rojos» pagaron 75 millones de euros y Di María hizo las maletas rumbo a Old Trafford. En el conjunto inglés no le han ido bien las cosas, pues los siete millones prometidos se quedaron en 5,3 al final, y el argentino no ha encontrado su sitio en los planes de Van Gaal. Esta temporada ha llegado a habituarse a comenzar los partidos desde el banquillo y ha visto cómo su importancia en el equipo no ha sido, ni mucho menos, la que tuvo en España. Por este motivo, llegó a pedir su vuelta al Bernabéu, pero el Madrid ni se lo ha planteado. Su plan B ha sido el PSG, un destino que no es el ideal para su estilo de juego, pero que le reportará casi diez millones de euros por temporada.

El último gran contrato

Por su parte, la salida de Sami Khedira ha sido distinta. El alemán terminaba su contrato con el conjunto madridista en junio de 2015 y desde el club se intentó su renovación hasta en tres ocasiones. Sin embargo, su representante, Jorg Neubauer, rechazó las ofertas y colocó al jugador en el mercado. El centrocampista era consciente de que, a sus 28 años, se encontraba ante el último gran contrato que podía firmar. El Madrid no estaba dispuesto a proporcionárselo tras una temporada marcada por las lesiones y el bajo rendimiento.

La situación de Khedira también era diferente de las de Ozil o Di María porque él no era titular en el equipo y quería volver a sentirse importante, como en su etapa en el Stuttgart. Pese a que logró superar a Illarramendi por un puesto en el once; Isco, James Rodríguez y Kroos le convirtieron en un actor secundario. Lejos quedaba la época en la que era un fijo en las alineaciones de Mourinho.

Todas estas circunstancias son las que ha aprovechado la Juventus para lograr su incorporación hasta junio de 2019. Sin embargo, la mala suerte del jugador con las lesiones ha amargado su debut con la «Vecchia Signora». En el amistoso frente al Marsella, el alemán sufrió un problema en el muslo derecho y tuvo que ser retirado en camilla. Los peores pronósticos se confirmaron y estará dos meses alejado de los terrenos de juego, por lo que se perderá el inicio de la temporada.

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