Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Norma

Notodo Notodo 26/10/2016 Miguel Gabaldón
Imagen principal del artículo "Norma" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Norma"

¿Eres un friki de las novelas de espada y brujería? ¿O tal vez su versión digievolucionada: un obseso de Juego de Tronos? Pues no te vamos a decir que te enchufes la HBO en vena, sino que te acerques por el Teatro Real a ver su última ópera: Norma. Que vuelve por primera vez después de cien años al coliseo madrileño en versión El señor de los anillos. Toma ya.

Toda la Galia está ocupada por los romanos…
¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor... Vale, esto es de Astérix y Obélix, pero podría valer perfectamente para ubicar también la ópera que nos ocupa. Aunque, cierto es, la Norma de Bellini tiene más de Medea que de las historietas de Goscinny y Uderzo. La historia de esta suma sacerdotisa enamorada de Pollione, un procónsul romano que a su vez se ha quedado pero que muy colgado por otra oficiante del templo, Adalgisa, es una de esas historias excesivas y maravillosamente trágicas que intentan (y consiguen) ser bigger than life. Denostada en su estreno allá por por el siglo XIX y convertida en pieza indiscutible de culto bel cantista posteriormente, Norma vuelve en todo su druídico esplendor al Real para hechizar al respetable.


Un retorno a lo Tolkien
Parece mentira que durante cien años no se haya representado esta obra maestra ideal para emocionar hasta el tuétano y babear con las florituras (famosas florituras éstas) de sus intérpretes. Dicen que algunas cantantes prefieren cantarse tres veces otra ópera que una sola Norma, para que os hagáis una idea. El caso es que cien años de espera han valido la pena para reencontrarse con una pieza espectacular, en una puesta en escena con una estética Fantasy en la que no sería raro encontrarse perdido por ahí a alguno de los Stark o a la Daenerys y sus dragoncitos.

El director de escena Davide Livermore parece haberse tragado de una tacada las obras completas de Tolkien y de postre las versiones fílmicas de Peter Jackson, porque esta Norma podría ser una señora de los anillos sin problemas. Con su Gandalf (Oroveso, el padre de Norma, es igualito) y gandalfitos (el resto de druidas, que son como clones). Una magnífica iluminación repleta de claroscuros crea la atmósfera perfecta para la música de Bellini, sobre un escenario entre minimalista y barroco (sí, ya sé que es contradictorio) presidido por un enorme tronco-altar (con sus escaleras tremendas), la encina de Irminsul.

Múltiples proyecciones (algunas más afortunadas que otras, todo hay que decirlo) recrean sombríos bosques o fuegos fatuos según la ocasión. Ya sólo el comienzo con esos bailarines semidesnudos de tonos ocres en plan criaturas del bosque fascina y adelanta un espectáculo más que interesante. Con un apuesta en escena afortunadísima en cuanto a ritmo y movimiento en escena. Y con unos intérpretes que se creen sus papeles al máximo, aunando interpretación vocal y actoral sin que en este caso la una desmerezca a la otra (por lo menos en el reparto encabezado por una tremenda María Agresta que fue el que me tocó en gracia el día en cuestión). Una de las óperas más enganchantes y absorbentes que he visto y oído.

Había una canción "to famosa", ¿no?
Eso comentaba un chaval en el descanso. Ejem. Pues sí. La canción en cuestión es Casta diva, una de las arias más absolutamente famosérrimas de todos los tiempos y lugares (incluida Tierra Media). Quizá el aria de soprano más conocida de toda la historia (vamos, no andaba desencaminado el chico, porque to famosa es).

Pero no sólo de este greatest hit vive Norma, no señor. Toda la partitura es una auténtica maravilla. No hay que ser un experto para dejarse llevar por esta ópera y su caudal dramático. Y esta versión, dirigida en el foso por Roberto Abbado y con un triple reparto encabezado por las sopranos María Agresta, Angela Meade y Mariella Devia como la sacerdotisa gala Norma, los tenores Gregory Kunde, Roberto Aronica y Stefan Pop dando vida al procónsul romano Pollione, y Karine Deshayes, Veronica Simeoni y KetevanKemoklidze como Adalgisa, es ideal para dejarse arrastrar son problema. Si los momentos de Norma y Pollione son brutales, aquellos en los que coinciden Norma y Adalgisa no hay palabras para definirlos.

Pelos como escarpias (aunque lo definiría mucho mejor la Julia Roberts de Pretty Woman).

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Notodo

image beaconimage beaconimage beacon